Crema colombiana para tratar leishmaniasis cutánea recibe patente
De acuerdo con información de la Universidad Nacional de Colombia, la leishmaniasis es una enfermedad parasitaria provocada por la picadura de zancudos y moscas hembras. Esta afección afecta la piel, las mucosas y las vísceras. A su vez, “está catalogada como una enfermedad desatendida u olvidada porque afecta a poblaciones pobres en el mundo, donde no hay inversión y desarrollo por parte, entre otros, de la industria farmacéutica”, destacó la institución educativa.
Debido a lo anterior, el grupo asesor técnico y estratégico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó esta patología dentro del grupo de las enfermedades tropicales desatendidas.
En el caso de Colombia, la Universidad Nacional señaló que la leishmaniasis es una patología endémica en casi todo el territorio nacional, con excepción de San Andrés Islas y Bogotá. Según cálculos del Ministerio de Salud y Protección Social, en el país hay alrededor de 11 millones de personas en riesgo de padecer esta enfermedad, especialmente en las áreas rurales.
“La enfermedad presenta tres formas clínicas, siendo la leishmaniasis cutánea la más frecuente y la de mayor distribución geográfica (entre 95% y 98% de los casos); la leishmaniasis mucosa, que es el resultado de la diseminación del parásito, y que se puede presentar de semanas a años después de la lesión cutánea (1% a 4 %) y la leishmaniasis visceral [que afecta los órganos internos, generalmente el bazo, el hígado y la médula ósea], entre el 0,1% y 1,5 %”, detalló la Universidad Nacional de Colombia.
Dada la prevalencia que tiene la leishmaniasis cutánea, investigadores del grupo de investigación en inmunotoxicología del Departamento de Farmacia y del Laboratorio de Productos Naturales Vegetales del Departamento de Química, de la Universidad Nacional de Colombia, y del Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales (PECET), de la Universidad de Antioquia, trabajaron para desarrollar una crema de uso tópico, es decir, que se pudiera aplicar directamente sobre las úlceras asociadas con este tipo de leishmaniasis.
Durante la investigación que condujo a la formulación de la crema, el grupo de investigadores comprobó que la glicirricina tiene propiedades antileishmaniales y también cicatrizantes. Actualmente, la glicirricina se utiliza en la industria de alimentos, especialmente como edulcorante y saborizante. A nivel farmacéutico, se conocían sus propiedades antiinflamatorias, antivirales, antialérgicas y hepatoprotectoras.
“En los modelos experimentales, tanto en el laboratorio como in vivo –con hámsteres–, encontramos que el producto redujo las úlceras inducidas por Leishmania (género de protozoo responsables de la enfermedad) entre un 14,6/ y un 93,9%. En los animales, la infección de sus células con el parásito fue controlada con la glicirricina”, dijo Lucy Gabriela Delgado Murcia, directora del Grupo de Investigación en Inmunología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.
Luego de varias pruebas en las que se comprobó su efectividad, “la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) concedió la patente de invención a la Formulación en crema a base de glicirricina para el tratamiento tópico de la leishmaniasis cutánea”, indicó la Universidad Nacional.
Esta noticia es positiva para las personas que desarrollan la enfermedad, ya que, por ser un medicamento que se puede aplicar directamente sobre las úlceras, se promueve la adherencia al tratamiento, explicó Delgado Murcia.
Sobre el nuevo medicamento, Delgado Murcia anunció que espera poder producirlo en el país. “Somos optimistas al pensar que en Colombia se pueda a llegar a producir la crema con las condiciones de calidad y seguridad que se requieren, y que haya un patrocinador de estudio clínicos para obtener registros sanitarios, que es el paso subsiguiente”, afirmó.
Colombia sigue rezagada en la obtención de patentes
La directora del Grupo de Investigación en Inmunología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional mostró su preocupación por el avance del país en materia de patentes. Al respecto, afirmó que “realmente para el mundo desarrollado tener una patente es casi cuestión de todos los días, pero para un país como el nuestro [el bajo número de patentes solicitadas] debe ser motivo de reflexión porque digamos que esto no es producto de nada diferente a la inversión en ciencia y tecnología”.
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Delgado Murcia agregó que es clave que se reflexione sobre la necesidad de invertir en ciencia y tecnología, con el objetivo de que ese nuevo conocimiento pueda materializarse en un producto y que la patente pueda ser usada por la industria. Aquí es fundamental que “la empresa nacional se interese por los desarrollos innovadores para solucionar problemas”, enfatizó.
A su vez, la investigadora explicó que “si las patentes no se traducen a un producto vendible, son un paso intermedio. No son la finalización de una investigación, sino el comienzo de la transferencia del nuevo conocimiento al servicio de la sociedad. [En este caso], necesitamos que las universidades contacten a las empresas de la industria farmacéutica para que inviertan en la transferencia y en la materialización de la patente en un producto, que en últimas les va a generar un rédito por el tiempo que dure la patente y, además, generarán un impacto a nivel social”.
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