Las ambigüedades de la economía popular  | Más Colombia
domingo, 1 de febrero de 2026
Inicio  »  Industria  »  Las ambigüedades de la economía popular 

Las ambigüedades de la economía popular 

La economía popular juega un papel importante en las declaraciones gubernamentales y en el Plan Nacional de Desarrollo. Sin embargo, la amplitud y ambigüedad en su definición se presta para crear expectativas difíciles de cumplir.

economía popular, vendedor, informalidad, comercio, puesto, mercantil, Más Colombia

El primer obstáculo que enfrenta el gobierno para la política orientada a la economía popular es que las personas que pertenecen a este sector no aparecen diferenciadas claramente en las estadísticas. 

Para hacer frente a esta situación, se ha propuesto la creación de un sistema de información de la economía popular. Sin embargo, el concepto parece ser demasiado amplio y vago para posibilitar políticas eficaces.


Le puede interesar: Concurso notarial 2023: Se anuncia que se abrirá convocatoria para 200 puestos de trabajo

economía popular, vendedor, informalidad, comercio, puesto, mercantil, Más Colombia
.

La noción de economía popular, tal como ha sido delineada en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), abarca un vasto espectro de actividades que incluye oficios y ocupaciones mercantiles, tanto en la producción, la distribución y la comercialización de bienes y servicios, como en el ámbito no mercantil, en el que engloba actividades domésticas y comunitarias. 

La economía popular incluye todo el trabajo no remunerado, el servicio doméstico, el pequeñísimo comercio, la informalidad y otras actividades que están más ligadas al rebusque, como lo desarrolla el libro La economía popular, desde abajo, compilado por el profesor de la Universidad Nacional, César Giraldo.

Según el PND, la economía popular se vincula estrechamente con la economía informal, y abarca a unidades económicas de pequeña escala, a trabajadores por cuenta propia y a personas involucradas en pequeños establecimientos productivos o microempresas.

Cuando el Departamento de Planeación Nacional habla de la economía popular, utiliza como ejemplos una costurera independiente, vendedores ambulantes, tenderos, recicladores, artesanos, pequeños campesinos independientes y personas que realizan trabajos de cuidado.

En numerosas intervenciones de funcionarios gubernamentales, se diferencia explícitamente la economía popular de la economía empresarial. Según la ONG PARES, la primera permite mantener y sostener alrededor del 80% de las familias en Colombia, al ocupar a más de 21 millones de personas, de los 24,9 millones que están económicamente activos en el país.


Esta ONG señala que este tipo de economía se refiere a los pequeños negocios manejados, generalmente, por una persona o dos de un mismo grupo familiar o comunitarios. 

PARES también incluye pequeños emprendimientos dedicados a asuntos mercantiles —como producción, distribución y comercialización de bienes y servicios— y no mercantiles —actividades domésticas o comunitarias—.

Ejemplo de ello serían las personas que se dedican a manejar taxi o Uber, a recorrer las calles como vendedores ambulantes o por catálogo, a elaborar productos de panadería o a confeccionar ropa. También los hay por millones en el campo: dedicados a cultivar mandarinas, a criar gallinas, a levantar ganado o a producir café.

El profesor asociado de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes, Andrés Álvarez, plantea una perspectiva crítica del concepto. Para el profesor, la noción de economía popular no difiere sustancialmente de la ya existente, centrada en los micronegocios

Los micronegocios, según Álvarez, desempeñan un papel fundamental en el panorama económico colombiano, al generar más del 75% del empleo y representar más del 90% de los establecimientos en el país.

PARES también vincula la economía popular con el concepto de micronegocios. Para ilustrar la magnitud de la economía popular, cita la última Encuesta de Micronegocios (EMICRON) del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), donde se registra la información sobre emprendimiento e informalidad. 

Al respecto, la ONG señala que, para el cuarto trimestre del año pasado, se contaron 5,3 millones de micronegocios, que ocupan entre una y nueve personas, a nivel nacional.


De los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Colombia es el país con la tasa más alta de informalidad económica y laboral.

En entrevista para NotiCentro, Sebastián Nieto Parra, jefe de la Unidad para América Latina de la OCDE, dijo que la cifra de más de 50% de informalidad en Colombia es alarmante. 

Nieto Parra señala que la cifra de informalidad es alta incluso al compararla con el promedio de América Latina, el cual es cercano al 45%. Asimismo, supera a otros países de la región que también hacen parte de la OCDE, como México, Chile y Costa Rica.

Le puede interesar también: Colombia encabeza la lista de países de la OCDE con mayor inflación en los precios de la energía

Una buena parte de la implementación de la política sobre economía popular depende de la creación del Consejo Nacional de Economía Popular, cuya composición y actividades fueron determinados en el Decreto GD-FM-017-V4 de agosto de 2023.

El Consejo Nacional de Economía Popular, según el referido decreto, estará integrado por 12 representantes del gobierno nacional, 5 de gobiernos territoriales y 11 de la economía popular, que serán designados provisionalmente por el gobierno.

Los retos de esta política son inmensos, dado el tamaño y diversidad de la población a la cual se dirige, la multiplicidad de actividades que incluiría su implementación y los escasos recursos disponibles. 

Mónica Ortiz, subdirectora de Desarrollo Productivo en la Dirección de Innovación y Desarrollo Empresarial del Departamento Nacional de Planeación, señaló que se trata de que las personas puedan acceder a servicios esenciales como salud, educación, servicios públicos domiciliarios y conectividad, esta última en materia digital y de infraestructura vial.


Según Ortiz, también se incluiría la expansión de capacidades, la autonomía económica para lograr una inclusión productiva y la reconversión laboral cuando sea necesaria. 

Hasta el momento, lo que el gobierno ha señalado es que habría un fondo de financiamiento de 6 billones de pesos para la economía popular que se destinarán inicialmente a los pequeños agricultores o campesinos.

Con estos 5 billones se trataría de crear toda una línea de créditos que combata los famosos “paga diarios” y “gota a gota”, mediante  un nuevo modelo financiero para los millones de micronegocios que hay en el país.