Ferias agropecuarias, escenarios para abrir el campo a todo el mundo

Leonardo Ariza Ramírez
Gerente general de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas).
Ahora que estamos celebrando la feria Agroexpo 2025 en Bogotá, del 9 al 20 de julio en Corferias, debemos entender que cada vez que se abre una feria agropecuaria en Colombia, se abre también una ventana al futuro del campo. Con el lema “El campo que impulsa”, Corferias celebra 70 años de tradición agrícola, resaltando el impacto del sector agropecuario en la economía nacional.
No pasa solo con Agroexpo en Corferias; ferias como ExpoAgrofuturo, la Feria Nacional de la Ganadería, Territorio Aguacate, Chocoshow, entre algunos de los tantos eventos de esta naturaleza a nivel nacional o el de Agrishow (Brasil), Manitoba Ag Days (Canadá), la Pennsylvania Farm Show (EE.UU.), Anuga y Agritechnica (Alemania), por nombrar solo algunas de las ferias agropecuarias más relevantes en el mundo occidental, ferias en donde el sector del agro se conecta, se transforma y evoluciona. Aquí cabe preguntarnos, como país, si estamos participando lo suficiente y aprovechando las posibilidades que estas ferias nos brindan.
En tiempos donde hablar de productividad, sostenibilidad y competitividad ya no es opcional, estos encuentros se convierten en espacios vitales para actualizarse, aprender, compararse y, sobre todo, abrir la mente a lo que está pasando en el mundo agrícola. Desde la finca más pequeña hasta la empresa agroindustrial más consolidada tienen algo que ganar en estos espacios.
Las ferias agropecuarias y congresos no son solo vitrinas para exhibir maquinaria o lanzar nuevos productos, son puntos de encuentro para intercambiar conocimientos, absorber tecnologías, conocer tendencias, generar alianzas y realizar negocios. Allí confluyen productores, gremios, científicos, emprendedores, instituciones financieras y compradores nacionales e internacionales. Son, en definitiva, lugares donde se trabaja el futuro del agro.
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La posibilidad de atraer nuevos inversionistas al campo, promover la internacionalización de nuestros productos, buscar mercados más exigentes o incluso, entender los retos del cambio climático desde la ciencia aplicada, pasa por participar activamente en estos escenarios. Y cuando digo participar, no me refiero solo a asistir como espectadores, sino a ir con propuestas, con identidad, con innovación y con una mirada de país.
Además, está el asunto estratégico, ya que las ferias agropecuarias son una oportunidad para importar insumos, tecnologías y maquinaria que realmente agregue valor en la productividad rural. Allí se definen contactos clave, se identifican soluciones, se aterrizan ideas.
El reto, claro, no es menor. Hay que invitar a la integración de pequeños y medianos productores, cooperativas, asociaciones de mujeres rurales y jóvenes del campo para que puedan asistir, exponer, aprender y regresar con herramientas concretas de la mano con la agroindustria y de los grandes avances de la tecnología, estos son laboratorios en tiempo real para conectar el campo con el mundo.
La agricultura colombiana tiene con qué competir y tiene con qué destacar, pero necesita fortalecer sus capacidades, abrirse al diálogo técnico, mirar más allá de las fronteras del predio y asumir que el futuro del agro se decide también en estos escenarios.
Así que, la próxima vez que vea anunciada una feria agropecuaria, piense en esto: allí además de poder conocer los mejores avances en tecnología y maquinaria agropecuaria, también es el espacio en el que se siembran ideas, se cosechan alianzas y se abren caminos que pueden llevar al agro colombiano hacia una verdadera transformación, cerrando brechas con conocimiento e innovación.
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