Creación de empresas en Colombia: más micro, más informales y al borde de la insolvencia
Aunque en 2025 aumentó 1,9% la creación de empresas, el fenómeno se concentra en microemprendimientos, con alta informalidad y más de 3.000 compañías en insolvencia.
El sueño de tener un negocio propio es una aspiración profundamente arraigada en Colombia, y cada año los titulares celebran el nacimiento de miles de nuevas empresas como un signo de vitalidad económica.
Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una realidad más compleja, llena de paradojas que desafían la narrativa optimista: un crecimiento que no es sinónimo de fortaleza, una formalidad que es la excepción y no la regla, y empresas que mueren no por falta de ventas, sino por no poder cobrar lo que venden.
María Alejandra Osorio, directora de Acopi Bogotá afirmó que “las empresas son el corazón del progreso, crean empleo formal, generan riqueza y abren caminos de movilidad social. Por esto Colombia necesita más empresas fuertes y asociadas a sectores de valor agregado”
La creación de empresas en Colombia aumentó apenas 1,9% en el primer semestre de 2025, impulsada casi exclusivamente por microempresas. Sin embargo, el bajo dinamismo, la persistente informalidad y el aumento de insolvencias muestran que el tejido empresarial del país es cada vez más frágil y vulnerable.
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Creación de empresas: un crecimiento insuficiente
Según el informe de Confecámaras, en los primeros seis meses de 2025 se registraron 173.907 nuevas empresas, frente a 170.741 en el mismo periodo de 2024. El crecimiento del 1,9% puede sonar positivo, pero está lejos de lo necesario.
Julián Domínguez, presidente de Confecámaras, lo resumió así: “Ese 1,9% no alcanza para impulsar la dinámica productiva. Históricamente, la creación de empresas debería estar en el 5% o 6%”.
El comercio lideró la creación con un alza de 3,3%, mientras que la construcción cayó 8,2% y la industria manufacturera retrocedió 3,2%. El crecimiento se sostiene en sectores de baja productividad y rápida rotación, lo que plantea dudas sobre su sostenibilidad.

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Microempresas: motor que no despega
El crecimiento estuvo impulsado en su totalidad por las microempresas, que aumentaron 1,9%. En contraste, las pequeñas y medianas cayeron 12,6% y 15%, respectivamente, y las grandes se desplomaron 62%.
Esto confirma que en Colombia el emprendimiento sigue siendo, en su mayoría, de subsistencia. Aunque el 44% de las nuevas empresas generaron al menos un empleo, se trata en gran parte de trabajos precarios, sin garantías ni estabilidad.
La sombra de la informalidad empresarial
El Índice Multidimensional de Informalidad Empresarial (IMIE) del DANE mostró que la informalidad sigue enquistada: 9 de cada 10 micronegocios en el país son informales.
Esto significa que, aunque crezcan los registros, la mayoría de los negocios no cumplen con obligaciones básicas como pago de impuestos, seguridad social o renovación de registros mercantiles.
En 2024, el 98% de los micronegocios con ingresos menores a $1 millón al mes eran informales, y en el caso de quienes trabajan de forma ambulante, la cifra llegó a 99%.
El resultado es un ecosistema empresarial precario: empresas que nacen rápido, pero que difícilmente logran consolidarse, crecer o acceder a crédito.
Insolvencia en aumento: ventas sin liquidez
A esta fragilidad se suma un dato alarmante: más de 3.000 empresas entraron en insolvencia en 2024 por problemas de liquidez, según cifras de la Superintendencia de Sociedades.
El fenómeno no se debe a falta de ventas, sino a la dificultad de convertirlas en flujo de caja. Empresas que venden, pero no logran cobrar a tiempo, se ven obligadas a reorganizarse o liquidarse. Los sectores más golpeados han sido servicios, comercio y manufactura, justamente los que lideran la creación de nuevas firmas.
Esto evidencia un círculo vicioso: nacen muchas empresas pequeñas e informales, pero al poco tiempo se enfrentan a crisis de liquidez que las llevan a cerrar o acogerse a procesos judiciales.
Formalización empresarial: la deuda pendiente
El Gobierno cuenta desde 2019 con el CONPES 3956 de Formalización Empresarial, que dio origen al IMIE como herramienta de diagnóstico. Sin embargo, los resultados muestran que los avances son mínimos. El DANE reveló que entre 2023 y 2024 la tasa de informalidad empresarial se mantuvo en 90,2 %, sin mejoras.
Expertos advierten que mientras no se garantice acceso real a crédito, capital y acompañamiento técnico, la mayoría de los emprendedores seguirán viendo en la informalidad la única vía para sobrevivir.

Un futuro incierto para el emprendimiento
Los datos de Confecámaras y del DANE coinciden en que Colombia sigue atrapada en un modelo de emprendimiento débil: abundan los registros de empresas, pero en su mayoría son micro, informales y con alto riesgo de insolvencia.
El mensaje es claro: la creación de empresas no basta. Sin políticas de formalización más efectivas, acceso al crédito y garantías de sostenibilidad, los emprendedores seguirán condenados a repetir un ciclo de nacimiento, precariedad y cierre.
¿Un País de Emprendedores por Opción o por Necesidad?
Los datos pintan un cuadro coherente de un ecosistema empresarial que corre en una rueda de hámster: un aumento de las microempresas, impulsado no por la oportunidad sino por la necesidad, alimenta una vasta economía informal que no ofrece estabilidad, mientras que el sector formal se ve vaciado por una crisis de liquidez que castiga incluso a las empresas exitosas.
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Estas realidades obligan a mirar más allá de los titulares y a plantear una pregunta fundamental: ¿Colombia está fomentando un ecosistema de empresas sostenibles con potencial de crecimiento, o simplemente presenciando un aumento del autoempleo como respuesta a la falta de oportunidades formales?