En Colombia se produce nanotecnología desde hace 30 años

Para comenzar, ¿podría contarnos cómo y por qué surgió la idea de montar esta empresa?
Desde sus inicios en su carrera universitaria en la Universidad Nacional de Colombia como Químico, el científico, creador y fundador de KEMTEK®, el Doctor Germán Moreno Moya, ya cultivaba su interés por la química de coloides y el comportamiento de la naturaleza a escala nanométrica. Su curiosidad por esta ciencia fascinante y poco estudiada en aquella época, e incluso ahora, lo llevó a perseguir este conocimiento a través de varias especializaciones, maestrías y doctorados, que luego complementó a través de su larga trayectoria laboral en varias industrias colombianas y multinacionales.
A inicios de la década de 1990, decidió hacer un giro drástico en su carrera profesional y, motivado por desarrollar tecnología aplicada propia, inició su emprendimiento, con la creación de KEMTEK® mediante la invención, el diseño y el desarrollo químico de los Sistemas de Transporte Coloidal® (STC®).
Inicialmente, estos estaban dirigidos a mejorar las aplicaciones de productos agroquímicos en los cultivos de flores de la Sabana de Bogotá. Hoy en día, después de treinta años, KEMTEK® los sigue llevando como Nanotecnología Aplicada a los sectores agrícola, de construcción, de energía, de petróleo, de cosmética y otros, en Colombia y a nivel internacional, con el propósito de buscar soluciones para el desarrollo industrial y agrícola basadas en imitar, proteger y respetar la naturaleza.
En palabras muy sencillas, ¿qué significa Sistema de Transporte Coloidal y cómo fue el proceso para desarrollar esta tecnología?
El Sistema de Transporte Coloidal® (STC® por su sigla en español) o Colloidal Delivery System® (CDS® por su sigla en inglés) es el nombre comercial, registrado y patentado internacionalmente, para la Nanotecnología creada y desarrollada por KEMTEK®, compañía 100% colombiana, desde hace más de tres décadas.
El STC® es una Nanotecnología que obtenemos a partir de procesos de síntesis de materias primas vegetales. Es un conjunto de nano-glóbulos que actúan como activadores de superficie. Al ser adicionados o incorporados a los productos químicos o biológicos (ingredientes activos) que se utilizan en cada industria, permiten proteger los ingredientes activos de todas las variables externas que puedan afectarlos, mientras los transportan de manera eficiente al punto preciso donde debe suceder la reacción química esperada. También permiten racionalizar o reducir las cantidades tradicionalmente usadas de los ingredientes activos, gracias a la característica del STC® de aumentar la superficie de contacto de estos a escala nanométrica. Gracias a esto, se requieren menores dosis de aplicación de productos químicos o principios activos.
Esta nanotecnología, basada en la ciencia química, la obtenemos a partir de procesos de síntesis de materias primas vegetales nacionales. La aplicamos principalmente en los sectores agrícola, de construcción, de energía, de petróleo y de cosmética, con el fin de racionalizar o reducir el uso de productos químicos, biológicos y, en general, de materias primas convencionales. Por ejemplo, en agroquímicos, cemento y solventes que aportan carga contaminante y son costosos. Con el uso de STC® se asegura la reducción de costos, menor contaminación ambiental, eliminación de trazas contaminantes en el producto final, mayor producción y, por lo tanto, aumento de productividad en las diferentes industrias.
Esta nanotecnología fue creada a partir de procesos que buscan entender e imitar la naturaleza y todos los procesos naturales inherentes a esta, en vez de ir en contra de ella. De hecho, los coloides son una expresión natural como la sangre, la piel y la tierra, por mencionar solo algunos.
¿Podría contarnos de forma breve qué soluciones concretas ofrece Kemtek para cada uno de estos sectores?
Como ejemplos prácticos de aplicación comercial industrial de STC® durante los últimos 30 años, vale la pena destacar estos:
Una aplicación específica en el sector agrícola ha sido en el cultivo de palma, donde se obtiene mayor y mejor producción de aceite, racionalizando con STC® alrededor del 40% el uso tradicional de fertilizantes, 30% el uso tradicional de fungicidas e insecticidas y 60% el uso tradicional de herbicidas.
En el sector de la construcción hemos desarrollado aplicaciones que permiten reducir o incluso sustituir el uso de cemento y otros materiales de cantera en mínimo un 30%, reemplazándolos por el uso de suelos nativos, materia orgánica, lodos, desechos, arena, agua de mar y otros productos no convencionales. Estos son utilizados, con menores costos y menor impacto medioambiental, en la estabilización de bases, en la construcción de vías, viviendas y elementos de urbanismo y en otros procesos de construcción innovadora, como pistas aéreas con tierra orgánica, piscinas sin baldosas y murallas naturales en arena para evitar la regresión marina.
En el sector cosmético nuestras formulaciones STC® optimizan el uso de extractos botánicos y principios activos característicos de la industria, como colágeno y ácido hialurónico, por mencionar algunos. Además, estos son protegidos y transportados con STC® para asegurar mayor eficiencia en su entrega, con lo que se racionaliza su uso y se maximizan los resultados.
¿Y en los sectores de energía y de petróleo?
