¿Los “santos óleos” de la industria de la confección?

Con el propósito de proteger la industria nacional de textiles y confecciones, los artículos 274 y 275 del Plan Nacional de Desarrollo (PND) del presidente Duque fijaban unos aranceles cercanos a los autorizados por la Organización Mundial del Comercio (OMC). En concreto, establecían un arancel de 37,9% a los textiles importados cuyo precio fuera igual o inferior a USD $20 por kilogramo bruto y otro de 10% ad valorem más USD $3 por kilogramo bruto. Con lo anterior, se buscaba darle un salvavidas al sector, que lleva más de una década en declive ante la dificultad de competir con las importaciones provenientes de China y la inundación del mercado nacional con productos asiáticos de contrabando.
Para Carlos David Betancourt, propietario de varias empresas de confección y retail en Colombia y Centroamérica, al demandar ante la Corte Constitucional los artículos 274 y 275 del PND el Gobierno falló en proteger los intereses de un sector que representa el 7% del empleo en el país. Según él, el hecho de que el presidente Duque haya incumplido propuestas de campaña como el establecimiento de un IVA diferenciado para las confecciones colombianas, la reducción de costos de energía para las empresas del sector y la fijación de los máximos aranceles permitidos por la OMC, equivale a “aplicarle los santos óleos” a la industria de la confección.
Hoy en día, después de un año en el que, según el DANE, el sector perdió el 19,5% de su fuerza de trabajo y redujo su producción en más de 29%, el gremio reclama la toma de medidas urgentes para evitar que se repita un escenario como el de 2020. De acuerdo con Betancourt, con un programa nacional de vacunación que avanza lentamente, la negativa del gobierno a elevar sustancialmente los aranceles y una inminente reforma tributaria, el panorama del primer semestre de este año “podría ser peor que el de 2020”.