viernes, 12 de agosto de 2022
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Los suelos, aliados claves en la lucha contra el cambio climático

MinAgricultura, MinAmbiente y la FAO dieron a conocer los Mapas de secuestro potencial de carbono orgánico en los suelos colombianos. Estos serán determinantes para alcanzar la meta de la carbono-neutralidad en los próximos años.

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El 31 de agosto de 2021, un panel de doce invitados de instituciones nacionales e internacionales presentó 29 mapas geográficos de Colombia, los cuales consignan las diferentes tasas de secuestro potencial de carbono orgánico en el suelo. El análisis se realizó en todo el país, aunque se excluyeron áreas como los páramos. Su principal propósito es apoyar a los sectores productivos a planificar e identificar las cantidades de carbono orgánico que pueden almacenar los suelos colombianos. Según la FAO, también sirve de insumo a “la adopción de estrategias de manejo sostenible en las áreas agrícolas y pecuarias del país”.

Los mapas fueron diseñados en el marco del proyecto Paquete de Mejora de la Acción Climática (CAEP II, por sus siglas en inglés), una alianza entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Ambiente y la FAO. En esta labor también participaron Agrosavia, el IGAC, la Cancillería, el IDEAM, así como los sectores del arroz, caña, maíz, forestería y ganadería.

¿En qué consiste la captura de carbono a través del suelo?



Miguel Taboada, director de suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina, explicó que la captura de carbono de los suelos consiste en “la fijación de CO2 atmosférico por medio de la fotosíntesis vegetal”. Una vez los vegetales han cumplido su ciclo, “son depositados en los suelos como residuos vegetales aéreos y subterráneos”. Finalmente, “estos residuos se transforman en humus, cuando son estabilizados física y químicamente”. 

Según Alan Bojanic, representante de FAO Colombia, los suelos son “potenciales secuestradores de carbono”, lo cual depende del manejo que se le da a la tierra, por ejemplo, con el incremento de fertilizantes, riego y conversión de cultivos a bosques. 

Ahora bien, según Taboada, ciertos factores contribuyen a la liberación de CO2, un fenómeno que se busca evitar. Entre estos factores se destaca la temperatura del suelo. “Los suelos que dejamos desnudos y que se calientan hasta alcanzar temperaturas muy por encima de los 30°C” son una “máquina para perder carbono”. La erosión y la pérdida de suelo, bien sea “arrastrado por el viento o por el agua”, representan “otra pérdida obvia”, puntualizó Taboada.

¿Qué información contienen los mapas?

Según Gustavo Araujo, investigador en Agrosavia, entidad líder en la elaboración de los mapas, el diseño de los mismos tuvo en cuenta datos recolectados en todo el país, en los que se consideró información de carácter local, como la temperatura mensual y las capas de suelo y precipitación. 

A través de los mapas se esbozaron varios escenarios de captura de carbono orgánico en función del manejo dado al suelo. Araujo explicó que, “si se sigue con las mismas prácticas y usos del suelo” actuales, las capturas de carbono serían bajas o negativas. En contraste, resaltó que, en caso de integrar “prácticas de manejo sostenible de suelos”, se podrían presentar “tasas de secuestro positivas”. 

Los mapas, además, incluyen una proyección hasta el año 2040, en la que se estima “cuál podría ser el potencial de secuestro de carbono orgánico de los suelos” a futuro, puntualiza el investigador.

Captura carbono suelo

¿Por qué son importantes estos mapas?

Según Alan Bojanic, representante de FAO Colombia, los mapas son “una herramienta poderosa para cumplir con la gran meta de la carbono-neutralidad” y “mitigar los efectos del cambio climático”. Bojanic resaltó la utilidad de estos en la adopción de “políticas de suelos muy claras” y en las “inversiones en medidas de conservación y buen manejo de los suelos”. 

Además de lo anterior, María del Mar Mozo Muriel, directora de Bosques Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de MinAmbiente, resaltó el papel de los mapas en la “prevención de la mitigación de la erosión de los suelos”. En su concepto, esta herramienta puede “servir de supervisión en el campo”, en aras de generar “alertas tempranas para evitar el aumento de la degradación de los suelos en el país”. 

Más allá del aspecto medioambiental, para Alex Saer, director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo en MinAmbiente, los mapas ayudan a “mejorar la productividad y la competitividad de la producción”. En su opinión, además de generar un “mejor impacto en el ambiente”, contribuyen al fortalecimiento de “la competitividad de los sectores productivos, la seguridad alimentaria y la generación de ingresos en la población rural”. Por su parte, Nelson Lozano (MinAgricultura) añadió que los mapas permiten “identificar las regiones del país en las cuales hay más posibilidades de captura de carbono”, así como ampliar las zonas agrícolas y convertirlas “en zonas aptas para esta actividad sin afectar los ecosistemas estratégicos”.

Los mapas se destinan a un público amplio en todos los sectores productivos. En el caso de los ganaderos, Manuel Gómez, coordinador del proyecto Ganadería Colombiana Sostenible de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), resaltó la utilidad de los mapas como insumos en “el diálogo con los productores”, necesario para “trabajar hacia una ganadería sostenible”.

De aquí en adelante, Alex Saer (MinAmbiente) resaltó la necesidad de “socializar este trabajo con los diferentes sectores” y “fortalecer la gestión de la acción climática que necesitamos hacia 2030”. Sandra Vilardy, docente en la Universidad de los Andes, coincidió en lo anterior e hizo hincapié en la importancia de “llevar estos mapas a las regiones”, con miras a “acelerar estas buenas prácticas” y lograr resultados “positivos en este potencial secuestro de carbono”.

¿Cómo se logra capturar carbono en el sector agropecuario?

Según Nelson Lozano, coordinador del grupo de Sostenibilidad Ambiental y Cambio Climático de MinAgricultura, “el sector agropecuario es fundamental para la captura de CO2”, a través de “plantaciones forestales, sistemas silvopastoriles, sistemas agroforestales, uso eficiente del riego y fertilizantes en cultivos”.

Por su parte, la jefe del Departamento de Producción Intensiva Sostenible de Agrosavia, Martha Marina Bolaños Benavides, explicó que es posible capturar carbono mediante prácticas como la labranza y el manejo de coberturas de vegetación “vivas o muertas”. Pese al carácter sencillo de esta última práctica, la investigadora lamentó que todavía hay “muchos suelos desnudos”, como en las laderas que concentran “más del 70% de la agricultura de Colombia”. Bolaños mencionó también la pertinencia de las “asociaciones de cultivos, tanto del sector agrícola como pecuario”, para fomentar la captura de carbono.

En relación con lo anterior, Manuel Gómez, coordinador del proyecto de Ganadería Colombiana Sostenible de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), confirmó el impacto positivo de los sistemas silvopastoriles en la temperatura del suelo. Gracias a este manejo, “se ha observado una disminución de hasta 3°C en promedio en mediciones de 10 años” y se han constatado “hasta 17 grados de diferencia” entre “ambientes sostenibles como los silvopastoriles” y “praderas abiertas”. 

Puede consultar los mapas en este enlace.