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jueves, 12 de marzo de 2026
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Escasea el petróleo en el mundo y la transición energética se esfuma del debate en Colombia

Mientras el gobierno Petro promovió abandonar la exploración de petróleo y gas, y puso a Ricardo Roa al frente de Ecopetrol, la crisis energética global recuerda que el mundo sigue dependiendo de los hidrocarburos.

Imagen que muestra al presidente Gustavo Petro y al presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, en medio del debate sobre la política energética y el petróleo.

Durante los primeros años del gobierno de Gustavo Petro, la transición energética fue presentada como una de las banderas centrales de su proyecto político. Desde el inicio de su mandato se promovió la idea de abandonar de manera tajante la dependencia del petróleo y del gas, suspendiendo nuevos contratos de exploración y apostando por un cambio acelerado del modelo energético del país.

Esa narrativa implicaba un giro profundo para una economía donde los hidrocarburos han sido durante décadas uno de los principales pilares de las exportaciones, de las finanzas públicas y del suministro energético. En ese contexto, Petro designó como presidente de Ecopetrol a Ricardo Roa, quien fue su gerente de campaña, una decisión que ha estado acompañada de controversias sobre la gobernanza de la compañía y que ha llevado a un deterioro reputacional de la petrolera estatal en los mercados y entre inversionistas.


Mientras Colombia intentaba reconfigurar su política energética, el escenario internacional ha recordado que el mundo sigue dependiendo de los hidrocarburos. Las tensiones en Medio Oriente escalaron tras el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.

Ante el riesgo de un nuevo choque inflacionario global, varios gobiernos comenzaron a evaluar medidas de emergencia. La Unión Europea y Japón han planteado la posibilidad de liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo para estabilizar los mercados, mientras en Estados Unidos se abrió la discusión sobre flexibilizar sanciones a Rusia para evitar una escalada en los precios energéticos. El presidente Donald Trump habría sostenido contactos con el presidente ruso Vladimir Putin en medio de esas preocupaciones.

El problema no se limita al precio de la gasolina. Cuando suben los costos energéticos también aumentan los precios de fertilizantes, transporte y producción industrial, lo que termina trasladándose a los alimentos y a la inflación global.

En medio de ese contexto internacional, llama la atención que el debate sobre la transición energética haya perdido protagonismo en la política colombiana. El candidato del continuismo, Iván Cepeda, prácticamente no menciona el tema en sus discursos ni en su programa de gobierno.

Vista aérea de instalaciones utilizadas para procesamiento y transporte de petróleo e hidrocarburos en Colombia.
El petróleo sigue siendo uno de los pilares energéticos y fiscales de Colombia, pese al debate sobre la transición energética.

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Ecopetrol: producción sostenida, pero utilidades en caída

En 2025, Ecopetrol logró mantener su producción cercana a 745.000 barriles de petróleo equivalente por día, un nivel similar al del año anterior. Sin embargo, esta estabilidad no se explica por un dinamismo de la producción nacional, sino principalmente por proyectos internacionales y activos en el exterior, especialmente en la cuenca del Permian en Estados Unidos, donde la compañía participa en operaciones de fracking junto a Occidental Petroleum.

Al mismo tiempo, el desempeño financiero de la empresa se deterioró de manera significativa. En 2025, las utilidades de Ecopetrol cayeron cerca de 40% frente a 2024, pasando de aproximadamente $14,9 billones a cerca de $9 billones, lo que encendió alertas en los mercados y entre analistas sobre la situación de la principal empresa del país.

El deterioro de la compañía responde al giro de política energética impulsado por el gobierno de Gustavo Petro y con la gestión de Ricardo Roa, al frente de la empresa desde 2023. Roa llegó al cargo tras haber sido gerente de la campaña presidencial de Petro, y su administración ha estado marcada por cuestionamientos sobre la gobernanza corporativa y decisiones estratégicas alineadas con la política de transición energética del Gobierno.

Entre esas decisiones se encuentran la suspensión de nuevos proyectos de exploración, la redefinición del portafolio energético de la empresa y la salida de negocios estratégicos en hidrocarburos, lo que ha generado preocupación sobre la reposición futura de reservas y la sostenibilidad del sector.

A estos factores se suman los problemas reputacionales que rodean la presidencia de la compañía. La Fiscalía imputó cargos a Roa por presunto tráfico de influencias, en un proceso judicial relacionado con la compra de un apartamento y posibles vínculos con contratos del sector energético, lo que ha añadido presión institucional sobre la petrolera estatal.

Ecopetrol logra sostener su producción gracias a activos internacionales, pero enfrenta un deterioro simultáneo en su rentabilidad, su valoración bursátil y su estabilidad institucional.

En un momento en que la demanda mundial de energía sigue creciendo y las tensiones geopolíticas han demostrado la importancia de los hidrocarburos en la economía global, el debilitamiento del principal productor energético de Colombia podría deteriorar la competitividad del aparato productivo por la dependencia creciente de las importaciones de energía.


Instalaciones industriales utilizadas para procesamiento y almacenamiento de petróleo y gas en operaciones energéticas.
La producción de petróleo y gas continúa siendo clave para el suministro energético y las exportaciones del país.

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El sector se estanca y pierde peso en la economía

Más allá de Ecopetrol, el panorama del sector energético colombiano muestra señales de estancamiento. La falta de nuevos proyectos de exploración y la reducción en la inversión han generado preocupación sobre la capacidad del país para sostener su producción en el mediano plazo.

Este deterioro también se refleja en el comercio exterior. Entre 2022 y 2025, las exportaciones de combustibles y productos de la industria extractiva pasaron de USD $31.830 millones a USD 19.190 millones, una caída significativa que evidencia el retroceso del sector en la economía colombiana.

Los volúmenes exportados también han disminuido: el petróleo pasó de 365 millones de barriles exportados en 2022 a 331 millones en 2025, mientras el carbón cayó de 97 a 63 millones de toneladas.

El giro político: menos discurso sobre la transición energética

Durante los primeros años del actual gobierno, el debate energético en Colombia estuvo marcado por la propuesta de una transición acelerada para reducir la dependencia de los hidrocarburos. Esa estrategia se tradujo en decisiones como frenar nuevos contratos de exploración y promover una transformación acelerada del modelo energético.

Sin embargo, el panorama político ha cambiado. A medida que crecen las preocupaciones por el abastecimiento energético y por el impacto fiscal de la caída del sector petrolero, el discurso público sobre la transición energética ha perdido protagonismo.

Planta industrial con grandes tanques y torres de procesamiento utilizadas en la industria del petróleo.
Colombia pasaría de ser un exportador de energía y comenzaría a depender de importaciones.

Importar gas: el nuevo escenario energético

Uno de los cambios más significativos en el panorama energético colombiano es la posibilidad de importar gas desde Venezuela. El Gobierno activó una hoja de ruta para reactivar el gasoducto binacional Antonio Ricaurte, que conecta ambos países, mediante la reposición de un tramo de tubería en territorio colombiano.


La iniciativa busca reforzar el suministro de gas natural en medio del aumento de la demanda energética interna y de la reducción de la producción nacional.

Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia de cooperación energética regional. El gobierno colombiano ha planteado que las importaciones de gas venezolano podrían convertirse en una alternativa para cubrir el déficit interno, aunque la operación depende de autorizaciones regulatorias internacionales y acuerdos políticos con Estados Unidos.

Si se concreta, Colombia pasaría de ser un exportador de energía y comenzaría a depender de importaciones.

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