Injertos en plantas: guía de especies compatibles y sus beneficios en 2025
Los injertos en plantas son una técnica agrícola milenaria que consiste en unir dos plantas de manera que crezcan como una sola. Esta práctica no solo es un arte, sino también una ciencia que permite a los agricultores y jardineros combinar lo mejor de dos mundos: la resistencia de una planta y la alta producción de otra.
En 2025, el injerto sigue siendo una herramienta fundamental para la agricultura moderna, especialmente para mejorar la producción, la calidad y la resistencia de los cultivos.
Este artículo explora qué tipo de plantas se prestan para esta técnica y, lo que es más importante, cómo estos injertos no solo aumentan la producción, sino que también mejoran la salud general de las plantas, permitiendo una agricultura más sostenible y rentable.
Plantas que se pueden injertar: compatibilidad y familias botánicas
La clave del éxito de un injerto radica en la compatibilidad entre el patrón o portainjerto (la planta que proporciona la raíz) y la yema o injerto (la parte superior que da los frutos o flores). Como regla general, los injertos funcionan mejor entre plantas de la misma especie o de la misma familia botánica.
La afinidad genética es crucial para que los tejidos vasculares de ambas plantas se unan y transporten agua y nutrientes. Por ello, un ciruelo puede ser injertado en un duraznero, pero no en un rosal.
Conocer las familias botánicas es el primer paso para dominar esta técnica. A continuación, exploraremos las familias más comunes que permiten esta práctica.
Familias botánicas más compatibles para injertos
Rosaceae: Esta familia es una de las más versátiles para injertos. Incluye árboles frutales como los manzanos, perales, cerezos, ciruelos, durazneros y almendros. Es posible injertar una rama de un manzano de una variedad con alta producción sobre un patrón de un manzano de otra variedad que sea más resistente a las enfermedades del suelo.
Solanaceae: Esta familia incluye plantas de huerta como los tomates, berenjenas y pimientos. Los injertos entre estas especies son comunes para aumentar la resistencia a plagas y enfermedades del suelo. Por ejemplo, un tomate de alta producción se puede injertar sobre una raíz de berenjena, que es más resistente a nematodos.
Rutaceae: La familia de los cítricos, como los naranjos, limoneros, mandarinos y pomelos, son ampliamente injertados para mejorar su resistencia a enfermedades como la tristeza de los cítricos y para controlar el tamaño del árbol. Un injerto de una variedad de limón sobre un patrón de naranjo agrio es una práctica común para mejorar la tolerancia a condiciones adversas.

Cómo los injertos aumentan la producción y la resistencia
El injerto es una estrategia de mejora vegetal que permite a los agricultores combinar las mejores características de dos plantas. El portainjerto, al ser seleccionado por sus raíces fuertes y su resistencia a enfermedades del suelo, le da al injerto la capacidad de absorber agua y nutrientes de manera más eficiente.
Por otro lado, la yema, seleccionada por sus frutos de alta calidad y su gran producción, le da a la planta la capacidad de generar una cosecha abundante. Esta combinación es la clave para maximizar la producción y minimizar las pérdidas por enfermedades o plagas.
Los injertos pueden aumentar la producción de algunos cultivos, al tiempo que reducen la necesidad de pesticidas.
Beneficios clave: producción, calidad y adaptabilidad
Mayor producción: Al injertar una variedad de alta producción sobre un patrón vigoroso, se logra un árbol más fuerte y con una mayor capacidad de generar frutos.
Mejor resistencia: El patrón o portainjerto aporta resistencia a enfermedades del suelo, como los hongos y nematodos, lo que reduce la necesidad de tratamientos químicos y mejora la salud de la planta.
Adaptabilidad: Permite que variedades que no son aptas para un tipo de suelo o clima se puedan cultivar en ese lugar. Por ejemplo, un injerto de una variedad de cerezo que no prospera en suelo arcilloso puede ser injertado en un portainjerto que sí lo hace.
Aceleración de la fructificación: Los injertos permiten que un árbol frutal comience a dar frutos mucho más rápido de lo que lo haría si fuera cultivado a partir de una semilla.

La importancia del mantenimiento después del injerto
El éxito de un injerto no termina en la unión de las dos plantas; el cuidado posterior es igualmente importante. Es crucial que el injerto sea protegido del sol y del viento durante las primeras semanas para evitar que se seque. La unión debe ser cubierta con una cinta o cera especial para injertos que impida la entrada de agua o microorganismos.
Es importante que cualquier brote que surja del portainjerto (la parte inferior) sea removido de inmediato, ya que estos brotes competirán por los nutrientes y debilitarán la planta injertada. El seguimiento constante y el cuidado de la planta son la clave para asegurar que el injerto se establezca correctamente y comience a crecer como una sola unidad productiva y saludable
Unión y cuidado: técnicas para un injerto exitoso
Una de las técnicas más comunes es el injerto de púa o hendidura, que consiste en insertar una yema en forma de cuña en una hendidura del patrón. Otra técnica popular es el injerto de yema o escudo, que se usa comúnmente en cítricos y consiste en insertar una pequeña porción de corteza con una yema en la corteza del patrón.
Ambas técnicas requieren de precisión y de herramientas de corte limpias y afiladas para asegurar que los tejidos de ambas plantas se unan de manera correcta. Con la práctica y la paciencia, esta técnica milenaria sigue siendo una de las formas más efectivas de mejorar la producción agrícola.