“No existen soluciones para gestionar adecuadamente los residuos nucleares”
La Red para Salir de la Energía Nuclear (Réseau Sortir du nucléaire) se opone a la energía nuclear. ¿Cuáles son sus principales argumentos?
Más allá de que no se puede descartar el riesgo de accidentes, como los de Chernobyl y Fukushima, incluso con un funcionamiento normal la energía nuclear implica contaminación. Esta se genera desde la extracción de uranio en las minas, que provoca la contaminación de las aguas subterráneas y de la superficie. Luego, se generan emisiones de radiactividad en el medio ambiente, acompañadas de liberaciones de ácido sulfúrico y ácido clorhídrico. Adicionalmente, las plantas nucleares provocan contaminación térmica, pues las cuencas utilizadas para enfriar los reactores liberan agua a una temperatura varios grados superior al medio ambiente, lo que repercute en la biodiversidad, sobre todo en verano.
La gestión de los desechos radiactivos y su peligrosidad es otra razón para oponerse a la energía nuclear. Las sustancias radioactivas siguen siendo peligrosas por períodos de tiempo que van más allá de las civilizaciones humanas. El plutonio, por ejemplo, tarda 24.000 años en perder la mitad de su radiactividad.
Además, está presente el riesgo de que estas sustancias se utilicen con fines militares. Otro argumento es el del costo, pues la energía nuclear es extremadamente cara, lo cual representa un obstáculo a la inversión en opciones más sostenibles, económicas y efectivas en la lucha por reducir nuestras emisiones.
Actualmente, ¿cómo se manejan los desechos nucleares?
Los residuos radiactivos abarcan una variedad muy amplia de sustancias y materiales, pero no hay consenso en cuanto a lo que se considera desecho. Por ejemplo, en Francia no se consideran como tal los desechos generados por las minas de uranio ni el uranio empobrecido, que resulta del enriquecimiento de este elemento.
Estimo que, actualmente, no existen soluciones para gestionar adecuadamente estos residuos. El combustible (uranio y plutonio) usado se trata, pero esta operación no disminuye su carga radiactiva. A menudo, el agua contaminada que sirvió para enfriar los reactores acaba en el océano. Esto ocurre en la planta de La Hague (Francia); el agua de las cuencas de enfriamiento se diluye en el océano y se observa hasta en las costas noruegas.
Los residuos más peligrosos, que resultan de la fisión nuclear, se vierten en vidrio y se guardan para enterrarlos. Por último, los residuos generados en el desmonte de las instalaciones nucleares son enviados a instalaciones de acondicionamiento y almacenamiento. Todo lo que se relaciona con el mantenimiento (por ejemplo los trajes de trabajo de los interventores) es enviado a centros de almacenamiento.
¿Es riesgoso para la salud vivir cerca de una planta nuclear?
Cuando la planta funciona, los ribereños corren el riesgo asociado a los vertimientos de agua contaminada con sustancias radioactivas. Sin embargo, resulta difícil establecer de manera indiscutible un vínculo causal entre la cercanía a una planta nuclear y el desarrollo de cáncer, no solamente porque la enfermedad podría estar relacionada con otro factor, sino también porque estos cánceres se desarrollan después de muchos años. En Chernobyl vimos que se multiplicaron los cánceres de tiroides en la zona de la planta tras el accidente y en Alemania se registró un aumento de la leucemia infantil en un radio de 5 km alrededor de los sitios nucleares.
Académicos y políticos afirman que la energía nuclear es una forma eficiente y barata de producir energía. ¿Qué opina al respecto?
En Francia, como en la mayoría de los países que han desarrollado la energía nuclear, este sector se ha beneficiado de un apoyo estatal extremadamente fuerte, por lo que en la factura el precio es muy barato. Sin embargo, en realidad, observamos que cada generación de planta nuclear cuesta más que la anterior. Además, si bien se incluye el costo del desmantelamiento de las plantas nucleares, este suele ser totalmente subestimado.
A lo largo de los años, se observa un incremento del costo de la energía nuclear. Según el Informe Mundial de la Industria Nuclear (World Nuclear Industry Status Report), entre 2010 y 2020 el costo de la energía nuclear aumentó un 33%, mientras que el costo de la energía solar disminuyó un 90% y el de las turbinas eólicas un 70%. Actualmente, el precio del megavatio/hora para los reactores en construcción se ubica alrededor de 110-120 euros, el doble del precio de la energía eólica terrestre.
