Deuda externa 2026: por qué Colombia se está endeudando como nunca
La deuda externa 2026 entró en una nueva fase crítica. En las primeras semanas del año, el Gobierno activó el mayor programa de endeudamiento de la historia reciente, con emisiones internas y externas que buscan cubrir un déficit fiscal creciente y financiar un presupuesto sin fuentes claras de ingreso.
La magnitud del endeudamiento ya genera alertas en el mercado, en los gremios y entre exministros de Hacienda. No solo por el volumen, sino por el costo de la deuda, las altas tasas que exige el mercado y el impacto que esto tendrá sobre la economía, la inversión y las finanzas públicas en los próximos años.
Más allá del debate político, la pregunta de fondo es clara: qué explica el aumento de la deuda externa 2026, quién la paga y qué riesgos deja para Colombia.
Deuda externa 2026: cifras que marcan un récord histórico
El Presupuesto General de la Nación para 2026 asciende a cerca de $547 billones, y una parte sustancial de ese monto se financiará con deuda. El Ministerio de Hacienda autorizó un cupo de endeudamiento por $152 billones, el más alto jamás aprobado para una sola vigencia fiscal.
Ese cupo se divide en dos grandes bloques:
- $67 billones en deuda de corto plazo para cubrir necesidades de caja.
- $85 billones en deuda de largo plazo para financiar funcionamiento e inversión.
En paralelo, Colombia realizó en enero de 2026 la mayor emisión de bonos externos de su historia, por cerca de US$4.950 millones, con vencimientos entre 2029 y 2033 y tasas cercanas al 6%. Estas operaciones confirman que la deuda externa 2026 no es marginal ni coyuntural, sino estructural.

Por qué está aumentando la deuda externa 2026
El aumento de la deuda externa 2026 responde a una combinación de factores que se vienen acumulando desde 2024:
- Caída del recaudo tributario, tras el menor crecimiento económico.
- Fracaso de la ley de financiamiento, que dejó un hueco fiscal sin cubrir.
- Aumento del gasto rígido, especialmente en funcionamiento.
- Presiones sociales y salariales, incluido el fuerte aumento del salario mínimo.
- Uso intensivo de deuda para cubrir gasto corriente, y no solo inversión.
En términos simples, el Estado está gastando más de lo que ingresa y recurriendo al crédito para cerrar la brecha.
El mercado ya está cobrando el riesgo
Uno de los datos más preocupantes sobre la deuda externa 2026 es la reacción del mercado. En la primera subasta de TES del año, el Gobierno no logró colocar todo el monto ofrecido, y tuvo que aceptar tasas cercanas al 11,5%, muy superiores a las de años anteriores.
Esto refleja dos cosas:
- Mayor percepción de riesgo fiscal.
- Menor apetito por deuda colombiana a tasas bajas.
En otras palabras, endeudarse es cada vez más caro, lo que presiona aún más las finanzas públicas.

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Deuda externa: dólares caros y plazos largos
La deuda externa 2026 también crece por el lado externo. La emisión histórica de bonos en dólares permitió conseguir recursos rápidamente, pero a costa de comprometer pagos durante décadas.
Aunque el Gobierno destaca la alta demanda internacional, analistas advierten que:
- Colombia está entre los países que más intereses paga por su deuda externa.
- El servicio de la deuda absorberá una porción creciente del presupuesto.
- El margen para inversión social futura se reduce.
Cada peso adicional destinado a intereses es un peso menos para educación, salud o infraestructura.
¿Quién paga realmente la deuda externa 2026?
La deuda externa 2026 no la paga el Gobierno de turno. La pagan los contribuyentes actuales y futuros. Esto ocurre por tres vías:
- Más impuestos para cubrir intereses.
- Menor inversión pública, por priorizar el pago de la deuda.
- Desplazamiento del crédito privado, que encarece préstamos para empresas y hogares.
En la práctica, el endeudamiento excesivo termina afectando el crecimiento económico y el empleo.

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El debate político y técnico
Desde el Gobierno se insiste en que la deuda externa 2026 es manejable y que las emisiones fortalecen el mercado de capitales. Sin embargo, exministros, centros de estudio y analistas fiscales advierten que el país se acerca a un límite peligroso.
Algunos cálculos sitúan el déficit fiscal cerca del 7% del PIB, uno de los más altos de la región, lo que alimenta la espiral de deuda. La discusión ya no es si la deuda es legal, sino si es sostenible.
Un problema que no termina en 2026
La deuda externa 2026 deja una herencia pesada para los próximos gobiernos. Sin una corrección del gasto, una reforma tributaria viable o una estrategia clara de crecimiento, el país corre el riesgo de entrar en un ciclo de deuda para pagar deuda. Ese es el verdadero riesgo: hipotecar el futuro fiscal para resolver urgencias del presente.
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