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jueves, 19 de febrero de 2026
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Pacto por el Crédito: créditos más caros para quienes más los necesitaban

El Pacto por el Crédito muestra tasas altas para economía popular, agro y turismo, mientras vivienda y grandes empresas acceden a crédito más barato. Los datos sugieren que el programa operó bajo lógica de mercado y no redujo brechas.

Pacto por el Crédito: créditos más caros para quienes más los necesitaban

El debate sobre el Pacto por el Crédito volvió al centro de la discusión económica tras las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien afirmó que la banca no ha cumplido plenamente los compromisos adquiridos y advirtió que podría recurrir a mecanismos como las inversiones forzosas para dirigir recursos hacia sectores productivos. Sin embargo, desde el inicio, el pacto estableció que los créditos serían administrados por las entidades financieras bajo criterios de mercado, sin tasas preferenciales obligatorias ni direccionamiento estatal directo.

En ese contexto, el balance del programa adquiere una nueva lectura. El Pacto por el Crédito muestra que el financiamiento siguió operando bajo criterios clásicos de riesgo financiero: economía popular, turismo y agro enfrentaron tasas más altas, mientras vivienda y grandes empresas accedieron a crédito más barato y abundante. Esto no representa un incumplimiento del acuerdo, sino precisamente el funcionamiento esperado de un esquema basado en decisiones comerciales del sistema financiero.


El resultado es un patrón claro: quienes cuentan con mayor formalidad financiera, historial crediticio y capacidad de garantía acceden a mejores condiciones, mientras los sectores productivos más vulnerables continúan pagando tasas elevadas. Esto ayuda a explicar por qué el programa no logró reducir de manera significativa las brechas estructurales de financiamiento ni generar un impacto contundente en los objetivos de reindustrialización o transformación productiva del país.

¿El Pacto por el Crédito redujo el costo del crédito productivo?

No. La evidencia apunta a que el Pacto por el Crédito mantuvo diferencias importantes en tasas de interés según sector económico. Por ejemplo, la economía popular enfrentó tasas extremadamente altas (entre aproximadamente 45% y 52%), muy superiores a las de vivienda, que rondaron el 12%.

Este diferencial refleja la percepción tradicional de riesgo del sistema financiero: sectores informales o con menor capacidad de garantía pagan más caro el crédito. En términos de política pública, esto implica que el programa no transformó sustancialmente las condiciones estructurales de financiamiento.

Pacto por el Crédito: créditos más caros para quienes más los necesitaban
Jonathan Malagón, Presidente de Asobancaria, durante el evento de lanzamiento del Pacto por el Crédito en 2024

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¿Quién recibió el crédito más barato bajo el programa?

El análisis del Pacto por el Crédito muestra que los sectores con menor riesgo financiero fueron los principales beneficiados en términos de tasas. Esto responde a la lógica tradicional del sistema bancario: a menor riesgo percibido, menor tasa de interés y mayor volumen de financiamiento.

Vivienda y grandes empresas: condiciones favorables

Los segmentos de vivienda y grandes empresas accedieron a las condiciones más favorables dentro del programa:


  • Tasas cercanas al 11–12% efectivo anual.
  • Mayor volumen total de recursos desembolsados.
  • Alta formalización empresarial y mejores garantías reales.

Este comportamiento es consistente con el crédito hipotecario y corporativo. La estabilidad de ingresos, los activos en garantía y la capacidad financiera reducen el riesgo percibido por las entidades bancarias, lo que se traduce en costos financieros más bajos.

Desde el punto de vista macroeconómico, esto permite dinamizar sectores específicos como construcción y consumo duradero, pero no necesariamente impacta la inclusión financiera ni la transformación productiva.

Economía popular, turismo y agro: crédito más costoso

En contraste, los sectores que el discurso oficial presentaba como prioritarios para la inclusión financiera enfrentaron tasas significativamente más altas:

  • Economía popular: tasas que pueden superar el 45% anual, cercanas al microcrédito tradicional.
  • Turismo: alrededor del 18–19% anual.
  • Agropecuario: cerca del 15–16% anual.

En estos sectores predominan:

  • Micro y pequeñas empresas.
  • Altos niveles de informalidad.
  • Flujos de ingresos inestables.
  • Limitaciones en garantías financieras.

Estos factores elevan la percepción de riesgo y encarecen el crédito, lo que limita su capacidad para financiar inversión productiva y reduce el impacto del programa en términos de desarrollo económico estructural.

Minorías étnicas: inclusión financiera con el crédito más caro

Un aspecto menos visible del Pacto por el Crédito es el comportamiento del financiamiento dirigido a grupos étnicos (poblaciones indígenas, afrocolombianas, raizales, palenqueras y ROM), donde las condiciones financieras resultaron aún más restrictivas.

