«A diferencia de nosotros, la pesca en Ecuador sí es un renglón importante»: Pescador de Tumaco
Alí Aguiño Torres nació en la isla de San Juan de la Costa (Nariño), región de pescadores, madereros y concheros, y creció en Tumaco, en una familia de pescadores. Años más tarde se mudó a Bogotá y se graduó como Ingeniero electrónico. A su regreso, creó la empresa PESCADO FRESCO, dedicada a la venta de pescado responsable con el medio ambiente en Tumaco. Allí, ejerce el oficio de armador de pesca.
Para comenzar, podría contarnos ¿cuál es la diferencia entre la pesca industrial y la pesca artesanal?
La pesca artesanal es una pesca manual. La hacemos de una manera muy antigua, sin utilizar muchos equipos o tecnología, ni botes grandes. De acuerdo con la norma de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), que rige a los pescadores, un bote artesanal es un bote que mide menos de 14 metros y cumple otras condiciones de motor y de capacidad. Esa es nuestra pesca, que sigue haciéndose con las manos. No usamos, por ejemplo, ningún tipo de equipo hidráulico que facilite o acelere el proceso, y tampoco utilizamos grandes extensiones de redes. En nuestro caso particular, usamos “líneas de anzuelos”, que se recogen de manera manual y toma mucho tiempo.
La única tecnología que usamos es un equipo que nos ayuda en la búsqueda de peces. Es un equipo que envía una señal al fondo marino y rebota, creando una imagen de lo que hay entre el fondo y la superficie, y uno puede ver si ahí están los bancos de peces. También tenemos equipos para la navegación, un GPS con carta náutica que nos muestra todo lo que hacemos.
La pesca industrial, en cambio, implica barcos mucho más grandes, que tienen capacidad de recorrer largas distancias, capacidad de almacenar grandes cantidades de combustible, hielo y maquinarias, las cuales permiten hacer una pesca en tiempos mucho más cortos. Por ejemplo, ellos suben una línea de anzuelos en una hora y nosotros nos demoramos muchas horas.
¿Cuáles son las distintas modalidades de pesca artesanal?
Hay muchísimas modalidades porque el arte de la pesca artesanal depende de la pesca objetivo que se tenga. Pero, en general, se puede usar anzuelo o una red.
En el caso nuestro, pescamos exclusivamente con anzuelo, porque nuestro mercado busca un producto que sea responsable y amigable con el medio ambiente, y para nosotros es interesante este nicho de mercado de calidad, en el que los precios que nos pagan por las especies son más altos. Con esto no digo que seamos los reyes del medio ambiente, pero sí usamos el método que menos daño hace al ecosistema, que son los anzuelos. Un anzuelo es como un filtro; dependiendo del tamaño del anzuelo es posible capturar un tipo y tamaño de pez.
Entonces, pescamos en dos modalidades diferentes: lo que se conoce tradicionalmente como “línea de mano” y lo que se conoce como “espinel de superficie”, porque nos dedicamos a especies particulares.
¿En qué consisten estas modalidades?
En la modalidad de «línea de mano», cada pescador hace su captura con una vara o caña de pescar. Esta técnica es la que uno utiliza cuando va a una laguna a pescar. Pero en el caso nuestro, esa línea vertical se desprende desde la embarcación hasta el fondo del mar y tiene normalmente de 1 a 6 anzuelos.
La otra técnica que usamos se conoce en otros países como Longline y en Colombia como «Espinel de superficie». Consiste en una cuerda madre o principal que no va al fondo del mar sino que se extiende y que flota en la superficie del mar pues está sostenida por boyas. De esta línea cuelgan muchos anzuelos (entre 200 y 250), y se extiende unos 10 a 12 km en el mar.
En una buena pesca es poco probable que caigan peces en todos los anzuelos. Una pesca buena es cuando uno captura 30 o 40 piezas en los 200 anzuelos. La pieza más grande que hemos capturado ha sido de 140 a 160 kilos y las boyas hacen que el pescado no se vaya al fondo del mar, porque si esto sucede es imposible recuperarlo.
La pesca industrial también usa esta técnica, pero con sistemas hidráulicos que permiten subir el gran peso recogido, y esa línea no va por la superficie sino 50 metros más abajo, en una franja o línea imaginaria que se llama termoclina, donde hay más vida, especies y más opciones de hacer una buena captura. Esta franja separa dos masas de agua de temperatura diferente por donde pasa el agua central noratlántica. Nosotros no lo hacemos así porque no usamos esos equipos.

¿Cuál es la función de un armador de pesca?
El armador de pesca es el encargado de entregar una embarcación en correcto funcionamiento, con equipos de navegación y permisos reglamentarios de la AUNAP y DIMAR, para que los pescadores realicen la actividad en condiciones adecuadas. Para las salidas, es el encargado de velar por que la embarcación tenga combustible, hielo y alimentación para que los pescadores puedan hacer su trabajo.
¿En qué zonas del Pacífico tumaqueño realizan estas faenas?
