Existe una proyección mundial que advierte sobre la miopía en niños: 4 de cada 10 podrían tenerla para 2050
El aumento de la miopía en niños tiene genera preguntas a muchos sobre el cuidado de la visión durante la infancia, pero ¿qué ocurre y qué prácticas pueden ayudar a proteger la salud ocular?
Papás, profesores y especialistas están hablando cada vez más de la miopía en niños. Y no es para menos: un análisis señala que para 2050 alrededor del 40 % de los menores en el planeta podría desarrollar esta condición visual. Hoy el dato ya es alto, con cerca del 30 % de niños y adolescentes afectados, unos 740 millones en total.
El dato surge de una investigación publicada en la revista científica British Journal of Ophthalmology. El trabajo revisó 276 estudios realizados en 50 países y analizó información de más de 5,4 millones de niños y adolescentes. A partir de ese análisis, los investigadores observaron que la miopía en niños ha crecido de manera constante desde 1990.
Este aumento no solo preocupa por la cantidad de casos. También surgen preguntas sobre los hábitos cotidianos y sobre el cuidado de la salud visual en edades tempranas.

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¿Qué ocurre en el ojo cuando aparece la miopía?
La miopía ocurre cuando la imagen no se forma exactamente sobre la retina, sino antes de llegar a ella. Esto provoca que los objetos lejanos se vean borrosos.
El problema puede aparecer por dos razones principales:
- El globo ocular crece más de lo normal.
- El cristalino no enfoca correctamente la luz.
En ambos casos, el resultado es una visión lejana deficiente. Cuando la miopía en niños avanza, muchos terminan necesitando anteojos para realizar actividades cotidianas como leer el tablero en la escuela o ver televisión.
Los especialistas advierten que no todas las miopías tienen el mismo efecto. Las formas más avanzadas pueden aumentar el riesgo de otros problemas oculares con el paso de los años.
Entre las complicaciones posibles pueden estar:
- Alteraciones en la retina.
- Mayor riesgo de cataratas.
- Estrabismo en algunos casos.
Por eso, el seguimiento médico temprano es una de las herramientas más importantes para cuidar la salud visual durante la infancia.
Hábitos cotidianos que influyen en la miopía en niños
Durante mucho tiempo se propuso la idea de que las pantallas eran la causa directa del problema. Sin embargo, los especialistas señalan que el factor más importante no es el dispositivo en sí, sino el tiempo prolongado mirando objetos de cerca.

Leer, usar el celular, estudiar o jugar videojuegos durante muchas horas seguidas exige al ojo mantener un foco cercano constante. Ese esfuerzo continuo favorece el crecimiento del globo ocular, lo que está asociado con la miopía en niños.
Es recomendable interrumpir esa visión cercana con pausas frecuentes. Levantar la vista y mirar a lo lejos ayuda a que el ojo cambie el enfoque y descanse.
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Algunas recomendaciones para prevenir son:
- Hacer pausas cada cierto tiempo cuando se estudia o se usa el celular.
- Ubicar las pantallas a mayor distancia del rostro.
- Evitar mirar dispositivos a pocos centímetros.
- Mantener una buena iluminación en los espacios de estudio.
Estos cambios no eliminan por completo el riesgo de miopía en niños, pero pueden ayudar a reducir su avance y mejorar la salud visual.
El papel de la luz natural para la salud visual
Otro punto es el tiempo que los chicos pasan al aire libre. La exposición a la luz natural tiene un efecto protector.
La explicación está relacionada con la dopamina, una sustancia que se libera dentro del ojo cuando hay buena iluminación natural. Esa reacción ayuda a frenar el crecimiento excesivo del globo ocular.
Por esa razón, muchos oftalmólogos sugieren que los niños pasen al menos dos horas al día en actividades al aire libre. No se trata de una solución única, pero sí de una medida que puede influir en la miopía en niños.

También se aclara que la llamada “luz azul” de las pantallas no está comprobada como causa directa del problema. Aunque puede afectar el sueño, hasta ahora no existen pruebas clínicas concluyentes que demuestren que genere miopía en niños.
Tratamientos cuando la miopía progresa
Cuando el diagnóstico ya está confirmado y la graduación aumenta con el tiempo, los médicos pueden indicar diferentes tratamientos.
Entre las opciones que se pueden utilizar están:
- Gotas de atropina en dosis bajas, que ayudan a frenar el crecimiento del ojo.
- Lentes especiales, diseñados para corregir la visión central y modificar el enfoque periférico.
Estas medidas buscan controlar la progresión de la miopía en niños y reducir el riesgo de complicaciones futuras.
Aunque la genética también influye —el riesgo aumenta cuando uno o ambos padres son miopes— los especialistas coinciden en que los hábitos diarios tienen un peso cada vez más evidente.
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