Es importante crecer a niveles superiores al 4% y ojalá mucho mayores: Bruce Mac Master
De acuerdo con el último reporte entregado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Producto Interno Bruto (PIB) creció 10,6% en 2021 frente a 2020, año en el que registró un decrecimiento de -7%.

Las actividades económicas que más contribuyeron a este crecimiento en 2021 fueron: Comercio al por mayor y al por menor, Industrias manufactureras y Administración pública, defensa, educación y salud (ver tabla).

Sobre el papel que jugó la industria en el crecimiento económico del año pasado, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), resaltó que “la industria manufacturera, que registró un crecimiento del 16,4% en el 2021 frente a 2020, fue el segundo renglón de la economía que más contribuyó al resultado general, específicamente con dos puntos porcentuales, lo que demuestra una vez más que contamos con una industria dinámica, potente y muy resiliente. Será muy importante que durante el 2022 se pueda ratificar esta tendencia”.
María Alejandra Osorio, directora de la Asociación de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas (ACOPI) Bogotá – Cundinamarca, se mostró menos optimista. Frente al comportamiento de la economía colombiana en 2021, señaló: “El aumento de las importaciones a noviembre 2021 representó un crecimiento del 56,3% en comparación con el año anterior, ascendiendo a 50.999 millones de dólares. Del 100% de las importaciones que realizó el país, el 94% corresponde a productos del sector industrial, lo que significa que en el mercado nacional hay cada vez más productos extranjeros. El problema es mayor cuando se observa la balanza comercial del país, que demuestra que las exportaciones no crecen al mismo ritmo de las importaciones y por ello tiene un déficit de 14.324 millones de dólares solo en lo corrido del 2021. En este escenario ¿Cómo las mipyme del país, especialmente las manufactureras, pueden ser competitivas a nivel nacional e internacional?”.
A su vez, no se debe dejar de lado que, si se analiza el comportamiento del PIB desde un enfoque del gasto, su crecimiento fue jalonado principalmente por los siguientes factores: Gasto en consumo final, con un crecimiento de 14,1%; Formación bruta de capital, con 9,9%; Exportaciones, con 14,2%, e Importaciones, con 27,5%.
Según la información compartida por el DANE, los renglones que menos contribuyeron al PIB fueron Explotación de minas y canteras, Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado y Actividades financieras y de seguros.
Al compararlo con 2019, el crecimiento del PIB es menos alentador
Aunque el crecimiento de 10,6% frente a 2020 es una buena noticia para el país, el resultado es menos alentador si se compara con el año 2019. En este caso, el crecimiento es de 2,8%, por lo que en los resultados de 2021 se estaría observando un efecto de rebote, luego de un año especialmente complicado, como fue el 2020.
Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank Colpatria, explicó que la lectura del crecimiento anual y bienal pone varias reflexiones sobre la mesa. “La primera es que definitivamente la consolidación de la recuperación económica continúa y lo segundo es que, de todas maneras, nos queda harto camino por recorrer porque en dos años crecimos 2,8% y eso también hace que el empleo no se pueda recuperar de manera tan rápida”.
Teniendo en cuenta el crecimiento económico de 2021 frente al de 2019, Bruce Mac Master dijo que es clave no perder la perspectiva de largo plazo y hacer esfuerzos para crecer a niveles superiores al 4%, “ya que no podemos desconocer que aún hay más de 1,2 millones de puestos de trabajo por recuperar para volver tan solo a lo registrado en 2019”.
Por su parte, Olarte mostró preocupación por el hecho de que “el empleo sigue por debajo de los niveles prepandemia en aproximadamente un 4%, es decir, estamos produciendo más pero el desempleo va un poco retrasado en su recuperación”, aseguró.
Aún no se alcanzan los niveles de empleo previos a la pandemia
De acuerdo con datos del DANE, la tasa de desempleo fue 13,7% en 2021, lo que representó una disminución de 2,2 puntos porcentuales frente al año 2020 (15,9%). Sin embargo, se situó 3,5 puntos porcentuales por encima del nivel registrado en 2019, cuando fue 10,5%.
Al observar la variación de la población ocupada por actividad económica en diciembre de 2021 frente al mismo mes de 2019, se observa que Actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios fue el reglón de la economía que más perdió ocupados en los dos años, al pasar de 2.063.000 en 2019 a 1.764.000 en 2021.
Le siguieron las Industrias manufactureras, que pasaron de 2.504.000 ocupados en 2019 a 2.267.000 en 2021, y Administración pública, defensa, educación y atención de la salud humana, que registró 2.530.000 ocupados en 2019 y 2.298.000 en 2021, según datos del DANE.
Además, el DANE señaló que la población ocupada informal se ubicó en 48,8% en las 23 ciudades y áreas metropolitanas en diciembre de 2021.
Teniendo en cuenta el panorama del empleo versus el crecimiento económico que registró el país al cierre de 2021, Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, aseguró que “la reducción progresiva de los índices de desempleo en el periodo de reactivación económica no ha estado en relación con el crecimiento económico”.
A su vez, dijo que, si se toma en consideración la baja en las previsiones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) frente a la recuperación del sistema laboral, se evidencia la necesidad de acentuar las acciones de los servicios públicos de empleo —del nivel nacional y local— para favorecer la recuperación del empleo formal.
En línea con lo anterior, Jaramillo señaló que, “en el contexto de informalidad que tiene Latinoamérica y el Caribe, es importante poner el acento en el trabajo decente más que en la ocupación, para impedir que la recuperación esté ligada a la presión a los espacios ocupacionales, sin derechos, protección social y diálogo social”.
Para Alejandra Osorio, la tarea no será fácil. “En el actual escenario de recuperación económica, el país sigue expuesto, y cada vez más, a las volatilidades de la economía mundial. Factores como el precio del dólar; la devaluación de la moneda local; la inflación; la falta de materias intermedias para la producción y la falta de contenedores, generan condiciones adversas para el tejido empresarial colombiano”, puntualizó.