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Seguridad alimentaria en el centro occidente de Colombia: Caldas

Jorge Enrique Esguerra
Jorge Enrique Esguerra
Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro correspondiente de la Academia Caldense de Historia.

La autonomía cultural caldense 

Un territorio que había perdido casi totalmente la población hacía cuatro siglos -con la excepción del occidente minero- y que hacía uno la había comenzado a recuperar, se constituyó a principios del siglo XX en una nueva jurisdicción política nacional. Fue llamada departamento de Caldas (hoy Caldas, Risaralda y Quindío), diseccionada su extensión de los de Antioquia, Cauca, Tolima y la intendencia del Chocó. El motivo, declarado y sustentado por el gobierno de Rafael Reyes para su creación en 1905, fue el que era necesario introducir una cuña territorial entre Antioquia y Cauca, enfrentadas con encono durante las guerras civiles del siglo XIX, para distender esa relación que compartía fronteras. Sin embargo, esa razón, seguramente valedera desde el punto de vista político, ha ocultado la constatada autonomía económica y cultural que la región había adquirido en la segunda mitad del siglo XIX. En las anteriores entregas hemos mostrado ese desarrollo que podemos sintetizar así:

  1. Poblamiento sustentado fundamentalmente en la ampliación de la frontera agrícola, base de la seguridad alimentaria.
  2. Creación de colonias agrarias y fundación de poblados, pilares de una red de mercados que reintegraron el territorio.
  3. Constitución de una nueva entidad cultural sustentada en múltiples aportes regionales, entre ellos el de la dieta alimenticia. 
  4. Agregado de la producción del café para la exportación, conquista definitiva para la consolidación de la autonomía regional y de su integración con el mundo.

Y hemos señalado la importancia que adquirió Manizales por su estratégica ubicación en el cruce de caminos que unían a Antioquia, al norte, Cauca, al sur, y Tolima, al oriente. Era el centro del llamado “triángulo de oro” entre Medellín, Cali y Bogotá, que comenzaba a marcar el derrotero económico de la zona andina. Su relación con el río Magdalena consolidó su preeminencia regional, primero como importadora de todo lo que no se producía en el centro occidente del país, y después como exportadora del café de su zona circundante. Y hemos mostrado también cómo, en 1905, la región de Manizales fue la primera que comenzó a contribuir -incluso sobre Medellín- en que un producto agrícola, el café, superara por vez primera a uno extractivo, el oro, en el país. Y a su importancia económica correspondió, como es lógico, su consolidación como centro de poder político. Por eso fue designada capital del nuevo departamento. 

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Sobre la construcción de una cultura perfectamente diferenciable como es la caldense, es importante precisar que, si bien su aporte inicial fue caucano y multiétnico (el del sector minero del occidente) y posteriormente antioqueño, inmigrante y mestizo, después fue recibiendo los de otras regiones: la caucana del valle, la tolimense y hasta la cundiboyacense. Pero es diferente a todas por la sencilla razón de que se consolida e integra sobre un territorio particular, con condiciones ambientales específicas que generan relaciones de identidad propias y apropiadas.

Mapa Antiguo Caldas
Departamento de Caldas, creado en 1905.
Fuente: Elaboración propia.

Al respecto, para poner un ejemplo conocido, el repertorio arquitectónico tradicional que hoy valoramos y que identificamos con el llamado “eje cafetero” es fruto del contexto ambiental y de alta sismicidad que predomina en la región. Esta arquitectura sin arquitectos, construida en bahareque y cuyos ejemplos más característicos están relacionados con la riqueza de influencias internacionales producto de la relación de la región por la exportación cafetera desde finales del siglo XIX, ha sido llamada erróneamente “arquitectura de la colonización antioqueña”, porque no corresponde con la época de la inmigración ni en Antioquia era un paradigma constructivo. El arquitecto Jorge Enrique Robledo ha demostrado que ese fenómeno es típicamente caldense y su origen, llamado “estilo temblorero”, tuvo a Manizales como escenario (Robledo, 1993).

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Conjunto republicano. Foto
Salamina, Caldas. Repertorio arquitectónico en el que predomina el bahareque, 
representativo de la cultura caldense.
Fotografía: Jorge E. Esguerra L.

En materia alimentaria, ya sustentada en la agricultura, su base continuó siendo principalmente el maíz, el fríjol y demás componentes de la dieta producida en la tradicional finca autárquica; en la ganadería al porcino se agregó el vacuno; y el mercadeo propició una mayor variedad cuando se introdujeron el arroz, el trigo, la papa y otras frutas y verduras. Y su sustento era enteramente campesino, porque la elaboración manufacturera de alimentos aún no hacía presencia en las ciudades. Los ingenios paneleros fueron los precursores y ya llegará el día en que la industria de chocolates, bebidas y otras menores comience a aparecer a mediados del siglo XX en Manizales, Pereira, Armenia y otras poblaciones. Sobre esta y otras pautas de modernización trataremos en la próxima entrega.

Referencias:

Esguerra Leongómez, Jorge Enrique (2019). “El departamento de Caldas. La Independencia y la construcción de una red de mercados”. En Revista Impronta No. 17, Academia Caldense de Historia. Manizales: Manigraf Grupo Editorial.

Robledo Castillo, Jorge Enrique y Samper, Diego (1993). Un siglo de Bahareque en el Antiguo Caldas. Bogotá: El Ancora Editores.

Jorge Enrique Esguerra
Jorge Enrique Esguerra
Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro correspondiente de la Academia Caldense de Historia.

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