La UdeA inventarió más de 1.800 plantas comestibles en Colombia: los agricultores del país cultivan apenas 158 especies nativas
De las 3.805 plantas comestibles que crecen en Colombia, el 73,8 % son nativas y 146 solo existen en el país, según el estudio de Gori y otros publicado en 2022.

La Universidad de Antioquia (UdeA) desarrolla un inventario que ya supera las 1.800 plantas comestibles de Colombia. Es la tesis en curso de Bladimir Vera Marín, presentada como avance preliminar por el periódico Alma Máter de la institución, en una nota del 5 de octubre de 2026.
El contraste está en el catálogo de Gori y otros: Colombia tiene 3.805 especies comestibles, pero apenas 158 de las cultivadas son nativas. El dato procede del estudio «Understanding the diversity and biogeography of Colombian edible plants», publicado por Scientific Reports el 12 de mayo de 2022.
¿Cuántas plantas comestibles tiene Colombia?
El catálogo distingue 2.457 especies con usos alimentarios reportados dentro del país y 1.348 cuyo consumo solo está documentado en otras naciones. Además, el 73,8 % son nativas y 146 son endémicas, es decir, crecen únicamente en Colombia.
De ese universo, 662 especies se cultivan. Los géneros con más comestibles son Inga, Passiflora, Miconia, Solanum, Pouteria, Protium, Annona y Bactris. El trabajo alimentó el Catálogo de plantas útiles de Colombia del Real Jardín Botánico de Kew y el Instituto Humboldt.
La tesis revisa las plantas alimenticias de seis biorregiones desde finales de 2024. Una biorregión es una gran zona geográfica con condiciones biológicas compartidas. Vera Marín, integrante del Grupo de Estudios Botánicos (Geobota), revisó más de 36 fuentes, principalmente de jardines botánicos, y reunió más de 7.500 registros.
¿En qué regiones hay más?
La Amazonía encabeza el recuento regional provisional, seguida por la región Andina y la Pacífica. Las diferencias reflejan cuánto se ha estudiado cada territorio, no necesariamente su riqueza natural. Estos son los seis resultados divulgados para la tesis, que abarcan desde el archipiélago hasta las selvas y llanuras continentales:
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- Amazonía: 595 especies.
- Andina: 559 especies.
- Pacífica: 499 especies.
- Caribe: 277 especies.
- Orinoquía: 111 especies.
- Insular: 61 especies.
Las cantidades regionales suman 2.102, más que el inventario general. La nota institucional no explica cómo contabiliza las plantas presentes en varias zonas, por lo que no permite determinar cuánto se superponen los registros.
El desbalance refleja dónde ha habido más investigación, explicó el investigador. Señaló el interés internacional en la Amazonía, la concentración de centros de estudio en los Andes, el subregistro asociado al conflicto en el Pacífico y la Orinoquía, y la escasez de trabajos sobre el Caribe.
Los bosques húmedos andinos concentran el mayor foco de diversidad identificado en el estudio publicado. Antioquia, Boyacá, Meta y Cundinamarca encabezan sus registros y especies.
¿Qué plantas y qué partes se comen?
Entre las familias más consumidas están las Fabaceae y las palmas. Allí aparecen el frijol y la guama, usada en el Caribe y los Andes, además del chontaduro en el Pacífico y la Orinoquía y del corozo y el coco en el Caribe. También figuran jagua, caracolí, ciruelo, cacao y zapote.
Los frutos y las infrutescencias representan el 56,9 % de las partes consumidas; una infrutescencia son frutos unidos que nacen de un mismo grupo de flores. Después aparecen hojas, 12,3 %; semillas, 11,9 %; flores, 6,6 %; raíces, 2,3 %; y cortezas y tronco, 0,2 %.
Las hojas de yuca no se comen crudas porque pueden liberar cianuro. Contienen linamarina y lotaustralina, dos glucósidos cianogénicos, y requieren trituración, fermentación o lavado y cocción mediante un método comprobado, advierte el estudio de Mahecha-Rojas y otros publicado en Acta Biológica Colombiana en 2025.
En el Amazonas, un caldo tradicional usa hojas fermentadas entre cinco y siete días y cocidas durante dos horas. La investigación colombiana encontró además que triturarlas y hervirlas con bicarbonato redujo el cianuro alrededor del 90 %.
Cuatro flores documentadas se usan en sopas, ensaladas y postres: bleo de chupa (Leuenbergeria bleo), alegría del hogar (Impatiens walleriana), caracucho (Impatiens balsamina) y pensamiento (Viola × wittrockiana).
Que una especie tenga flores comestibles no vuelve apta para comer cualquier flor ornamental. Debe identificarse correctamente y proceder de un cultivo para consumo, sin plaguicidas sistémicos, no de un vivero ornamental, señala la ficha de la Universidad Estatal de Carolina del Norte sobre el pensamiento.
Uvitos de monte, mortiños de páramo y guayaba de monte se desperdician en áreas rurales, mientras en las ciudades se compran productos parecidos, a veces importados, según el investigador, que los describe como frutos ricos en antioxidantes.
¿Por qué importa para la alimentación de los colombianos?
La variedad de plantas comestibles convive con hogares que no siempre logran comer lo suficiente. En 2025, el 21,1 % de los hogares tuvo inseguridad alimentaria moderada o grave.
El dato proviene del comunicado de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES) 2025 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), del 21 de mayo de 2026. La proporción cayó 4,4 puntos frente al año anterior; la grave pasó de 5,0 % a 3,4 %, y entre personas fue del 22,8 %.
La tesis busca estudiar después los componentes nutricionales de las especies más representativas de cada región. Su inventario también pretende aportar información para políticas alimentarias, a partir de plantas ya consumidas por comunidades y de conocimientos que siguen dispersos en fuentes botánicas.
Vera Marín presentó dos ponencias en Medellín durante el congreso celebrado del 5 al 9 de octubre. Así consta en el programa del XIII Congreso Colombiano de Botánica de la Asociación Colombiana de Botánica.
La intervención del día 8 evaluó si una mayor disponibilidad ecológica significa mayor uso en los Andes colombianos. La del día 9 abordó las plantas alimenticias no convencionales y una mezcla de conocimiento tradicional.
El congreso, en Plaza Mayor, lo organizaron la Asociación Colombiana de Botánica, la UdeA, el Jardín Botánico de Medellín y la Universidad Católica de Oriente.
El inventario de la tesis aún no se ha publicado, por lo que sus cifras pueden cambiar.