Alemania tomó la decisión de abandonar la energía nuclear, pero está prendiendo de nuevo sus plantas de carbón y este es un combustible fósil altamente contaminante. ¿Qué opina al respecto?
Hay muchos conceptos erróneos al respecto. El cierre de plantas nucleares no se ha compensado con la reapertura de centrales eléctricas de carbón. Si bien es cierto que en 2013 aumentó el uso del carbón, esto está relacionado con el bajo costo del derecho de emisión de CO2 en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea, el cual favoreció el carbón sobre la energía nuclear. De la misma manera, la apertura de la planta de Datteln, en 2020, resulta de una decisión anterior a la de cerrar definitivamente la flota nuclear y no está vinculada a la necesidad de compensar.
En contraste, Alemania ha cerrado plantas de carbón, ha reducido su dependencia de los combustibles fósiles y ha promovido las energías renovables. El desarrollo de estas últimas ha prácticamente duplicado lo que se producía con energía nuclear. Ahora, el desafío que le espera a Alemania es salir del carbón antes del plazo anunciado, es decir, antes del año 2038.
Francia es uno de los países del mundo que tiene más plantas nucleares para la producción de electricidad. ¿Cuántas plantas tiene el país y qué porcentaje de la energía que consume Francia producen?
Francia cuenta con 18 plantas nucleares, lo que representa 56 reactores en funcionamiento. Estas instalaciones aportan el 70% de la electricidad que produce el país.
En términos económicos, ¿cuál sería el impacto para Francia de dejar de producir energía nuclear?
Desde el punto de vista económico, la energía nuclear representa un buque insignia de la industria, pues el país cuenta con un gran mercado de componentes para plantas nucleares y combustibles. Sin embargo, se observa que Francia tiene mucha dificultad para exportar y vender sus reactores nucleares.
En términos de empleos, si bien se plantea la cuestión de la reconversión laboral, por lo menos en Francia los trabajadores del sector nuclear se benefician de un estatuto protector que le impide a Électricité de France (EDF), una empresa estatal en un 80%, despedirlos. En contraste, las energías renovables y las profesiones de transición energética en sentido amplio crean no solamente más puestos de trabajo que la energía nuclear sino también que generan riqueza de manera uniforme por todo el país y permiten crear puestos de trabajo que no se pueden deslocalizar.
La producción de energías renovables requiere materiales raros que implican su extracción del subsuelo, en condiciones ambientales y sociales lamentables que suelen ocurrir en países pobres. ¿Cuál es su postura al respecto?
Es cierto que el uso de energías renovables no es del todo neutral. Sin embargo, es necesario poner en perspectiva estas implicaciones. Por ejemplo, solamente ciertos modelos de turbinas eólicas –las marinas– utilizan neodimio (metal raro). Además, sectores como el electrónico, audiovisual y de armamento, entre otros, utilizan metales raros en mayores cantidades y no están destinados para servir durante décadas, como sucede en el sector de las energías renovables.
Con la tecnología actual y las crecientes necesidades de energía, ¿el planeta está en condiciones de realizar una transición energética que prescinda de la energía nuclear?
Técnicamente es posible realizarlo, siempre y cuando no se sustituya una sobreproducción de energía por otra sobreproducción para responder a un sobreconsumo. Es necesario reflexionar sobre nuestras necesidades, en aras de eliminar consumos innecesarios. Debemos pensar cómo utilizar la energía de manera más eficiente y, de esta manera, responder a los mismos servicios con menos energía.
¿Cómo ve usted el futuro de la producción de energía en el mundo?
Para ser posible, el futuro solo puede ser 100% renovable. Esto es realizable en una gran diversidad de territorios. Para ello, necesitamos decisiones políticas que dejen de apostarle a la energía fósil y nuclear. Además, necesitamos avanzar hacia modelos energéticos cada vez más resilientes al aumento de fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor, los huracanes y las inundaciones.
A futuro, la construcción de reactores nucleares no es una opción pertinente, pues su implantación cerca la costa aumenta los riesgos de inmersión y, de instalarse en tierras cercanas a fuentes de agua, aumenta el riesgo de competencia en periodos de sequía entre los usos de este recurso para agricultura y para suministro de energía.