El cuidado frena los micronegocios de las mujeres en Colombia: venden 40% menos
En Colombia, las mujeres con micronegocios trabajan el doble: cargan con casi 8 horas de cuidado no remunerado y, por eso, venden 40% menos que los hombres.
Los micronegocios de las mujeres en Colombia dedican, en promedio, cinco horas más al día a labores de cuidado no remunerado que los hombres, ¿cómo pueden competir en ingresos y crecimiento económico con una carga tan desigual? Un estudio del DANE y la Fundación Women’s World Banking (WWB) Colombia revela que estas responsabilidades reducen sus ingresos y el tiempo disponible para gestionar sus negocios, afectando directamente sus posibilidades de expansión.
Las labores de cuidado incluyen el cuidado de hijos, familiares mayores y tareas domésticas, actividades que recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres. Este desequilibrio no solo afecta la productividad de los micronegocios, sino que también perpetúa desigualdades estructurales en un sector que representa una parte fundamental de la economía popular. Mientras los emprendimientos sostienen el empleo y el sustento de millones de hogares, las mujeres que los lideran enfrentan condiciones que consolidan brechas de género históricas y refuerzan su vulnerabilidad económica.
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Brecha de ingresos en los emprendimientos femeninos
La carga de cuidado no remunerado se refleja también en la rentabilidad de los micronegocios. El informe evidencia una brecha de ingresos del 40% en detrimento de los negocios liderados por mujeres, mientras los hombres perciben ganancias aproximadas de 1,2 millones de pesos, las mujeres alcanzan sólo 685.000 pesos, lo que representa una diferencia de 512.000 pesos y evidencia una desigualdad estructural persistente.
En términos de ventas, los emprendimientos femeninos venden 39,9% menos que los masculinos, una cifra que ilustra cómo las restricciones de tiempo y recursos, derivadas del trabajo de cuidado no remunerado, afectan directamente la capacidad de expansión, inversión y competitividad de estos emprendimientos.
Las mujeres concentran gran parte de los micronegocios de subsistencia, con ingresos que apenas cubren necesidades básicas. En contraste, los hombres logran dedicar más tiempo a sus negocios y obtener mayores ganancias.

Cómo el cuidado no remunerado afecta los micronegocios de las mujeres
El tiempo dedicado al cuidado y a la gestión de micronegocios revela una desigualdad abrumadora. En promedio, los hombres destinan 2 horas y 55 minutos a actividades de cuidado, mientras que las mujeres dedican 7 horas y 58 minutos, lo que equivale casi a otra jornada laboral completa y triplica el tiempo invertido por los hombres.
Como consecuencia directa, las mujeres microempresarias disponen, en promedio, de 5 horas y 25 minutos al día para sus negocios, mientras que los hombres dedican 6 horas y 50 minutos, casi una hora y media más. Esta brecha temporal no solo afecta la productividad diaria, sino que también incide en la posibilidad de atender clientes, buscar proveedores, innovar en productos o explorar nuevos mercados.
Además, la estructura demográfica de los hogares con micronegocios añade otra presión sobre las mujeres. Por cada 100 personas en edad laboral, existen 57 personas en edades dependientes, lo que implica una alta carga de cuidado para los integrantes económicamente activos, particularmente para las mujeres que lideran los negocios. Esta dinámica refuerza un círculo de desigualdad, más tiempo dedicado al cuidado significa menos tiempo para los negocios, lo que se traduce en ingresos más bajos y menor autonomía económica.
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vulnerabilidad económica de las mujeres en emprendimientos desde casa por el cuidado no remunerado
La carga de cuidado recae de manera desproporcionada sobre las mujeres que lideran micronegocios en Colombia. El 82% de las propietarias son las principales cuidadoras de sus hogares, y el 72,6% tienen niños, niñas, jóvenes o adolescentes a su cargo, frente al 64,1% de los hombres. Además, casi la mitad de estas mujeres, 48%, vive en hogares monoparentales, lo que significa que asumen en solitario tanto la generación de ingresos como las tareas domésticas.
La dedicación desigual al cuidado también se refleja en la vulnerabilidad económica de las mujeres microempresarias. Aquellas que destinan más tiempo a labores de cuidado presentan una mayor incidencia de pobreza, que puede alcanzar entre el 37% y el 44%, mientras que los micronegocios con mayor enfoque en el trabajo remunerado, donde predominan los hombres, muestran la menor incidencia de pobreza, apenas 24%.
Estos datos evidencian que el trabajo de cuidado no remunerado no es un asunto solo doméstico, sino un factor estructural que limita la capacidad de generar ingresos y expandir los micronegocios femeninos, perpetuando brechas de género históricas. Asimismo, los análisis complementarios destacan la importancia de incorporar variables de salud mental en las encuestas y de considerar la mentalidad emprendedora y las redes de apoyo, factores fundamentales para fortalecer la resiliencia y la autonomía económica de las mujeres.

Políticas para apoyar los emprendimientos desde casa liderados por mujeres
El estudio recomienda avanzar hacia políticas públicas interseccionales que reconozcan la diversidad de realidades de las mujeres microempresarias. No todas enfrentan las mismas condiciones, algunas viven en zonas rurales, otras son migrantes o cuentan con menor acceso a educación formal, lo que afecta directamente sus oportunidades de crecimiento. Entre las medidas prioritarias se destacan incentivos económicos específicos para mujeres, programas de apoyo al cuidado infantil y de personas dependientes, acceso a créditos y formación en habilidades financieras y digitales, así como el reconocimiento social y económico del trabajo de cuidado.
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