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jueves, 15 de enero de 2026
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Eliminar tarifa reconexión servicios públicos: lo que cambiaría si aprueban el Proyecto 119/25

Eliminar tarifa reconexión servicios públicos para estratos 1, 2 y 3 abre un debate sobre alivio económico, sostenibilidad financiera y el costo real del derecho a reconectar.

servicios públicos

En un país donde miles de familias deben elegir entre pagar las altas tarifas de los servicios públicos domiciliarios o satisfacer necesidades básicas para una vida digna, recuperar el acceso al agua, la energía o el gas no debería sentirse como un privilegio. El Proyecto de Ley 119/25 propone eliminar la tarifa de reconexión de servicios públicos para los estratos 1, 2 y 3, y con ello desató una discusión que enfrenta la urgencia de aliviar a los hogares vulnerables con las preocupaciones sobre la estabilidad económica del sistema.

Con este proyecto sobre la mesa surge una pregunta de fondo: ¿puede el país seguir tratando la reconexión como un castigo económico para quienes ya viven al límite? Para muchas familias, el pago adicional no solo agrava una situación financiera precaria, sino que posterga indefinidamente el restablecimiento de servicios esenciales.


Eliminar tarifa reconexión servicios públicos: qué propone realmente el Proyecto 119/25

La propuesta legislativa, presentada en 2025, busca modificar la Ley 142 de 1994 para que las empresas prestadoras no puedan cobrar una tarifa adicional al restablecer los servicios cuando un usuario salda su deuda. La intención central es que la reconexión sea un procedimiento rápido, obligatorio y sin sobrecostos, de manera que la continuidad del servicio no dependa del pago de un recargo extra sino del cumplimiento de la obligación principal: ponerse al día.

Este enfoque parte de la premisa de que los servicios públicos domiciliarios —agua, energía, gas— son esenciales para una vida digna y no deberían estar condicionados por cobros que profundizan desigualdades. Durante su primer debate, varios congresistas destacaron que la medida representa un avance hacia una política más justa, especialmente para las familias que, aun cuando logran pagar la deuda acumulada, quedan atrapadas en un nuevo obstáculo económico para recuperar el servicio.

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Reconexión servicios públicos: una carga concreta para hogares vulnerables

Los valores de reconexión vigentes en Bogotá, por ejemplo, ilustran por qué la tarifa puede convertirse en una barrera. Para energía eléctrica, la reconexión residencial suele estar entre $73.000 y $80.000. Para agua, según la empresa de acueducto local, el pago varía entre $14.000 y $18.000.

En algunos reportes, cuando se incluyen varios servicios o cuando la reconexión es simultánea (agua, luz, gas), el costo acumulado puede superar los $200.000. 


Para un hogar de estrato 1 o 2, estos montos pueden representar una parte significativa del ingreso mensual. No pagar una factura puede afectar su derecho a servicios esenciales; pagar la deuda y además asumir una reconexión costosa puede implicar sacrificar otras necesidades vitales como alimentación, salud o transporte. 

Por eso, eliminar la tarifa de reconexión podría tener un impacto inmediato en la estabilidad de hogares vulnerables: reconectar no sería solo un trámite administrativo, sino una garantía de dignidad.

Persona sosteniendo una billetera completamente vacía, representando la incapacidad económica para cubrir las tarifas de servicios públicos.
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Voces del Congreso: ¿justicia tarifaria o castigo adicional?

Promotores del proyecto advierten que el cobro por reconexión equivale a un doble castigo: primero, la suspensión del servicio por mora; luego, un cargo adicional para restablecerlo. Para ellos, esta práctica es inequitativa porque penaliza de forma desproporcionada a quienes ya están en una situación de vulnerabilidad.

Eliminar tarifa reconexión servicios públicos significa, según sus defensores, borrar una barrera estructural en el acceso a servicios básicos, garantizando continuidad sin costos extra. Para ellos, el restablecimiento nunca debió considerarse un servicio aparte, sino parte de la prestación regular del servicio público domiciliario.

Riesgos para el sistema: sostenibilidad, costos operativos y solidaridad tarifaria

Las empresas prestadoras de servicios públicos advierten que reconectar implica costos operativos, técnicos y administrativos (personal, transporte, revisión técnica) que en la normativa actual deben cubrirse mediante esa tarifa.

Eliminar este cobro obligaría a distribuir esos costos entre todos los usuarios, al Estado o a las empresas mismas, lo que podría traducirse en tarifas más altas, subsidios generales o presión sobre los presupuestos operativos.

Quienes defienden el proyecto estiman que esos costos podrían asumirse mediante políticas de solidaridad tarifaria, aportes estatales o ajustes operativos. Pero es una decisión que implicaría transformar el modelo tarifario y la regulación de los servicios públicos.


Quién paga el costo real del acceso a servicios esenciales

La discusión central no es técnica: es política. Si se elimina la tarifa de reconexión, Colombia debe decidir quién asume ese costo. Algunas propuestas apuntan a subsidios cruzados desde usuarios de estratos altos, otras a aportes estatales, y algunas a exigir a las empresas optimizar sus procesos internos para reducir costos.

Cada opción tiene implicaciones distintas: afectar la estructura tarifaria, aumentar las tarifas generales, requerir disposición fiscal o redefinir los estándares operativos. Sin un mecanismo claro, la eliminación de la tarifa podría trasladar el problema sin resolverlo, generando nuevas tensiones entre usuarios, empresas y Estado.

La Liga Nacional de Usuarios de Servicios Públicos Domiciliarios ha sido clara en esto. Cualquier ajuste que incremente los costos o debilite los subsidios existentes golpea con mayor fuerza a los hogares vulnerables, que ya enfrentan tarifas difíciles de sostener y un mercado que opera con poca transparencia. 

Para la Liga, eliminar la tarifa de reconexión es un paso necesario, pero insuficiente si no viene acompañado de un compromiso firme del Estado y de las empresas para garantizar tarifas justas y un acceso estable a los servicios esenciales.

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Manos de una persona recogiendo agua limpia que sale de una tubería, simbolizando el acceso a servicios públicos esenciales.
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Más allá de la tarifa: la crisis estructural del acceso a servicios públicos

La eliminación del cobro por reconexión puede ser un alivio importante pero no resuelve la raíz del problema. La informalidad laboral, los bajos ingresos, la precariedad energética, la falta de subsidios adecuados y tarifas estructuralmente altas mantienen a muchos hogares en vulnerabilidad.

Miles de familias enfrentan mora, cortes, reconexiones recurrentes, y el costo emocional y sanitario de vivir sin servicios básicos por períodos prolongados. Una reforma sistémica debe incluir tarifas progresivas, regulación efectiva, subsidios bien focalizados y responsabilidad estatal: no basta con suprimir un costo, hay que garantizar la continuidad del derecho al servicio.


El debate sobre eliminar tarifa reconexión servicios públicos concita una tensión esencial: entre asegurar un derecho fundamental y mantener la sostenibilidad del sistema. Con costos de reconexión que oscilan entre decenas y cientos de miles de pesos, la tarifa representa para muchas familias una barrera financiera real. Al mismo tiempo, las empresas advierten de los riesgos económicos que implica su eliminación sin una contrapartida clara.

El proyecto 119/25 propone que el acceso a agua, energía o gas no dependa de un pago extra cuando la mora ya fue saldada. La decisión del Congreso definirá no solo una tarifa, sino la forma en que el país entiende la dignidad, la equidad y el derecho a servicios básicos.