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viernes, 16 de enero de 2026
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Impactos socioambientales del TLC entre Colombia y Estados Unidos a 13 años de su aplicación

Andrés Pachón, Columnista, Más Colombia, @AndrésPachónTor

Andrés Pachón

Abogado investigador, magíster en Derecho Público con experiencia en litigio estratégico. Medio ambiente, derechos y desarrollo. Twitter: @AndresPachonTor

Tras 13 años de la firma del TLC entre Colombia y Estados Unidos, el balance es inequívoco. Mientras nosotros les seguimos vendiendo lo mismo, ellos capturaron nuestro mercado, quebrando nuestro agro, industria y empleo en una competencia desigual y desleal.

Pero las afectaciones no solo se reflejan en el déficit comercial que supera los 463 millones de dólares anuales y otras consecuencias plasmadas en el último balance de Cedetrabajo.


Al revisar los impactos socioambientales en nuestro territorio, se identifica un patrón sistemático de saqueo de recursos, despojo de comunidades, destrucción ambiental y pérdida de soberanía.

Desde Magma y otras organizaciones ambientales hemos identificado 6 aspectos críticos del TLC en materia ambiental:

1. Saqueo de recursos naturales: la selva amazónica en la mira de las trasnacionales

En áreas protegidas del Amazonas, trasnacionales mineras como Cosigo Resources han financiado estrategias para eliminar reservas naturales, demandado al Estado colombiano por 16.500 millones de dólares. En la Guajira, el arroyo Bruno fue desviado y está en riesgo por el avance del Cerrejón, propiedad de Glencore. En Santurbán, Eco Oro prioriza sus utilidades sobre la protección del páramo y el agua que abastece a más de 2 millones de santandereanos.

Y con las reglas de los TLC se termina privilegiando el negocio, por encima de los derechos de las comunidades locales, del desarrollo nacional y del patrimonio natural que brinda servicios ambientales esenciales.

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2. Tribunales de arbitramento: Si el Estado protege, la multinacional demanda

Cada vez que Colombia ejerce su soberanía ambiental para proteger un ecosistema estratégico como un bosque o un páramo, el TLC permite a las trasnacionales arrastrarnos a tribunales internacionales, donde las decisiones favorecen a los inversionistas.


Las multimillonarias demandas, cada vez más comunes y cuantiosas, inhiben la capacidad del Estado para proteger sus recursos y ecosistemas. Cualquier funcionario piensa 3 veces antes de proteger un río por miedo a tales represalias.

3. Aumento de conflictos socioambientales

Con el TLC entre Colombia y Estados Unidos nunca llegó la diversificación de inversiones y la generación de nuevos negocios y empleos. El 70% de la inversión extranjera se concentra en proyectos minero-energéticos, en Megaminería, intensificando los conflictos socioambientales.

Colombia es el séptimo país del mundo con más conflictos ambientales, con 182 casos documentados, según el Atlas Global de Justicia Ambiental. Y en su mayoría todos se resuelven de la misma manera: Despojo, saqueo, daños, y demandas.

4. Bonos de carbono: lavado verde disfrazado de sostenibilidad

Las multinacionales utilizan bonos de carbono para presentar una falsa imagen de sostenibilidad, mientras siguen depredando territorios y desplazando comunidades.

Ya no solo ganan por la explotación de nuestros recursos, sino que compran el derecho a seguir contaminando, generando un nuevo negocio especulativo y derechos sobre nuestros bosques.

5. Biopiratería sin límites: la riqueza genética colombiana en manos extranjeras

EE.UU., quien no ha firmado el Convenio sobre Diversidad Biológica, extrae la riqueza genética de Colombia para proveer de materias primas su industria farmacéutica, cosmética y biotecnológica sin pagar un centavo.

Con nuestros recursos genéticos y biodiversidad terminan generando billones de dólares a cambio de nada. La COP 16 que debía corregir esto, no logró ningún avance real ni efectivo, y el robo de nuestro patrimonio genético continúa.


6. El sometimiento comercial, acompañado de despliegue militar

En ese marco de sometimiento comercial, Colombia ha reforzado su vinculación militar con el Pentágono. Bajo el gobierno Petro Colombia ingresó a la Fuerza Marítima Combinada, una especie de OTAN del mar.

Y este gobierno ha seguido adelante con los proyectos de construir bases militares financiadas por EE.UU. en Gorgona y el Amazonas. Nada menos que en el pacífico y el pulmón del mundo, dos de los lugares más biodiversos del planeta.

¿Seguiremos perdiendo nuestro futuro o recuperaremos la soberanía?

Hoy, el TLC es un tratado que garantiza los derechos de los inversionistas, pero despoja a Colombia de su soberanía ambiental. Las promesas de renegociación se han convertido en un simple espejismo. No basta con una nota interpretativa sin efectos vinculantes como la que hicieron Petro y Mr Taxes. Es hora de exigir la renegociación o denuncia del TLC entre Colombia y Estados Unidos, para recuperar el control sobre nuestra tierra y ponerla al servicio de nuestro desarrollo sostenible.

¡Debemos unirnos! Sociedad civil, ciudadanía, profesores y estudiantes, empresarios, gremios y todos los sectores de la sociedad debemos respaldar esta causa y exigir la renegociación o la denuncia del TLC con EE.UU.

Nos quitaron Panamá. Nos han saqueado el Petróleo, el gas, el carbón y el oro. Ahora vienen por el Chocó biogeográfico, por nuestra Amazonía, por nuestra agua y biodiversidad. Es nuestro deber defender nuestra riqueza natural y nuestra gente.

Ese, y no la subordinación a intereses foráneos, es el camino para lograr nuestro desarrollo y convertirnos en una potencia de verdad basada en bioeconomía, sostenibilidad y en una sociedad del conocimiento.