¿Qué tan pronto sentirán los colombianos el aumento en la tasa de interés?

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, anunció el 30 de septiembre que la junta del Emisor decidió subir la tasa de interés en 25 puntos básicos, lo que la ubicó en 2,0%. Esta decisión se tomó luego de que cuatro de los siete miembros de la junta directiva votaran por este aumento, mientras que los tres que se distanciaron de la decisión mayoritaria votaron a favor de un alza de 50 puntos básicos.
El aumento de la tasa de interés anunciado por el BanRep repercute en el bolsillo del consumidor final. De acuerdo con Alejandro Torres, profesor de Economía de la Universidad Eafit, el impacto no será inmediato, ya que ese cambio de tasa de interés toma un tiempo en trasladarse a las otras tasas.
Torres explicó que “el BanRep generalmente tiene un estimado en que la transmisión de esos aumentos de tasas de interés se demoran hasta 18 meses, pero eso dependerá de cada uno de los productos de financiación que tengan los consumidores. Por ejemplo, las tasas de interés de las tarjetas de crédito, probablemente, empiecen a registrar subidas para finales de año, mientras que otras tasas de interés podrían empezar a reaccionar a inicios del próximo año”.
Lo anterior significa que, aunque el efecto no se verá en el corto plazo, se podrían sentir cambios inicialmente en las tasas de los créditos de consumo y de las tarjetas de crédito. Luego, se iría moviendo el alza hacia otros créditos, como los hipotecarios, afirmó Torres.
El papel de la política monetaria
Dado que esta es una decisión que cambia la política monetaria que registró el BanRep en los últimos meses, Torres explicó que para entender el concepto de política monetaria es necesario partir de que el BanRep tiene como mandato constitucional procurar que la inflación en Colombia no suba y se ha puesto como meta que esta se ubique por debajo de 4%. “Para lograr este objetivo, lo que hace el Emisor es empezar a subir las tasas de interés, con el fin de que se disminuya el consumo y así evitar que los precios sigan aumentando. Esa es la forma en que actúa el BanRep para tratar de contener ese aumento de precios y esto es lo que se conoce como política monetaria”, agregó.
De acuerdo con un análisis de Scotiabank Colpatria, denominado “las cinco noticias económicas más importantes para octubre” y publicado el 1 de octubre, “la subida de la tasa de interés en 0,25 % se debe entender como algo positivo porque quiere decir que la economía necesita menos impulsos extras de política monetaria, mientras se observa cómo la inflación viene subiendo”.
La decisión de aumentar la tasa de interés por parte de los codirectores del Banco se da luego de permanecer por 12 meses en un mínimo histórico de 1,75%. Con esta alza de 25 puntos básicos, la tasa de interés regresó al mismo nivel de agosto de 2020, cuando fue de 2% (ver gráfico).
“Lo que marca este aumento es un cambio en la política monetaria del Banco de la República. Este no será el último movimiento que vamos a experimentar en los próximos meses, teniendo en cuenta las expectativas de inflación. En los próximos meses vamos a empezar a ver subidas en las tasas de interés”, aseguró Torres.
Lo que tuvo en cuenta el Emisor para decidir el alza
Los miembros del Emisor tuvieron en cuenta cuatro factores para iniciar el proceso de normalización de la política monetaria. El primero tuvo que ver con la actividad económica durante el tercer trimestre del año, la cual retomó su senda de recuperación y condujo a la proyección de un crecimiento de 8,6% para 2021 y de 3,9% en 2022, según una proyección del mismo BanRep.
El segundo elemento que tuvo en cuenta el BanRep para tomar esta decisión, tuvo que ver con que en agosto la inflación continuó su tendencia al alza y se situó en 4,4%, mientras que la inflación básica (IPC sin alimentos ni regulados, es decir combustibles, servicios públicos y transporte) alcanzó el 2,3%.
En tercer lugar, se tuvo en cuenta que “la persistencia de los choques externos, la indexación a una mayor inflación de algunos precios de la economía, y el cierre de la brecha de producto a un ritmo más rápido que el esperado, llevaron al equipo técnico a revisar al alza los pronósticos de inflación hacia el nivel de 4,5% y 3,5% para finales de 2021 y 2022, respectivamente”, destacó el Emisor.
Por último, se tuvo en cuenta la mejora que anotó el desempeño de la oferta y la demanda, lo cual se refleja en una ampliación del déficit de cuenta corriente que, según el pronóstico más reciente del equipo técnico, se ubicaría en 5,0% del PIB a fin de 2021, una cifra superior a la de 2020, cuando fue de 3,6%.