Fedegán alerta por ola de leche importada: precios internos se desploman

El ingreso masivo de leche en polvo y productos lácteos importados ha encendido las alarmas en el sector ganadero colombiano. En lo corrido de 2025, las compras externas alcanzaron 44.215 toneladas, un incremento del 21% frente al año anterior. Estados Unidos y la Unión Europea dominan el mercado, mientras los ganaderos denuncian pérdidas por bajos precios y competencia desleal.
El auge de las importaciones de lácteos en Colombia no solo refleja una coyuntura de precios internacionales bajos, sino también una debilidad estructural en la política agroindustrial del país. Con la inminente apertura total de los mercados en 2026, el riesgo de desplazamiento de la producción local es real. La discusión sobre cómo equilibrar la balanza entre apertura y protección será crucial para el futuro del campo colombiano y de los 390.000 hogares que dependen del ordeño diario.
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Importaciones lácteas superan los niveles de 2024
De acuerdo con las cifras del DANE, entre enero y julio de 2025 Colombia importó 44.215 toneladas de productos lácteos, frente a 36.417 toneladas en el mismo periodo de 2024. La cifra se ubica entre las más altas de los últimos 18 años, solo superada por los años 2020, 2022 y 2023, lo que confirma que la tendencia no es coyuntural sino estructural.
El incremento responde a la creciente preferencia de la industria por leche en polvo descremada importada, que concentra el 41% del total, seguida por la leche en polvo entera (23%), quesos frescos (12%) y lactosueros (22%).
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Estados Unidos y la Unión Europea lideran las ventas
El 53 % de las importaciones lácteas provienen de Estados Unidos, seguido por Chile (11 %), Bolivia (9 %), Francia (6 %) y Argentina (4 %). Sin embargo, el primer trimestre de 2025 mostró un cambio inusual: la Unión Europea superó a Estados Unidos como principal proveedor, con 1.304 toneladas frente a 1.133,5 toneladas, según la DIAN.
Este viraje se explica por la diferencia de precios: mientras la leche en polvo descremada estadounidense ronda los USD $2.900 por tonelada, la europea se ofrece a USD $2.750, una brecha que favorece las compras en el viejo continente.
Subsidios y tratados de libre comercio agravan la competencia
De acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit), Estados Unidos destina más de USD 1.200 millones anuales a subsidiar la producción lechera, lo que genera un margen de subvención del 4,86 %.
Ante este hallazgo, el Gobierno colombiano impuso derechos compensatorios provisionales del 4,86 % a las importaciones de leche en polvo estadounidense mediante la Resolución 271 del 16 de septiembre de 2024. No obstante, dicha medida sólo rigió hasta enero de 2025, y su levantamiento incentivó la reactivación de las compras externas.
El panorama se complicará aún más a partir de 2026, cuando los aranceles a la leche estadounidense quedarán completamente eliminados en virtud del TLC con Estados Unidos, y lo mismo ocurrirá con la leche europea desde 2028.
Ganaderos denuncian “competencia desleal” y caída del precio al campesino
Los ganaderos aseguran que las importaciones subsidiadas y el contrabando están hundiendo los precios internos. Según denunció el Senado de la República, los productores reciben entre $800 y $1.700 por litro, mientras los consumidores pagan más de $6.000.
El senador Richard Fuelantala (AICO) denunció que desde 2010 el país pasó de importar 5.500 toneladas de leche a más de 72.000 toneladas en 2023, en gran parte lactosueros mezclados que engañan a los consumidores.
La senadora Aída Avella advirtió, además, que el contrabando lácteo sigue sin sanciones ejemplares y que algunos importadores “pagan multas irrisorias y continúan inundando el mercado interno”. En departamentos lecheros como Cundinamarca y Nariño, pequeños productores han debido vender sus vacas o regalar su leche por falta de compradores.
Fedegán enciende las alarmas por pérdida de rentabilidad
Para Fedegán, las importaciones de 2025 amenazan la sostenibilidad del sector. Su jefe de Planeación, Óscar Cubillos, advirtió que los bajos precios internacionales, los subsidios externos y la falta de incentivos internos “ejercen presión sobre el precio pagado al productor local”.
El gremio ha insistido en que las importaciones no se justifican, dado que Colombia mantiene una oferta robusta de leche nacional.
Además, la dependencia de insumos importados impacta la rentabilidad de los tamberos, reduce la capacidad de crecimiento y pone en riesgo la soberanía alimentaria del país.
Perspectivas y riesgos hacia 2026
La liberalización arancelaria prevista para los próximos años plantea un reto estructural. Si Colombia no adopta medidas de equilibrio (como incentivos al consumo de leche local, fortalecimiento de la industria pulverizadora nacional y control al contrabando), la brecha entre productores y grandes importadores seguirá ampliándose.
Los gremios como Fedegán coinciden en que urge una política láctea integral, que contemple protección comercial, estímulos a la producción sostenible y mecanismos de trazabilidad que eviten el ingreso de lactosuero disfrazado de leche en polvo.
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En palabras de una productora de Nariño citada por el Senado, “cada litro de leche que se importa es un plato menos en la mesa de nuestras familias campesinas”.