Gremios expresan preocupación por el rumbo de la relación de Colombia y China tras viaje de Petro
Petro anunció la firma de un memorando de entendimiento para que Colombia se adhiera a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. La Andi, Analdex y Amcham alertan sobre posibles riesgos para la relación de Colombia y China.
Durante su visita a China, el presidente Gustavo Petro anunció la firma de un memorando de entendimiento para fortalecer la relación de Colombia y China, con el objetivo de lograr la adhesión del país a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, un ambicioso proyecto global impulsado por Pekín, que ha generado preocupación en los principales gremios del país.
Le puede interesar: Exportaciones de Colombia crecieron en marzo a pesar de tensiones globales
En la inauguración de la IV Reunión Ministerial CELAC – China, el presidente chino, Xi Jinping resaltó la importancia de fortalecer la cooperación con América Latina y ofreció una línea de crédito de 66.000 millones de yuanes (aproximadamente 9.200 millones de dólares) para apoyar el desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños. Además, propuso cinco programas estratégicos para impulsar la cooperación en ámbitos como infraestructura, energía, comercio, innovación tecnológica y desarrollo sostenible.
Sin embargo, la decisión de acercarse a China ha generado preocupación entre algunos gremios económicos colombianos, ante el temor de posibles repercusiones en la relación con Estados Unidos, principal socio comercial del país.

Aprovechamiento político de la relación de Colombia y China
Aunque la gira del Presidente en China hizo parte de la IV Reunión Ministerial China-CELAC, Petro la presentó como una iniciativa inédita de Colombia, soslayando el carácter multilateral de la agenda y desplazando la visión regional.
Además, ha firmado acuerdos y memorandos de entendimiento con China desde 2023, pero hasta la fecha, no hay reporte alguno sobre su avance o implementación efectiva en sectores productivos concretos.
En su momento, Germán Umaña, aclaró que muchos compromisos no pasaban de “buenas intenciones”, lo que evidenció la falta de coordinación entre la diplomacia presidencial y la gestión técnica.
La historia del TLC con Estados Unidos se repite con China: Colombiano cuenta con una oferta exportable con valor agregado y no ha impulsado la industria nacional para competir en mercados exigentes.
El déficit bilateral con China superó los USD 13.000 millones en 2024, con importaciones de bienes manufacturados y maquinarias que contrarrestan las exportaciones primarias de petróleo y carbón.
La participación de la manufactura en el PIB colombiano cayó del 20% en los años ochenta a menos del 12% en la actualidad, reflejo de tres décadas de desindustrialización y la ausencia de una política industrial de alcance nacional.

Temores en algunos gremios
Bruce Mac Máster, presidente de la ANDI, calificó la visita como “una provocación a los Estados Unidos” y advirtió que la adhesión a la Ruta de la Seda no garantiza exportaciones de productos distintos a los primarios, lo que implica un aporte nulo al empleo manufacturero.
Para la ANDI, el gobierno no ha demostrado que tenga capacidad para negociar contra el dumping ni que exista reciprocidad real en la compra de bienes industriales colombianos. Además, el temor a represalias arancelarias de Washington frente a un acercamiento abrupto a Pekín genera incertidumbre en los industriales, que aún dependen en un 35% del mercado estadounidense.
Analdex ha señalado que Colombia exportó únicamente USD 2.377 millones a China en 2024, cifra que cayó un 3,7% y contrasta con los USD 14.768 millones importados (crecimiento 15%). Advierte que el país no cuenta con capacidad para aplicar normas antidumping ni para investigar subsidios a exportaciones chinas, dada la falta de acceso a información y transparencia en la Franja y la Ruta.
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, planteó varias preguntas sobre la naturaleza y alcance del mecanismo que se firmaría con China. En un hilo publicado en su cuenta de X, Lacouture preguntó si el país suscribió una carta de intención o si, por el contrario, formalizará su adhesión, y cuáles serían las obligaciones recíprocas que asumirán ambas naciones con la firma de dicho documento.
Sin embargo, de acuerdo con el Grupo Proindustria, sin reformas que impulsen la innovación y los encadenamientos productivos, cualquier nuevo acuerdo comercial solo profundizará la primarización de la economía.
Para Miguel Ángel Rodríguez, investigador de Cedetrabajo, el verdadero miedo radica en un paternalismo derivado de la dependencia de la economía colombiana respecto a EE. UU. en las últimas tres décadas. De modo que calificar el acercamiento a China como una afrenta extremista desconoce que Pekín es hoy el principal proveedor de insumos para la industria manufacturera nacional.
Por tanto, para el especialista, la tarea de Colombia debe consistir en forjar relaciones de beneficio mutuo y ganancias compartidas, dejando atrás la lógica de alineamientos unilaterales y aprovechando la complementariedad productiva con el gigante asiático.

También le puede interesar: Memorias divididas: el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial refleja la fractura global actual
Corrupción y cargos diplomáticos
Además, la práctica de nombrar embajadores y cónsules como favores políticos ha profundizado la desprofesionalización del servicio exterior. Casos recientes muestran a exfuncionarios sin trayectoria en relaciones internacionales ocupando cargos clave, lo que dificulta el seguimiento de los acuerdos firmados y desalienta el diseño de estrategias de largo plazo.
Rodríguez también insiste en que el gobierno de Gustavo Petro no cumplió con las promesas en materia de comercio exterior. No renegoció los TLC y mantuvo el uso de la política exterior y de las relaciones internacionales como mecanismo para pagar favores políticos u ocultar fichas estratégicas de su proyecto salpicado por hechos de corrupción.
Varios nombramientos diplomáticos del actual gobierno han generado escándalo y cuestionamientos sobre su idoneidad y transparencia. Laura Sarabia, exjefa de gabinete, fue promovida a un alto cargo en la Cancillería pese a estar vinculada al caso de la niñera Marelbys Meza y a investigaciones por presunto abuso de poder.
También el nombramiento de Sebastián Guanumen como embajador en Chile fue objeto de denuncias por presuntas irregularidades que podrían dejarlo por fuera del cargo. La designación de Gloria Esperanza Acevedo Montañez como consejera en la Embajada de Colombia en Chile despertó críticas por su falta de experiencia en asuntos internacionales.
Otros casos responden an la misma lógica de clientelismo y refugio político. Moisés Ninco asumió como embajador en México, pese a cuestionamientos sobre su hoja de vida y falta de formación diplomática, lo que provocó protestas de varios gremios académicos. Daniel Mendoza Leal, activista y creador de la serie “Matarife”, fue nombrado embajador en Tailandia a pesar de carecer de trayectoria en la carrera diplomática.
El caso de Armando Benedetti, ejemplifica cómo el servicio exterior se convierte en refugio para eludir responsabilidades. Tras su paso por la embajada en Venezuela, ha evadido la rendición de cuentas, enviando un mensaje de impunidad que permea varios nombramientos recientes. Hoy es el principal promotor de la Consulta Popular.
Según Rodríguez, las oportunidades globales como India, Brasil, África y China exigen un Estado con capacidad técnica para diversificar financiamiento, ampliar mercados, sofisticar la canasta exportadora y ejecutar reformas estructurales e inversiones estratégicas. Sin estas condiciones, Colombia seguirá exportando materia prima e importando manufacturas, atrapada en una dependencia que debilita su soberanía económica.