Salimos de Tumaco, mar adentro en línea recta y recorremos de 90 a 100 millas, que son unos 200 kilómetros. Pasamos por dos bancos de pesca, que son zonas donde hay mucha vida en el mar. Son como un oasis en el desierto. Hay un banco frente a Tumaco, a 40 millas, y más al norte, a 50 a 60 km, hay otro. Estos hacen parte de nuestros ciclos de pesca. Recorremos esos dos.
Algo importantes es que usamos carnada viva, no carnada muerta. Entonces, nuestra faena comienza muy cerca de la costa, en la playa, donde capturamos un pescado de 25 y 30 cm, en profundidades de 15 a 20 metros, y cuando ya lo tenemos en anzuelos, nos dirigimos a los bancos de pesca en nuestros botes, en un viaje de 8 o 10 horas.
¿Qué tipo de peces son el objetivo de ustedes?
Con el sistema de «Espinel de superficie» capturamos peces grandes como el Atún Albacora, el más apetecido para el sushi. También pescamos el pez Dorado, del que se sacan muy buenos filetes, el Marlin y el pez Espada. Con el sistema de «línea de mano» y los cinco anzuelos subimos peces pequeños, de máximo 18 a 20 kilos, como la Cherna Murico, la Cherna verde de 4 kilos y el Pargo de 3 o 4 kilos.

¿Cómo es el paso a paso de una faena de pesca?
Una faena no se hace en un solo día. Tardamos entre 6 y 7 días y tratamos de hacer tres faenas al mes.
En la noche del primer día pescamos más o menos de 150 a 200 peces de carnada, que deben permanecer vivos en los anzuelos para asegurar una pesca mar adentro. Cuando hay mucha carnada tratamos de agarrar 400 pescados, con eso podemos hacer dos “lances”. Ya en la madrugada, iniciamos el viaje hasta el banco de pesca, y se hace el primer lance con la técnica de línea de superficie. La línea se deja en el mar de 2 a 4 horas a lo sumo, y por lo general conseguimos entre 4 y 5 piezas de pescado. Cuando llevamos más carnada, volvemos a hacer otro lance. Cuando no tenemos carnada, buscamos por la noche otro tipo de carnada ahí mismo, y al cuarto día volvemos a hacer otro lance.
Transcurridas las 2 a 4 horas, comenzamos a recoger la línea de superficie, un proceso manual que se demora 3 horas, porque aunque el número de piezas es bajo, estamos hablando de 200 anzuelos con carnada, y subir eso en media hora es imposible.
La cuerda o línea de superficie no se puede dejar mucho tiempo en el mar, porque, como ya he mencionado, nuestro mercado está basado en la calidad y si la dejamos mucho tiempo, puede ser que luego de morder el anzuelo el pez haya muerto y haya entrado en proceso de descomposición. Finalizado este proceso, dos veces, volvemos a tierra a los 7 días.
¿Cuántos pescados capturan al mes?
Yo siempre digo que la pesca es un regalo de la tierra y del universo; los pescadores pensamos eso porque hay muchos factores que afectan la pesca. Está la luna llena; en ese tiempo no pescamos porque no cae nada. Están los cambios en la temperatura del mar; un grado más o menos afecta la captura. Están las corrientes marinas; cuando pasa algo al sur del continente y viene una corriente de agua fría, la pesca varía muchísimo. Entonces, nosotros tratamos de hacer tres pescas mensuales, y no siempre lo logramos, entonces en promedio hacemos dos y lo que logramos capturar en promedio son entre 800 y 1400 kilos, que es una muy buena pesca por faena.

Cuéntenos cómo funciona la comercialización de este tipo de pescados…
El grueso de nuestra venta en Pescado Fresco es a Bogotá y a comercializadores del Ecuador. En términos de porcentaje de participación, podríamos estar hablando de que la capital del país se lleva entre un 20 a 30% de nuestro pescado y el resto se va para Ecuador debido a la cercanía. A Tumaco vienen compradores en lancha a comprarnos el producto. Así como pasa con la piangua, que en Bogotá nadie la conoce y casi el 95% se va para el Ecuador, con nuestra pesca también pasa parecido. También hay algo de venta local.
¿Cuál es la diferencia en precio entre el pescado que pagan en Bogotá y el precio que pagan los comercializadores ecuatorianos?
Desde PESCADO FRESCO, entregamos el producto a nuestro socio comercial quien se encarga del alistamiento y la comercialización en Bogotá. Los precios que nos da dependen de la calidad del producto que entregamos. Podemos entregar un Atún Albacora, pescado con anzuelo, guardando todas las exigencias de calidad y cadena de frío, y por ese recurso nos pueden estar pagando entre 18 a 20 mil pesos el kilogramo, dependiendo de la oferta, la temporada, entre otros factores.
Cuando lo entregamos a los compradores Ecuatorianos el precio de este mismo Atún Albacora, en las mismas condiciones de calidad, está en promedio en $14 mil. En el mercado local, donde los criterios de calidad no son valorados, el precio del kilo puede estar entre $6 mil a $7 mil.
