viernes, octubre 15, 2021
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Encanto colombiano

Federico Escribal
Federico Escribal
Gestor cultural (UNTREF, Argentina). Director de la Cátedra libre de Gestión cultural (Universidad Nacional de La Plata, Argentina) y docente (Universidad Nacional de las Artes, Argentina). Fue director nacional de promoción de los derechos culturales y diversidad cultural (Argentina).

El inminente estreno de una nueva película animada de Disney, esta vez elaborada a partir de elementos culturales y tradiciones colombianas, reabre un viejo -pero nunca más actual- debate en torno a la dimensión económica de la cultura ¿Quiénes son los beneficiarios y quienes los perdedores del actual capitalismo de plataformas? Spoiler: los mismos de siempre.

Disney, aquella realizadora de animación que se montó a la tracción globalizadora con una paleta de personajes presentes en la infancia de todos nosotros, se ha transformado en un poderoso jugador del tablero económico mundial. Su capitalización bursátil es de U$D315,18 mil millones, y sus ingresos anuales rondan los U$D65.000 millones. En los últimos 5 años, su valuación creció un 4.568%, y se amplió incorporando el canal FOX y los servicios de televisación deportiva de ESPN. Al mismo tiempo, el PIB colombiano, en torno a U$D 271.346 mil millones, cayó un %6.8 en un período signado por la presión sobre los estados a partir de la pandemia. El mismo fenómeno aceleró la digitalización, incluyendo la de la circulación y consumo de bienes de base simbólica, potenciando el crecimiento ya previsto para las plataformas cuyo volumen caracteriza el actual estadio del capitalismo global. Entre sus empresas, obviamente además de Walt Disney Pictures, se cuentan los estudios de animación Pixar, Marvel, Lucasfilm y 20th Century Studios. Hace un par de años, el periodista Carlos Zahumenszky bromeaba en una nota que incluía un completo mapa de las empresas del holding con que en no mucho tiempo esa infografía no será necesaria “porque todos trabajaremos para Disney”.

Estos datos merecen ser observados, en tanto en las próximas semanas se prepara el estreno de “Encanto”, un tanque –como se llama en la jerga cinéfila a los grandes lanzamientos que ocupan una mayoría de las pantallas a nivel global– basado en la tradición cultural colombiana. Más allá de que el debate en torno al imperialismo cultural y el lugar icónico de Disney en su entramado han sido ya analizados por el sociólogo belga Armand Mattelart y el escritor argentino-chileno Ariel Dorfman en el clásico Como leer al Pato Donald (1972), habría mucho para seguir debatiendo desde el terreno de los estudios culturales y la antropología en torno a cómo se simplifica la rica heterogeneidad social colombiana en términos de esencialización de supuestas exuberancias (sintetizadas externamente y no desde el propio seno social como hizo el realismo mágico literario). No va a ser el objeto de esta columna, empero.

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Lo que llama la atención es la ausencia de un debate profundo en términos de la conveniencia nacional en relación a estos productos. Lamentablemente, nuestra región carece de una reflexión sistémica e institucionalizada en relación a la diplomacia cultural: es decir, sobre qué imagen se proyecta de nosotros al mundo, y cual es la que nosotros buscamos proyectar. Solo tímidamente en México existe un estado del arte incipiente en este sentido. Pero centralmente, obviamos el carácter neo-extractivista de este tipo de producción. Explotando comercialmente la diversidad cultural y tradición socio-histórica colombiana, una empresa trasnacionalizada de capitales extranjeros genera un producto casi integralmente compuesto por valor agregado, cuyas ganancias se maximizan ridículamente. Coco, estrenada en 2017 y basada en la tradición mesoamericana del Dia de Muertos, recaudó U$D807 millones partiendo de una inversión inicial de U$D175 millones. Más allá de un eventual y marginal aporte en términos de turismo, su efecto no pareciera incluir una mejora sustantiva en la calidad de vida de las comunidades cuyo patrimonio fue explotado comercialmente.

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Veremos qué sucede con este nuevo estreno. Quiénes terminarán encantados y sobre quiénes se sostendrá el encantamiento. El final, siempre termina resultando parecido.

Federico Escribal
Federico Escribal
Gestor cultural (UNTREF, Argentina). Director de la Cátedra libre de Gestión cultural (Universidad Nacional de La Plata, Argentina) y docente (Universidad Nacional de las Artes, Argentina). Fue director nacional de promoción de los derechos culturales y diversidad cultural (Argentina).

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