En el sector de energía y petróleo, nuestras formulaciones STC® permiten, por ejemplo, reemplazar el uso de solventes y otros productos químicos, así como procesos de calentamiento, altamente costosos y contaminantes, que se emplean convencionalmente para la extracción y el transporte de crudos. Con esto, aumenta la fluidez del crudo sin afectar sus propiedades químicas y se incrementa la cantidad de barriles obtenidos en superficie o movidos por oleoducto u otros mecanismos de transporte, a la vez que se minimizan los cortes de agua y se reducen los costos y el impacto ambiental en todo el ciclo productivo de la industria petrolera.
En cuanto a las soluciones que brindamos con STC® para la industria de energía, se destaca el incremento en procesos de almacenamiento de energía, extendiendo la vida útil de baterías convencionales e impartiéndoles características de autorrecarga. Con ello, se genera la misma cantidad de energía que una batería convencional, con solo una tercera parte de su peso y tamaño.
De igual forma, ofrecemos la posibilidad de generar la misma cantidad de energía en vehículos y maquinaria industrial, racionalizando el consumo de gasolina o diésel hasta en un 50% y reemplazándolo por agua. Así, no solo se reducen costos, sino también gases contaminantes y CO2.
Concentrémonos en el sector agrícola. ¿Por qué se puede decir que esta tecnología es innovadora frente a los agroquímicos en Colombia?
Las formulaciones STC® reducen el uso de productos agroquímicos y mejoran el desempeño de productos biológicos, protegiéndolos de los daños causados por radiación UV o choque térmico y eliminando el problema de antagonismo sin necesidad de cadenas de refrigeración. Entre otras cosas, esto permite tener menores costos de producción, mayor productividad, mayor valor agregado para la comercialización del fruto y menores barreras de exportación por minimización de trazas contaminantes en alimentos. Es una tecnología que brinda al cultivador procesos de agricultura sostenible, orgánica y de precisión.
¿También presenta ventajas frente a los fertilizantes orgánicos convencionales? ¿Cómo se miden estas ventajas?
Nuestros STC® no son fertilizantes ni productos agroquímicos o biológicos empleados en el sector agrícola. De hecho, los STC® no son un ingrediente ni principio activo para ninguna industria. Son simplemente un medio de transporte que permite llevar, de manera racionalizada y protegida, las materias primas de cada industria.
La Nanotecnología STC® permite reducir el uso de fertilizantes, mínimo en un 30%, haciendo mas eficiente su aplicación y optimizando los resultados de nutrición en cualquier cultivo, lo que resulta en mayores cosechas y más limpias.
¿A qué subsectores de la producción agrícola nacional pertenecen sus principales clientes y cómo ha evolucionado el mercado con el paso del tiempo?
Desde hace más tres décadas hacemos transferencia de tecnología en todo tipo de cultivos. En Colombia tenemos clientes en cultivos de arroz, palma, café, caña de azúcar, flores y banano. A nivel internacional, además de esos, tenemos clientes en cultivos de soya, maíz, cítricos, pasturas y otros cereales, frutas y vegetales.
Es de suponer que las formulaciones Kemtek son más costosas que las convencionales. ¿En términos de porcentaje a cuánto puede ascender este incremento?
Los STC® son diseñados para racionalizar y/o reducir las cantidades convencionales de uso de productos químicos y en general de materias primas empleadas. Por ejemplo, pueden necesitar entre 30 y 40% menos de productos agroquímicos, incluidos fertilizantes, cemento o solventes. Por esta razón, industrias como la agrícola, de construcción, de energía y de petróleo pueden tener ahorros significativos, que incluyen el costo de la Nanotecnología.
¿Cuáles han sido los principales retos y obstáculos de emprender en ciencia e innovación en Colombia y en el mundo?
En el sector agrícola, para centrarnos en uno de los sectores industriales que atendemos, hemos identificado los siguientes retos y obstáculos para el emprendimiento con tecnologías innovadoras:
- Resistencia al cambio, la cual se expresa de manera típica mediante frases como “siempre lo hemos hecho así”, “yo aplico lo que me recomienda el vendedor del almacén”, “yo hago lo mismo que hace el cultivador más grande”, “el suelo esta cansado”, etc.
- Prácticas solo por ensayo y error, que generan malas experiencias, desconocimiento, desconfianza y rechazo frente a instituciones oficiales agrícolas regionales, agremiaciones y cooperativas no estructuradas.
- Adopción y aplicación sin cuestionamiento ni evaluación de productos o tecnologías importadas que han sido desarrolladas y certificadas para solucionar problemas puntuales o situaciones específicas, pero en otras regiones del mundo y no localmente.
- Desconocimiento y confusión generalizada entre conceptos básicos como producción y productividad, ventaja competitiva y ventaja comparativa, desarrollo tecnificado y desarrollo agroindustrial, y valor agregado y valor comercial, en todos los niveles de la cadena.
- Falta y fallas en capacitación y comunicación, así como ausencia de mecanismos para implementar y realizar transferencia de tecnología. Educación formal con grandes limitaciones, tradicional y descontextualizada con respecto a los desarrollos, retos y avances tecnológicos, orientada a continuar haciendo lo mismo sin capacitar para alcanzar un desarrollo tecnológico local que sea productivo, rentable e innovador, a la vez que respete la propiedad intelectual.
En términos generales, los demás sectores industriales como Construcción, Energía y Petróleo, presentan en mayor o menor grado las mismas dificultades, problemas y limitaciones para el desarrollo científico y tecnológico con innovación.