¿Falta carga o sobran camiones?
Según el Ministerio de Transporte (Anuario Estadístico 2020, G18.1, pp. 91), en 2020 se movilizaron 297,9 millones de toneladas de carga por el país, 7 millones menos que en 2019. El Ministerio señala que, de estas, el 84% lo hizo por modo terrestre, es decir, en camiones por las vías de Colombia. No obstante, el Banco Interamericano de Desarrollo eleva este porcentaje al 98%.

Esta situación, asociada a factores como el nivel de desarrollo y las condiciones geográficas del país, difiere de la de otras regiones del mundo, donde el carretero tiene un menor peso relativo frente a otros modos de transporte (BID, 2020) (ver tabla).

Durante la última década, la carga movilizada por carretera ha crecido en forma sostenida en Colombia —entre 2011 y 2020 el creció 33,95%—. No obstante, y pese a que este crecimiento ha sido inferior al del PIB nominal (64%), también ha crecido el fenómeno de los viajes vacíos, que son recorridos en los que los camiones se movilizan sin carga en una parte del trayecto, lo que les impide alcanzar lo que en el sector se conoce como los “viajes redondos”.
En 2020, casi la mitad de los viajes de camión se hicieron vacíos
El desbalance que ocasiona el fenómeno de los viajes vacíos se puede deber a que las necesidades de movilización de carga no siempre son las mismas en el trayecto de ida y en el de vuelta. Ocurre, por ejemplo, cuando ingresa alimento para consumo animal y salen los animales mismos, pues estas cargas se mueven en vehículos diferentes.
Asimismo, puede deberse a los descalces en las cadenas de valor, que ocurren cuando la línea de provisión de materias primas de la actividad económica se enlaza con fuentes externas. Así, por ejemplo, por los puertos marítimos entran en contenedores partes de vehículos para ser ensambladas en el país. Dichas partes son transportadas hasta la fábrica correspondiente, luego de lo cual el camión debe viajar vacío, pues, debido a la crisis industrial, las principales ciudades y áreas de influencia no cuentan con suficiente oferta de productos exportables para llevar al puerto. Como resultado de esto, en la cadena logística queda una capacidad ociosa, se crea una ineficiencia y aparece un sobrecosto.
Las estadísticas muestran que la imposibilidad de realizar viajes redondos es un problema creciente. En 2011, El País de Cali reportó que, durante ocho meses, del puerto de Buenaventura salieron 8.000 viajes y entraron 4.000, y del de Barranquilla salieron 11.000 y entraron 6.000. Según el Ministerio de Transporte, en 2019 el 34% de los viajes del país se hicieron vacíos. A partir de esta cifra se puede estimar que la capacidad de carga sobrante equivale a 196 millones de toneladas anuales, aproximadamente. A 2020, los viajes vacíos aumentaron considerablemente y pasaron a representar el 48,9% del total. Según información publicada en el periódico camionero La Ruta en noviembre de ese año, la tercera parte de los vehículos que ingresan al puerto de Buenaventura lo hacen vacíos. Esta proporción es aún mayor en el caso de los vehículos de carga que entran a Bogotá, de donde la mitad salen vacíos. El aumento progresivo de los viajes vacíos muestra que una parte de la capacidad de carga del país es estructuralmente sobrante.
Desbalance en el transporte de carga por carretera: entra más de lo que sale
De acuerdo con el Ministerio de Transporte, la mitad de los viajes vacíos en Colombia recorren distancias de más de 100 kilómetros, lo que indica que la principal fuente del fenómeno está en el tráfico de comercio exterior que se mueve por puertos marítimos, y especialmente por los de Buenaventura y Barranquilla. Según la Superintendencia de Transporte, por el puerto del Pacífico se importaron 9,28 millones de toneladas y se exportaron 2,56 millones entre enero y septiembre de 2021. Dado que por cada tonelada exportada se importaron 3,6, hubo muchos más viajes para recoger mercancías que para llevarlas. En Barranquilla la relación fue de 1 a 1,7 en el mismo período.
Con más de 370 mil vehículos de carga activos —119.517 tienen capacidad mayor a 10,5 toneladas—, según registra el Conpes 3963 de 2019, la sobreoferta de camiones ha sido una preocupación recurrente en las discusiones del sector, pues incide, entre otras cosas, en el aumento de la edad del parque automotor para carga, al extenderse el período de recuperación de la inversión.
No obstante, el aumento progresivo de los viajes vacíos indica que la problemática está relacionada con la pérdida de parte de la capacidad productiva del país y que podría resolverse parcialmente con la generación de más carga para el mercado interno y el mercado externo.
En efecto, existe una subutilización de factores productivos en el agro y la industria. De acuerdo con datos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), actualmente hay más de 16 millones de hectáreas de tierra con vocación agrícola mal utilizadas, bien sea porque no se siembran o porque se destinan para usos ganaderos extensivos de baja productividad. Y, según la ANDI, durante la última década ha habido una capacidad instalada sobrante de alrededor del 25% en la industria.
Dado que el ingreso por habitante viene cayendo en el país —el Banco Mundial reportó que este cayó en -37,44% entre 2013 y 2020 o en -20,47% si se excluye el 2020, por ser el año de mayor afectación por la pandemia—, no solo habría posibilidades productivas sino también población dispuesta a consumir. Una oportunidad que, de aprovecharse, contribuiría a resolver la creciente problemática de los viajes vacíos y la edad del parque automotor.