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lunes, 18 de mayo de 2026
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Importaciones desde Venezuela: dudas sobre el autoabastecimiento de gas

Las importaciones desde Venezuela podrían ser la solución ante la inminente escasez de gas en Colombia. La propuesta del gobierno presenta varias dificultades y podría poner en riesgo la seguridad energética del país

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El Plan de Abastecimiento de Gas Natural (PAGN) 2023-2028 prevé un desabastecimiento de gas a partir de 2025 debido a la insuficiente oferta nacional. Situación que podría agravarse dado que, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) estima reservas para los próximos siete años, dato que podría variar ya que no se firmarán nuevos contratos de exploración y explotación.

Este faltante podría suplirse a través de importaciones desde Venezuela, según informó Roa. Pero, el PAGN no descarta que la oferta se podría incrementar también con importaciones de Estados Unidos o países del Caribe.

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Actualmente, los hallazgos de Ecopetrol en el Caribe (Gorgon 1, Uchiva 2, y Claucus 15) no permiten firmar contratos de comercialización por falta de respaldo físico, es decir, la declaración de reservas. Esto compromete la viabilidad financiera de los proyectos, ya que la regulación exige tener respaldo físico para suscribir contratos firmes.

Para superar estos desafíos, el gobierno busca modificar la normativa para incluir la capacidad logística de importación de gas como parte del respaldo físico. Esto permitiría a Ecopetrol firmar contratos y movilizar recursos para financiar proyectos offshore. 

En la reunión que sostuvieron en Venezuela hace un mes, los presidentes Gustavo Petro y Nicolás Maduro discutieron acuerdos bilaterales en energía, comercio y transporte. Estos acuerdos permitirían a Ecopetrol explotar gas y petróleo en zonas fronterizas y promover la comercialización de energía limpia entre La Guajira y el estado de Táchira, para apoyar la transición energética de Colombia.

En este contexto, la reciente insistencia del presidente Gustavo Petro en no firmar contratos de exploración de carbón, petróleo y gas en Colombia, mientras se considera la posibilidad de que Ecopetrol se asocie con Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) para la explotación de campos de gas y petróleo en Venezuela, ha generado desconcierto.

Esta decisión resulta contradictoria, luego de que en el marco de la COP28 el presidente Petro reiteró su decisión de no firmar nuevos contratos de exploración y producción en el territorio nacional y adhirió a Colombia al Tratado de no proliferación de combustibles fósiles, implicando “cero exploración nueva” y “cero proyecto de explotación nueva en el mundo”.

Sanciones en contra de Venezuela

La flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos hacia Venezuela había generado expectativas sobre la posibilidad de importar gas desde Venezuela. El ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, expresó que este es el momento de recuperar el gas que Colombia entregó a Venezuela en el marco del Memorándum de Entendimiento entre los presidentes Chaves y Uribe, que permitió construir el gasoducto Antonio Ricaurte con el compromiso de suministrar gas a Venezuela entre 2007 y 2015, con la promesa de que Venezuela devolvería el gas a partir de 2016, lo cual nunca ocurrió.

Sin embargo, PDVSA sigue siendo parte de la Lista Clinton, lista de empresas y personas vinculadas al narcotráfico, lo que hace difícil esta asociación.

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Importaciones desde Venezuela: Retos operativos y económicos

Para que Colombia pueda recibir gas de Venezuela, según afirmó el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, en una entrevista con Valora Analitik, se requieren varias obras fundamentales. En primer lugar, la reparación de un tramo crítico del gasoducto que tomaría cerca de 10 meses.

En segundo lugar, la rehabilitación de estaciones de control y regulación. Finalmente, la incorporación de una planta de tratamiento de gas para cumplir con la calidad exigida por la regulación colombiana. 

Estas obras tienen un costo estimado entre 35 y 40 millones de dólares y su ejecución no es inmediata.

Adicionalmente, la importación de gas desde Venezuela está supeditada a la obtención de una licencia de Estados Unidos. Según expertos, es poco probable que la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorgue esta licencia, lo que pone en riesgo la viabilidad del proyecto.

Seguridad energética y soberanía

La crisis energética de la Unión Europea ha demostrado que la transición energética no debe poner en riesgo la seguridad ni la soberanía energéticas. Colombia, después de la experiencia con Venezuela, no puede exponerse a un desabastecimiento dependiendo de un vecino que ha incumplido compromisos previos.

El CEO de Frontera Energy, Orlando Cabrales, afirma que Colombia tiene grandes yacimientos de gas para exploración y producción, y que la seguridad energética del país debe construirse con recursos nacionales, usando el gas de Venezuela solo como respaldo eventual.

El mundo enfrenta una paradoja: mientras se alienta la descarbonización de las economías, existe una tensión con la necesidad de garantizar la seguridad energética. En el caso de Colombia, cuya economía depende de la exportación de materias primas derivadas de la economía extractiva, es crucial aprovechar todos los recursos disponibles en el territorio y desarrollar proyectos de exploración y producción de gas natural en el Valle inferior del Magdalena, Sinú-San Jacinto, César-Ranchería, Piedemonte Llanero y offshore en el Caribe.

La presidente de Naturgas, Luz Stella Murgas, destacó que el gas natural es clave para la transición y la seguridad energéticas de Colombia. A pesar de los desafíos, el país no puede depender exclusivamente de fuentes externas como Venezuela y debe centrarse en desarrollar sus propios recursos para asegurar un abastecimiento continuo y sostenible de gas natural.