Los datos disponibles muestran:


  • Tasas promedio cercanas o superiores al 45 % efectivo anual.
  • Montos de crédito relativamente pequeños, típicos de microfinanzas.
  • Alta dispersión territorial, principalmente en zonas rurales o periurbanas.

Esto indica que el crédito a minorías étnicas operó bajo criterios estrictos de mercado, sin instrumentos diferenciados suficientes para compensar las barreras estructurales de acceso al financiamiento.

En la práctica, esto implica que:

  • El crédito sirve más para liquidez inmediata que para inversión productiva.
  • Se mantienen brechas financieras históricas.
  • La inclusión financiera no necesariamente se traduce en desarrollo productivo.

Desde la perspectiva de política pública, este resultado evidencia que la ampliación del crédito por sí sola no reduce desigualdades si no se acompaña de garantías públicas, asistencia técnica y políticas productivas específicas.

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¿Por qué la economía popular sigue pagando tasas altas?

El caso de la economía popular es el más crítico dentro del Pacto por el Crédito. Aunque recibió recursos relevantes, el alto costo del financiamiento limita su impacto productivo.

Las tasas cercanas al microcrédito de consumo implican que:

  • El crédito se usa principalmente para liquidez de corto plazo.
  • Hay menor capacidad de inversión productiva.
  • Se pueden perpetuar ciclos de endeudamiento.

Esto contradice parcialmente la idea de que el programa impulsaría la inclusión financiera productiva.

¿El Pacto por el Crédito impulsó la reindustrialización?

Aunque el Pacto por el Crédito concentró una proporción significativa de los desembolsos en el sector manufacturero (cerca del 60% del total según reportes oficiales), el análisis detallado muestra que estos recursos se distribuyeron principalmente en créditos pequeños, altamente atomizados y focalizados en actividades industriales tradicionales, más que en procesos de transformación productiva o sofisticación tecnológica.


Esto es clave para entender el alcance real del programa. El volumen agregado puede parecer alto, pero el tamaño promedio de los créditos sugiere financiamiento de liquidez, capital de trabajo o sostenimiento operativo, no inversión industrial estructural.

Dentro del componente manufacturero del Pacto por el Crédito, el mayor receptor fue la industria de alimentos, seguida por químicos básicos, textiles, papel, plásticos y confecciones. Son sectores importantes, pero tradicionales, intensivos en consumo interno y con menor peso en innovación tecnológica o complejidad industrial.

En contraste, industrias estratégicas para la reindustrialización (como maquinaria, vehículos, farmacéuticos o equipo eléctrico) recibieron montos considerablemente menores.

Este patrón sugiere que el crédito:

  • Respaldó producción existente más que expansión tecnológica.
  • Se dirigió a sectores consolidados y bancarizables.
  • No impulsó una diversificación industrial significativa.

Además, la alta cantidad de operaciones de bajo monto indica una fuerte presencia de micro y pequeñas empresas, lo cual es positivo desde inclusión financiera, pero insuficiente para transformar la estructura industrial.

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Gustavo Petro durante un Consejo de Ministros afirmó que los banqueros lo engañaron con el Pacto por el Crédito

El contraste con la industria real: lo que muestra el DANE

Los resultados de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET) del DANE permiten contrastar el comportamiento del crédito con la dinámica real de la industria.

Según el boletín técnico de diciembre de 2025:


  • La producción manufacturera total creció cerca de 1,9% anual.
  • Las ventas industriales aumentaron alrededor de 1,8%.
  • El empleo manufacturero prácticamente se estancó.

Sin embargo, la situación sectorial es heterogénea:

  • Varias industrias siguen en terreno negativo, incluyendo textiles, cuero, papel, plásticos y metalurgia.
  • Otras muestran crecimientos modestos, insuficientes para hablar de recuperación industrial sólida.
  • Sectores de mayor valor agregado no lideran el crecimiento.

Esto sugiere que el aumento del crédito no se tradujo automáticamente en dinamismo industrial.

¿Qué dicen los resultados globales del programa?

Según reportes del sistema financiero, el programa alcanzó altos niveles de ejecución global, con desembolsos cercanos al cumplimiento de metas establecidas. Sin embargo, el comportamiento sectorial fue desigual.

Algunos puntos clave:

  • Vivienda superó su meta de desembolsos.
  • Turismo y agro quedaron cerca del objetivo.
  • Manufactura concentró gran parte del crédito.
  • Economía popular mostró menor cumplimiento relativo.

Esto refuerza la idea de que el crédito fluyó principalmente hacia sectores tradicionalmente bancarizables.

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