De la electricidad a la Inteligencia Artificial (IA o AI)
Diego Cabrejo
Matemático e Ingeniero Electrónico, Magíster en Matemáticas Puras, Gerente de Riesgo y Co-Founder de la Fintech Prestanza (R). [email protected]
Existen varios ejemplos de tecnologías que han transformado el mundo, las cuales podemos identificar por una razón específica: las utilizamos a diario, generalmente de formas distintas y en diferentes momentos, incluso sin ser plenamente conscientes de ello.
El petróleo, el azúcar, internet, los smartphones, la religión y el agua son solo algunos casos. No obstante, el favorito para explicar el potencial de la Inteligencia Artificial (IA o AI) es la electricidad. Esta analogía comienza planteando las siguientes preguntas: ¿Qué objetos a mi alrededor funcionan con electricidad? ¿Antes de que esos objetos tuvieran electricidad, existían objetos análogos que funcionaran sin electricidad?
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Tomemos como ejemplo una puerta. Existen puertas con electricidad que brindan numerosos beneficios, como la apertura a distancia, la incorporación de timbres para una mejor notificación de la llegada de alguien, la posibilidad de contar con cámaras para grabar o visualizar el otro lado, y otras características que se pueden imaginar. Al considerar esto, surge la pregunta: ¿por qué todavía existen puertas sin electricidad?
Durante aproximadamente 140 años, la humanidad se ha preguntado cómo mejorar las cosas al agregarles electricidad. Un hacha eléctrica ahorra tiempo y esfuerzo al cortar un árbol (¡aparición de las sierras eléctricas!), un caballo con electricidad sería más veloz (¡llegada de los automóviles!), un libro electrónico me permite leer cualquier contenido en cualquier momento (¡llegada de las tablets!), un horno eléctrico calienta la comida rápidamente (¡llegada de los hornos microondas!).
Incluso, aún quedan muchas aplicaciones de la electricidad por masificarse: ropa con electricidad que monitorea la salud, zapatos con electricidad para un desplazamiento más rápido y fácil, plantas con electricidad para un mejor control de la producción, y así sucesivamente.
A modo de ejercicio, podemos aplicar lo mismo al internet: pensar en qué cosas no están conectadas a la red y cómo mejorarían si lo estuvieran. Te darás cuenta de que este ejercicio es fascinante: ascensores inteligentes, refrigeradores conectados a la tienda, negocios integrados en tu celular, ropa conectada a tu sistema de salud y más. A este concepto apasionante le hemos dado un nombre: el Internet de las cosas (IoT).
Ahora llega la Inteligencia Artificial, y el primer ejercicio para comprender y soñar con esta tecnología es preguntarnos: ¿Qué cambiaría si incorporáramos Inteligencia Artificial (IA o AI) a los objetos que nos rodean? ¿Cómo podrían mejorar y transformar nuestra vida?
Por ejemplo, ¿qué sucedería si le agregáramos Inteligencia Artificial (IA o AI) a un juguete? Imagina que mejora la interacción convirtiéndose en un objeto educativo, un compañero de juegos o incluso un rival que te ayuda a superar límites.
O ¿qué pasaría si un automóvil contara con Inteligencia Artificial (IA o AI), convirtiéndose en un conductor incorporado capaz de ofrecer servicios y proponer actividades de ocio durante el trayecto entre tu casa y el trabajo? ¿Y qué tal si añadimos Inteligencia Artificial (IA o AI) a una maleta? tal vez nada, tal vez no sea buena idea, ¡pero vale la pena pensarlo mejor antes de descartarlo!
Las mejoras que puedo obtener en mi vida al agregar Inteligencia Artificial (IA o AI) a lo que me rodea son alucinantes y, sin embargo, no es lo mejor que va a pasar, ya que pensar solo en soluciones puntuales y aisladas no permite ver el poder de una nueva tecnología. Lo mejor pasa cuando cambias toda una empresa o todo un sistema mediante la aplicación de la nueva tecnología.
Por ejemplo, el poder de la electricidad no llegó con aplicaciones puntuales como la bombilla, el telégrafo o equipos con motores; la electricidad cambió el mundo cuando sustituyó las fábricas que funcionaban con calderas de vapor, ya que permitía diseños diferentes, que mejoraban los tiempos y espacios de producción y esta idea es la que desarrollaré en mi próxima columna.
¡Nos vemos en 8 días, pero mientras tanto piensa en qué pasaría si le pones Inteligencia Artificial (IA o AI) a todo lo que te rodea!
Nota: La corrección de estilo del presente artículo fue realizada por ChatGPT.