Por qué votar por Jorge Enrique Robledo
Jorge Enrique Esguerra
Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro de número de la Academia Caldense de Historia.
En los últimos cuatro años se sintió un enorme vacío en el Senado de la República. No volvieron los sonados debates de control político contra la corrupción y las malas prácticas de los gobiernos, como si la oposición en esa corporación estuviera conforme con el continuismo imperante o solo esperando que llegue la oportunidad para tomar el poder nuevamente con el fin de reemplazar a los corruptos de hoy y volver a sus andanzas de ayer.
Pero si nos damos cuenta, faltó la voz crítica y firme de Jorge Enrique Robledo, del que fue Senador durante veinte años y considerado por líderes de opinión como el mejor en 10 ocasiones. Pero afortunadamente esta vez vuelve al Senado a continuar su lucha de décadas contra el sistema corrupto que impera en el país, esta vez con el número 10, el del mejor, el del armador del equipo contra la corrupción, el número 10 de la lista de la coalición del Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso.
Es importante recordar la trayectoria de cincuenta años del luchador y dirigente que inició su actividad política en el departamento de Caldas, al lado de trabajadores del campo y la ciudad, maestros, estudiantes y empresarios, siempre con la mira puesta en respaldar sus reivindicaciones y en pro de sus conquistas. A Jorge Enrique Robledo no se le conoce por las prácticas politiqueras que han imperado en Colombia desde hace más de 100 años hasta hoy, por el contrario, siempre empeñado en estar al lado de las gentes menos desfavorecidas, que es la mejor forma de conocer al país y sus contradicciones, con un partido sólido que lo respalda.
En esa trayectoria política de más de cincuenta años ha demostrado siempre coherencia en las ideas y en las prácticas políticas, nunca se ha desviado ni un ápice de sus principios, aferrado a sus convicciones y sin ceder ante las mieles del poder corrupto, ante el que acaban arrodillados los politiqueros de todos los colores, tal como se ha demostrado en todos los gobiernos, incluido el actual.
Robledo siempre ha representado la piedra en el zapato para los componedores de las apetencias e intereses que lesionan el erario, por lo que en los últimos cuatro años debieron sentir un alivio por no tener que estar señalados con el dedo acusador, siempre con las pruebas en la mano y con la firme convicción de que solo derrotándolos es posible acabar con la corrupción sistémica imperante. Por eso deben estar entrando en pánico ante la posibilidad de que vuelva al Senado el principal obstáculo a su perversión y amaño politiquero.
Recordemos los debates contra los dos gobiernos de Uribe, en los que Robledo enfrentó los negociados de los hijos del presidente, favorecidos por ser privilegiados con la información de quien gobernaba. O contra la corrupción en “Agro Ingreso Seguro”, que llevó a su ministro de agricultura a la cárcel. Y también los debates a los dos gobiernos de Santos, en los que se destacaron las corruptelas en varias EPS, precisamente las que debían garantizar el derecho fundamental a la salud. O las denuncias contra las irregularidades en el manejo de las tierras baldías que le costó la renuncia del embajador en Estados Unidos. Para no hablar de los debates en el de Duque por los negociados de Odebrecht en alianza con Corficolombiana y respaldados por el Fiscal General.
Si hubiera sido senador durante el gobierno de Petro, Jorge Enrique Robledo hubiera sido también la piedra en el zapato de los corruptos de su gobierno, comenzando por su hijo y también con el director de su campaña, a la postre gerente de Ecopetrol. Para seguir con el señalamiento a Benedetti y demás correveidiles por los dineros recaudades en la Costa, o el escándalo de la corrupción en la UNGRD y tantos otros en los que aparece evidente el aumento en los casos de descomposición en las prácticas gubernamentales, cuando se esperaba que hubiera por lo menos alguna disminución en el gobierno del “cambio”.

Y cómo hubiera sido el debate de Robledo contra el falso ambientalismo de este gobierno, tal vez su peor lacra, después de la corrupción. Porque la concepción petrista de que hay que combatir el cambio climático con un salto al vacío y no como una transición, aboga por acabar con la exploración y la exportación de petróleo y gas. Así, Colombia va a perder la poca soberanía que aún le queda, la energética, y eso nos lleva a que se agoten las reservas y a tener que importar el más costoso gas licuado de Estados Unidos, tal como ya está sucediendo.
Y cómo no precisar la gravedad de lo que ha pasado en este gobierno con el continuismo en la sujeción a los dictados del FMI y el Banco Mundial, que ya está comprobado son los que han mantenido a este país aprisionado de la deuda y el subdesarrollo. Esto también hubiera ameritado el debate de Robledo, aspecto que nunca se tocó en el Senado, porque no intentó la mayoría petrista pedir siquiera la renegociación de los TLC, principalmente el firmado con Estados Unidos, cosa que se esperaba en un gobierno que se dice de “izquierda”.
Por eso, recibamos como una gran notica el regreso de Jorge Enrique Robledo al Senado, que con seguridad contribuirá positivamente a que este país comience a ver la luz al final del túnel, ya desligado de los continuismos viejos como de los nuevos, la misma consigna que Sergio Fajardo promueve para llegar a la Presidencia. Y, recordemos, marcar en el tarjetón la coalición del Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, con el número del 10 del canoso e inconfundible Robledo.
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