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martes, 24 de marzo de 2026
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¿En qué deben invertir las pequeñas empresas?

Diego Cabrejo, Columnista, Más Colombia

Diego Cabrejo

Matemático e Ingeniero Electrónico, Magíster en Matemáticas Puras, Gerente de Riesgo y Co-Founder de la Fintech Prestanza (R). [email protected]

En el mundo empresarial, las empresas más pequeñas a menudo consisten en un único individuo. De manera similar, cada persona es esencialmente su propia empresa y, en consecuencia, es fundamental comprender cómo invertir los recursos de manera sabia y eficiente.

Las inversiones son una herramienta disponible para todos, ya que cada uno de nosotros posee algún tipo de recurso: tiempo, dinero, activos, conocimientos o habilidades físicas, entre otros. La clave reside en invertir estos recursos de manera estratégica para lograr un crecimiento significativo.


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Comencemos examinando a las empresas más pequeñas, las unipersonales. Ya sea que estén legalmente establecidas o no, cada ser humano puede considerarse una entidad unipersonal que debe actuar en función de ello. Es esencial comprender qué productos o servicios producimos y cómo podemos comercializarlos con eficacia.

Dos de los recursos más valiosos y comunes para la sociedad son el tiempo y el conocimiento. Estos recursos son recompensados con salarios y remuneraciones. El tiempo y el conocimiento son los pilares para la generación continua de valor en nuestras propias empresas. Por tanto, invertir en el aumento de estos recursos es una de las decisiones más acertadas que podemos tomar.

Ya sea como empleados, trabajadores independientes o propietarios de pequeñas empresas, la inversión en uno mismo debe ser la prioridad. Existe una abundancia de contenido gratuito que permite adquirir conocimientos especializados en nuestra área de trabajo, lo que nos convierte en expertos en nuestro campo.

Además, invertir en habilidades transversales como marketing, ventas, contabilidad y liderazgo puede aumentar nuestra productividad (ahorrando tiempo) y permitirnos brindar un mayor valor a nuestros clientes, superiores y colegas (comercializar nuestro conocimiento).

Si, además del tiempo y el conocimiento, contamos con recursos financieros, es aconsejable invertir en educación práctica. Los recursos pagos, estructurados y certificados representan un mayor esfuerzo y, en última instancia, un mayor beneficio.


Estos cursos pueden abarcar áreas como marketing, oratoria, contabilidad, programación y diseño gráfico. Construir una marca personal sólida y definir valores y metas de vida es crucial, y se recomienda buscar la asesoría de expertos y coaches que ofrezcan servicios certificados.

Todas las inversiones en crecimiento personal generarán un impacto tangible y un retorno rápido, lo que permitirá evaluar la efectividad del plan.

Una vez que se ha invertido en el aumento del conocimiento, el siguiente paso es multiplicar el tiempo. ¿Qué significa multiplicar el tiempo? Si bien todos tenemos 24 horas al día, podemos externalizar el trabajo y que otros lo hagan por nosotros. Esto puede lograrse de tres formas:

  1. Delegar tareas a otros: Esto requiere alcanzar una posición de liderazgo, ya sea a través de una empresa propia o de un cargo directivo. Es esencial mejorar las habilidades de gestión y diseñar herramientas que faciliten la asignación y seguimiento efectivo de tareas.
  2. Automatizar el trabajo: Requiere un entendimiento profundo de los procesos y tareas propias, lo que permite documentarlos y convertirlos en códigos informáticos o digitalizarlos en un alto grado.
  3. Mecanizar el trabajo: Además del software, activos físicos como maquinaria pueden generar ingresos sin requerir una inversión significativa de tiempo. El alquiler de inmuebles y equipos es un buen ejemplo de cómo aumentar los ingresos sin comprometer tiempo proporcional.

Es fundamental reconocer que cada enfoque para multiplicar el tiempo conlleva riesgos, los cuales deben estudiarse y controlarse adecuadamente. Muchas decisiones de inversión erróneas ocurren cuando se subestiman los riesgos o se espera un retorno garantizado sin esfuerzo.

Por ejemplo, es un error común realizar inversiones en la bolsa de valores, tecnologías como criptomonedas o comprar franquicias sin una preparación adecuada.

En conclusión, la inversión más valiosa es aquella dirigida a conocernos a nosotros mismos y trazar un camino de crecimiento. Esto nos permitirá alcanzar la verdadera libertad financiera: libertad de tiempo y elección.

Nota: La corrección de estilo del presente artículo fue realizada por ChatGPT.