De escaques y fantasía
David Suárez
Hoy es una fecha especial: no solo se celebra el día en que un florero sirvió de pretexto para iniciar el camino tortuoso de nuestra república, o la instalación de un nuevo congreso, o el cumpleaños de Corabastos, o el de la Imprenta Patriótica o de las Torres de Fenicia, en el centro de Bogotá.
El 12 de diciembre de 2019, la Asamblea General de la ONU proclamó el 20 de julio como el Día Mundial del Ajedrez para conmemorar la fecha de fundación de la FIDE, su máximo ente rector. El juego, que pertenece a la categoría de juegos combinatorios con información perfecta, es uno de los más populares e influyentes alrededor del mundo: se estima que existen cerca de 605 millones de jugadores activos, y es abundante el repertorio de ideas que ha suscitado en el desarrollo de las matemáticas, la inteligencia artificial y la ciencia de la computación.
Igual de interesantes al ajedrez mismo son sus llamadas variantes: juegos derivados o relacionados con el ajedrez en al menos un aspecto. Si bien son ilimitadas, dentro de las más famosas encontramos el ajedrez de Capablanca, inventado por el prodigio cubano a raíz del temor a excesivos empates entre jugadores de alto nivel, que se juega en un tablero de 10×8 a causa de la inclusión de dos nuevas piezas (el canciller y el arzobispo) con características híbridas entre el caballo, la torre y el alfil. También tenemos al ajedrez infinito, en el que el número de escaques se extiende sin límite en el plano y admite nuevas piezas tan extrañas como el Huygens, que puede saltar otras piezas y se mueve igual que una torre, solo que en números primos de casillas.
Mi variante favorita es el llamado Ajedrez Dunsany, creado en 1942 por Edward John Moreton Drax Plunkett, 18 Barón de Dunsany, prolífico dramaturgo y escritor de alta fantasía irlandés. En el Ajedrez Dunsany, que se juega en un tablero idéntico al del ajedrez normal, las 16 fichas negras se disponen sobre los escaques como si se tratara asimismo de una partida de ajedrez usual. Por su parte, el ejército de fichas blancas se compone de 32 peones únicamente: no tiene ni reina, ni rey, ni alfiles, ni caballeros, ni torres. La disposición inicial de la partida se muestra en la figura siguiente:

Las reglas son las mismas que las del ajedrez estándar, con la excepción de que el ejército negro mueve primero, sus peones son los únicos que tienen la posibilidad de avanzar dos casillas en el primer movimiento, y el criterio de victoria es asimétrico: el negro gana si captura todas las piezas del blanco, mientras que el blanco gana con el jaque mate usual.
Otra área fascinante relacionada con el ajedrez es la de las llamadas composiciones, también conocidas como problemas de ajedrez. Una composición se define como un acertijo a partir de una posición específica del tablero cuya solución consiste en dar mate en cierto número de jugadas (a diferencia de los llamados estudios, en los que la solución consiste en dar mate o hacer tablas sin que se especifique un número de jugadas específico). Si bien existen torneos para componer estos problemas y también para resolverlos, y la mayoría implican un conocimiento avanzado del juego, les propongo a los lectores esta composición, sacada a su vez de las marmitas de Lord Dunsany, que proporciona muchas revelaciones y no requiere más que competencia básica en el juego.
El problema es el siguiente: a partir de la disposición de fichas en la figura, les corresponde mover a las blancas y deben dar mate en cuatro movimientos. ¡Feliz día del ajedrez!

Adenda 1. Las obras literarias de Lord Dunsany se disfrutan igual que sus problemas de ajedrez. Vale la pena mencionar sus colecciones de cuentos fantásticos, la serie de relatos que tienen como protagonista a Joseph Jorkens y sus novelas, entre las que se destacan Don Rodriguez: Chronicles of Shadow Valley y The King of Elfland´s Daughter, tal vez su obra más famosa. De ambos textos hay traducción al español. Para los amantes del ajedrez, recomiendo el cuento El gambito de los tres marineros, disponible en la recopilación publicada por Valdemar hace unos años.
Adenda 2. También se pueden inventar composiciones en variantes del ajedrez. A esta área del diseño de problemas ajedrecísticos se le conoce como Fairy Chess (en español sería algo así como ajedrez de hadas). La pieza Huygens toma su nombre del egregio físico holandés Christiaan Huygens quien, entre otras importantes contribuciones, postuló la teoría de la luz como onda, inventó el reloj de péndulo, descubrió a Titán (la luna más grande de Saturno y el segundo satélite natural más grande del sistema solar) y desarrolló conceptos importantes asociados al cálculo de probabilidades.
Adenda 3. En una futura entrega, y si el azar lo permite, hablaré un poco más de las conexiones particulares y fascinantes entre el ajedrez y las matemáticas.