El próximo 29 de octubre los empresarios colombianos tienen una cita con la democracia
Andrés Botero Arbeláez
Abogado, Universidad Pontificia Bolivariana. Magíster en relaciones internacionales. Director Ejecutivo de la Cámara Ambiental del Plástico.
Sin lugar a dudas, son acertadas las voces que exaltan nuestra democracia, cuando resaltan como parte del ejercicio democrático de nuestra nación el que se le haya permitido a un exguerrillero llegar al solio de Bolívar.
Son innegables, también, las necesidades de nuestro país y la búsqueda real de un cambio por parte de la sociedad colombiana. Y si de cambio estamos hablando, es imprescindible que los empresarios colombianos asuman un papel protagónico en el ejercicio político de nuestro país.
Hoy, más que nunca, es necesaria una conciencia que nos involucre a todos, como miembros de una Nación, a participar en el devenir político y en el quehacer institucional, que desde lo público define la suerte de todas las empresas y de todas las familias colombianas.
Debemos, en democracia y con una sana crítica, buscar que el gobierno actual escuche nuestras razones, corrija aquello que no es beneficioso para el país y construya consensos que le permitan gobernar para todos los colombianos y no solo para aquellos que lo eligieron.
Es innegable que si al presidente Petro le va bien, a Colombia le va bien, y lo que necesitamos es construir una mejor Colombia cada día, que nos permita brindar a nuestros hijos y a las futuras generaciones la posibilidad de crecer en paz, con seguridad, con salud, con educación y con empleo, viviendo en una sociedad que acepta las diferencias y que cuida la biodiversidad.
Somos tan heterogéneos como los pueblos indígenas que habitan nuestro territorio, somos tan únicos como las múltiples culturas que representan las regiones de nuestro país. Colombia es irremediablemente el resultado de nosotros mismos y, aún con todas nuestras diferencias y desavenencias, estamos llamados a participar en todos aquellos ejercicios democráticos que definen el rumbo de nuestro país.
El próximo 29 de octubre, tendremos una cita más con la democracia, una cita en la que los empresarios colombianos tendrán la primera palabra. Podrán nuevamente brillar por su ausencia y por sus omisiones frente a los deberes patrióticos de comprometerse solidariamente con las causas nobles que buscan el bienestar común de la sociedad.
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O, por el contrario, los empresarios colombianos podrán brillar por su verdadera y decidida participación y aportes, no solamente económicos, sino a su vez conceptuales, propositivos, dinámicos y que involucren su participación en la discusión diaria con sus trabajadores frente al futuro del país.
Es importante que los empresarios escuchen con atención a todos aquellos que votaron por el cambio, que siguen buscando mayores y mejores oportunidades para su familia y que en su gran mayoría nunca han obtenido ningún beneficio real con la gestión de los gobernantes que antecedieron al actual gobierno.
Ojalá los empresarios colombianos y la sociedad en general participen activamente de las próximas elecciones regionales, en las que no solo se definirán las preferencias nacionales y la mirada autocrítica que puede asumir la sociedad colombiana, sino que se definirá en buena parte el rumbo interno del país.
Por todo lo anterior, invito a participar en el proceso democrático desde nuestra orilla política. No importa cuál sea esta, lo que importa es que lo hagamos con la firme convicción de construir una mejor Colombia, en la que todos podamos vivir en paz y donde el respeto por las diferencias sea el pilar fundamental de nuestra democracia.
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