Crisis del sector lechero en Colombia se agrava por récord de importaciones en 2025 pese a precios más altos de la última década
La situación ya no es una advertencia: es una realidad visible en regiones productoras, plantas industriales y en el bolsillo de los ganaderos. La crisis del sector lechero en Colombia combina varios factores, pero uno destaca por su peso estructural: la apertura total del mercado lácteo en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Uno de los casos más recientes es la decisión de Gloria Foods de suspender su operación en la categoría de lácteos en el país, lo que implicó el cierre parcial de su planta en Cogua (Cundinamarca) y la salida de marcas tradicionales como Algarra y Lechesan.
Este cierre no es aislado. Según denuncias sindicales, la medida ha derivado en despidos masivos y en la reducción drástica de la operación industrial, afectando a trabajadores y proveedores locales .
Además del impacto laboral, la crisis del sector lechero en Colombia está golpeando directamente a los productores. En regiones como Boyacá, los ganaderos advierten que la caída en la demanda y en los precios los está llevando a operar a pérdida, en un contexto de altos costos de producción.

¿Qué cambió en 2026 en el mercado de la leche?
El año 2026 marca un punto de quiebre en la crisis del sector lechero en Colombia. Desde el 1 de enero entró en vigor la eliminación total de aranceles y contingentes para la importación de leche en polvo desde Estados Unidos. Esto significa que el producto puede ingresar sin límite de volumen y con arancel cero.
Durante más de una década, el TLC operó con un esquema gradual: cuotas limitadas y reducción progresiva de aranceles. Ese periodo terminó. Desde ahora, la competencia es abierta y directa.
¿Por qué están aumentando las importaciones de leche?
La crisis del sector lechero en Colombia por el aumento de importaciones no es un fenómeno coyuntural, sino estructural. De acuerdo con las cifras de la DIAN, entre 2015 y 2025, Colombia pasó de importar USD 86,6 millones a USD 254,6 millones en productos lácteos, un crecimiento cercano al 194%. En volumen, el salto fue de 31,1 millones a 77,6 millones de kilogramos, el nivel más alto registrado. Este crecimiento responde a tres dinámicas clave:
1. Desgravación arancelaria del TLC
Durante más de una década, las importaciones crecieron al ritmo de la reducción de aranceles. El caso de la leche en polvo es ilustrativo: los contingentes iniciales de 5.500 toneladas en 2012 aumentaron progresivamente hasta casi 19.000 toneladas en 2025, agotándose cada año en cuestión de semanas
Con la eliminación total de aranceles en 2026, la crisis del sector lechero en Colombia alcanza su punto máximo: el ingreso es ahora ilimitado y sin protección para la producción nacional.

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2. Diferenciales de costos y subsidios
Estados Unidos, principal proveedor con más del 50% de las importaciones, exporta leche en polvo y derivados a precios que suelen estar por debajo del costo de producción colombiano, gracias a subsidios y economías de escala. Esto introduce una competencia estructuralmente desigual.
3. Cambio en la demanda industrial
La industria de alimentos en Colombia demanda insumos estandarizados, baratos y de fácil almacenamiento. La leche en polvo (que representa más del 60% de las importaciones) cumple exactamente ese rol. El resultado es que la industria deja de depender de la leche fresca nacional y se integra a cadenas de suministro estadounidenses.
¿Qué productos están desplazando la producción nacional?
El núcleo de la crisis del sector lechero en Colombia está en la sustitución productiva. La leche en polvo no es un producto más, sino un insumo estratégico que permite reemplazar directamente la producción local. Su peso dominante en las importaciones, superior al 60%, explica por qué el impacto sobre el sector es tan profundo.
A esto se suman otros productos como los lactosueros, ampliamente utilizados en la industria de alimentos procesados; los quesos importados, que compiten en distintos segmentos del mercado; y las grasas lácteas, que también han ganado participación en la canasta importadora.
En conjunto, estos productos están en la base de la crisis del sector lechero en Colombia. Hay una reducción del acopio de leche nacional, una mayor dependencia de insumos externos por parte de la industria y una pérdida progresiva del poder de negociación de los productores frente a los grandes compradores.

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¿Qué implica esta crisis para el país?
La crisis del sector lechero en Colombia tiene efectos sistémicos que van mucho más allá del ámbito agropecuario y comprometen dimensiones centrales de la economía nacional.
En primer lugar, impacta directamente el empleo y el tejido rural. Más de 350.000 familias dependen de la actividad lechera, por lo que la caída en los precios al productor, la reducción del acopio y el cierre de plantas industriales están erosionando la estabilidad económica de regiones enteras. La lechería no es solo una actividad productiva, sino una fuente diaria de ingresos para miles de hogares campesinos, lo que amplifica el impacto social de la crisis.
En segundo lugar, se profundiza la pérdida de soberanía alimentaria. Colombia, que históricamente ha sido productor de leche, avanza hacia una mayor dependencia de importaciones, especialmente de leche en polvo e insumos derivados. Esto implica que una parte creciente del abastecimiento interno queda sujeta a las condiciones del mercado internacional, debilitando la capacidad del país para garantizar su propia seguridad alimentaria.
En tercer lugar, aumenta la vulnerabilidad macroeconómica. La dependencia de insumos importados expone al país a choques externos como variaciones en los precios internacionales, fluctuaciones en la tasa de cambio y posibles interrupciones en las cadenas logísticas globales. En este contexto, el sector lácteo deja de ser un amortiguador interno y se convierte en un canal de transmisión de riesgos externos.
Finalmente, se configura un cambio estructural en el aparato productivo. El país transita hacia un modelo en el que se produce menos a nivel interno, se importan más bienes intermedios y finales, y se reduce la generación de valor agregado local. Este proceso no solo afecta al sector lechero, sino que refleja una tendencia más amplia de debilitamiento de las capacidades productivas nacionales.
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