lunes, 6 de febrero de 2023
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¿Cuánto debería subir el salario mínimo? ANIF y Fedesarrollo coincidieron en cifra

Hoy comenzó la Mesa de Concertación Salarial, en la que se negociará el aumento del salario mínimo para 2023.

Dinero, Billetes, Billetera, Dólares

Fedesarrollo y ANIF coinciden en el aumento que, en su concepto, deberá tener el salario mínimo que regirá en 2023, y cuya negociación comenzó hoy. Para ambos centros, este deberá ser de 13,5%.


El porcentaje propuesto, no obstante, es inferior a lo que esperan negociar líderes sindicales como Diógenes Orjuela, de la CUT. 

Se trata de un tema espinoso, especialmente teniendo en cuenta que el salario mínimo de 2022 perdió poder adquisitivo, al ser más bajo el incremento que la inflación. En su momento, la cifra en la que se fijó el aumento fue celebrada, pues se trató de un alza del 10,07% y se logró de manera concertada entre el Gobierno nacional, los empresarios y los trabajadores. No obstante, entre enero y octubre, la inflación ha acumulado el 10,86%.

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Fedesarrollo: alzas muy grandes empujarían al alza la inflación

Para hacer su propuesta, Fedesarrollo se basó en la inflación estimada al cierre de 2022 y en el crecimiento estimado de la productividad”. Luis Fernando Mejía, director ejecutivo, explicó en el comunicado de prensa que “la suma de una inflación esperada para 2022 de 12,3% y un estimativo de crecimiento de la productividad total de los factores de 1,2% indican que técnicamente el salario mínimo debería aumentar un 13,5% en 2023”.


Para el centro de investigación, se debe tener cuidado con el aumento, dado el mantenimiento de las presiones inflacionarias; la desaceleración del crecimiento económico para el próximo año, “que pasará de crecer 7,7% en 2022 a 1,5% en 2023”; la informalidad laboral del país, “que continúa cerca del 60% de la población ocupada”; la alta tasa de desempleo, que “continúa en promedio por encima del 11%”, y el hecho de que “cerca de la mitad de los ocupados en Colombia tienen ingresos inferiores a un salario mínimo”.

Para Fedesarrollo, un aumento cercano al 13,5% retribuiría “el esfuerzo de los trabajadores en el crecimiento de la producción, sin empeorar aún más las limitadas oportunidades de empleo formal para millones de ocupados informales que aún se encuentran excluidos del mercado laboral formal”. 

Un incremento mayor podría generar presiones adicionales al alza en la inflación del próximo año, lo que en la práctica contrarrestaría el incremento salarial, como ocurrió este año, argumentó el centro. 

“Aumentos del salario mínimo superiores al sugerido por la regla de inflación causada y productividad pueden generar presiones adicionales al alza en la inflación del próximo año, puesto que una buena parte de esos aumentos en exceso podrían ser trasladados a los consumidores vía mayores precios de los bienes finales”, sostuvo Luis Fernando Mejía.


ANIF: la discusión debe ser técnica y responsable

El Centro de Estudios Económicos, ANIF, también se refirió al alza del salario mínimo para 2023. Sobre el tema, afirmó que la discusión debe ser técnica, basada en cálculos y estimaciones. 

Así, pronosticó que la inflación estará cercana al 12,5% y calculó que la Productividad Total de los Factores (PTF) será de 1,4 puntos porcentuales, lo que la convertiría en la segunda más alta desde 2014, solo superada por la del año 2017.

Para 2023, estimó un escenario complejo, debido a factores como la fuerte devaluación del peso, el déficit externo, las altas tasas de interés y la desaceleración económica, entre otros. 

“Un incremento del salario mínimo mayor a la combinación de la inflación y la PTF puede llevar a efectos indeseables, como mayor informalidad, menor contratación, Vivienda de Interés Social más cara e imposibilidad de cotizar para salud y pensión, entre otros”, afirmó el Centro.


Diógenes Orjuela: se necesita un alza mayor

En diálogo con Más Colombia, Diógenes Orjuela, Director del Departamento de Relaciones con sectores sociales de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), señaló en diálogo con Más Colombia que para esta central obrera será importante considerar dos aspectos fundamentales en materia de inflación: 

  1. La inflación para los sectores de menores ingresos, que está cerca de 3 puntos porcentuales por encima de la inflación media, teniendo en cuenta que el salario mínimo apunta justamente a este segmento de la población. 
  2. La inflación en los precios de los alimentos, que ronda el 25%, y que “evidentemente golpea con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos”. 

En cuanto a la productividad, el dirigente de la CUT señaló que se debe tener en cuenta la productividad del trabajo y no la productividad de todos los factores, pues de esta manera se mide efectivamente el aporte de los trabajadores a las ganancias de las empresas y a la economía en general. 

Orjuela señaló que, además de la inflación y la productividad, en la coyuntura actual se debe considerar la fuerte devaluación del peso, que en lo que va de 2022 ha sido de casi 24% frente al dólar. “En un país altamente importador, este será un elemento supremamente importante en la discusión que tendremos que abordar para definir el salario mínimo de 2023”, señaló. 

¿Qué viene?

El salario mínimo se negocia entre representantes del Gobierno nacional, de los empleadores y de los trabajadores, teniendo en cuenta la inflación —es decir, el aumento en el costo de vida— y la productividad. Si no es posible llegar a un alza concertada, el gobierno nacional la define por decreto a más tardar el 30 de diciembre. 


La discusión en la Mesa de Concertación Salarial apenas está comenzando. Amanecerá y veremos.