Ahora, lo que pasa con el mercado de la capital del país es que los volúmenes siguen siendo bajos. Esto se debe a que los restaurantes que consumen nuestro pescado ofrecen calidad y frescura, y no pueden almacenar ni guardar grandes cantidades de pescado. El otro problema es que el colombiano prefiere comprar un salmón chileno o una carne o un pollo que comprar un Atún Albacora o Cherna Murico colombiano, que son pescados de muy buena calidad.

¿Cómo puede un consumidor creer que el pescado que está comiendo es de buena calidad, si las aguas de nuestros mares y océanos están cada vez más contaminadas?
El mar de la región del Pacifico es de las aguas menos azotadas. Donde yo vivo, los manglares son algo virgen, miden de 30 a 40 metros, y nuestros ríos son sanos. No es como sucede con el Caribe, a donde va a parar el río Magdalena, que sabemos que es uno de los más contaminados. Por otra parte, nuestros compradores, como le he explicado, velan por la calidad. Ellos hacen exámenes frecuentemente a los pescados y tienen la certeza de que están sanos. De los casi 4 años que llevamos con ellos, no nos han devuelto un solo pescado. Esa es la tranquilidad para el consumidor.
Yo me pregunto, ¿por qué, si como pollo, que viene de un cultivo industrial donde le ponen antibióticos y hormonas, no puedo comer un pescado que viene de aguas sanas del Pacífico? Le doy un ejemplo: la Cherna Murico. Este pez vive a 200 metros de profundidad en el mar y no se alimenta de comida procesada ni es fumigado con un insecticidas; es de excelente calidad y sabor, pero no se conoce ni se consume en el interior del país. El pescado es la última comida sana en el planeta.
Pero, de estos pescados que usted menciona, ¿qué llega a los supermercados de la capital?
En los supermercados no vendemos, pero por ejemplo en Bogotá hay lugares donde se compra pescado de calidad y pescado fresco. Ahora, como no hay la visibilidad necesaria ni la cultura, no se puede encontrar variedad en los supermercados. Yo siempre cito a un escritor, Isidro Jaramillo, quien decía: “los colombianos somos montañeros, no por vivir en las montañas, sino porque vivimos de espaldas al mar”. Sí, está Cartagena, Santa Marta, las Islas de Rosario, pero para ir a descansar, no para vivir del mar. Nosotros no miramos el mar como fuente de recursos ni de alimento, venimos de esa cultura y nos criamos comiendo todo menos pescado, y si no nos educamos, va ser muy difícil cambiar eso.
¿Cómo ve el futuro de la pesca artesanal en Colombia?
Yo soy un soñador en todo esto y me imagino un futuro en el que la actividad de la pesca sea reconocida por el Estado colombiano para que, así como los ecuatorianos, los peruanos, los costarricenses y los mexicanos ven en el mar una fuente de riqueza, a nosotros nos pase lo mismo. Porque, que me expliquen. ¿Por qué Ecuador puede exportar pescado, que tiene la tercera parte del mar que nosotros tenemos? A diferencia de nosotros, la pesca en Ecuador sí es un renglón importante y uno ve los números, ellos exportan millones de dólares. En cambio, nosotros no. ¿Por qué tienen acceso a bancos y a líneas de crédito y los colombianos no?
Me explico. Cuando yo voy al banco a pedir un crédito de 1 millón de pesos para comprar un celular y digo que pongo mi embarcación como garantía, el banco no la acepta, porque es una embarcación. Eso es porque el Estado colombiano no tiene en sus horizontes la actividad de la pesca. En el Ecuador hay un Ministerio de Pesca, mientras que en Colombia no hay nada de eso, y por eso no tenemos pesca industrial. Vamos a seguir siendo artesanales toda la vida porque no hacemos parte de las prioridades del Estado colombiano.
Yo, por ejemplo, tengo amigos que hacen pesca de cerco, que utiliza embarcaciones más grandes que las de nosotros. En ese tipo de pesca, una sola red puede costar 200 millones, la embarcación 300 millones y los equipos fácilmente de 500 a 600 millones. ¿Eso significa que su propietario no tiene nada? Para el banco eso es lo que significa, porque no es una actividad reconocida.
Le doy otro ejemplo más. Nosotros siempre hemos luchado por el tema de un seguro porque la pesca es una actividad peligrosa, y le puedo decir que he recorrido todas las aseguradoras tratando de comprar un seguro para mi embarcación. Pero no lo hay en este país. Yo le reitero, un barco como el mío puede costar 100 millones, pero nadie lo asegura. Si el Estado colombiano promoviera esta actividad, la situación sería diferente. Para los bancos y las aseguradoras sencillamente no existimos, aunque sí existimos para el pago de impuestos.
La pesca, como actividad, va a ser cada vez más difícil con el cambio climático. Sí. Y es cierto que hay que ir mucho más lejos para pescar que antes. Sí. Y se va a poner más difícil. Pero lo que quisiera es que el Estado y los colombianos como consumidores se den cuenta de lo bueno que todavía es el mar y los productos del mar en esta región de Colombia. Es una fuente inagotable.