Mujer y emprendedora
Marta Isabel González
Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.
Lo que escribo hoy no es una columna; es una carta de amor para las mujeres que quieren emprender y todavía no se atreven:
Si me pusieran a escoger mil veces, mil veces escogería ser mujer, acción involuntaria y revolucionaria en este mundo desequilibrado que en algunos aspectos vive en el futuro y en otros sigue siendo paquidérmico. Revolucionaria porque para ser, realmente ser, mujer, hay que ir en contra de algunos. Hace muchos años venimos reclamando nuestro lugar en una sociedad que nos quería escondidas y decentes, pero como además de ser mujeres también somos seres humanos, cometemos por necesidad la imprudencia de tener ímpetu y sueños. Sí, esto lo escribo en pleno siglo XXI, cuando algunas mujeres gozan de lo que otras no se atrevían ni siquiera a soñar, pero todavía nos falta mucho camino por recorrer.
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Y si me pusieran a escoger mil veces, mil veces escogería ser emprendedora, escogencia que hice por casualidad y que es casi tan revolucionaria como ser mujer. Si me lee alguna que tenga deseos de emprender y no se atreve porque tal vez no está capacitada, siente miedo o las inseguridades no se lo permiten, le diría esto: si has sido capaz de ser mujer, ser emprendedora te va a quedar fácil, no porque sea fácil, sino porque ser mujer es más difícil.
– ¿Emprender tiene retos? Sí y difíciles. Ser mujer también.
-¿Emprender te va a hacer sacar fuerzas de dónde no hay? Sí. Ser mujer también.
-¿Emprender te va a hacer llorar? Sí. Ser mujer también.
-¿Emprender te va a obligar a recorrer caminos que todavía no existen? Sí. Ser mujer también.
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¡Atrévete! Que si has sido capaz de ser mujer, también eres capaz de ser emprendedora.
Mujeres, sean lo que quieran ser, pero SEAN. Que nadie, ni siquiera nosotras mismas, nos robe el derecho de ser.
Soy mujer y emprendedora, mil veces sería mujer y emprendedora, porque tan grande como es la lucha de serlo, es la satisfacción de lograr lo que nos dijeron que no podíamos lograr.
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