Reunión entre Petro y Trump: el deterioro de la seguridad reabre la puerta a la intervención de Estados Unidos | Más Colombia
miércoles, 25 de febrero de 2026
Inicio  »  Colombia Exporta  »  Reunión entre Petro y Trump: el deterioro de la seguridad reabre la puerta a la intervención de Estados Unidos

Reunión entre Petro y Trump: el deterioro de la seguridad reabre la puerta a la intervención de Estados Unidos

La reunión entre Petro y Trump se da en medio de un deterioro sostenido de la seguridad en Colombia y abre el escenario para un retorno del enfoque militar y la cooperación armada de Estados Unidos en las fronteras.

La reunión entre Petro y Trump se da en medio de un deterioro sostenido de la seguridad en Colombia y abre el escenario para un retorno del enfoque militar y la cooperación armada de Estados Unidos en las fronteras.

La reunión entre Petro y Trump ocurre en uno de los momentos más complejos del Gobierno colombiano en materia de seguridad. Con homicidios al alza en varias regiones, expansión de los grupos armados y una crisis humanitaria creciente, el margen de maniobra del presidente Gustavo Petro se ha reducido de forma acelerada. En ese contexto, el acercamiento con Washington podría traducirse en un mayor involucramiento militar de Estados Unidos en las fronteras colombianas, un escenario que el propio Petro había denunciado durante años como intervencionismo.

El giro es significativo: la política exterior y de seguridad que Petro criticó ahora reaparece como una opción pragmática, impulsada por la presión interna y regional, y por la incapacidad del Estado colombiano de contener por sí solo el deterioro del orden público.

Colombia llega a la reunión con casi todos los indicadores de seguridad en rojo

Antes de la reunión entre Petro y Trump, los indicadores de seguridad ya mostraban un balance crítico. En su último año de gobierno, la mayoría de las variables clave están en deterioro, según análisis de centros de estudio y seguimiento independiente.

Los homicidios se mantienen en niveles altos y repuntaron en el último año; la extorsión creció más de 50% frente a 2022; el secuestro aumentó más de 140% respecto al último año del gobierno anterior, y los desplazamientos forzados y confinamientos alcanzan cifras no vistas en una década .

A esto se suma un incremento sostenido de los enfrentamientos armados y de los actos terroristas, especialmente tras el colapso de los ceses al fuego de la política de “paz total”, lo que ha ampliado la percepción de pérdida de control territorial.

Antes de la reunión entre Petro y Trump, los indicadores de seguridad ya mostraban un balance crítico.
Antes de la reunión entre Petro y Trump, los indicadores de seguridad ya mostraban un balance crítico.

Lea más: Conflicto entre Colombia y Ecuador: EE. UU. entra en escena mientras escalan aranceles, energía y petróleo

Más grupos armados, más disputas y menos control del Estado

El deterioro no es solo perceptivo. Para finales de 2025, los grupos armados ilegales superaban los 27.000 integrantes, con un crecimiento superior al 23% en apenas un año. El número de zonas en disputa armada casi se duplicó desde 2022 y los ataques contra la Fuerza Pública y la infraestructura civil marcaron máximos desde 2016 .

Este fortalecimiento ocurre en paralelo a la expansión de las economías ilegales, especialmente el narcotráfico, que sigue financiando el poder territorial de estas estructuras. Aunque el Gobierno ha reportado récords de incautación, la erradicación forzada cayó a mínimos históricos, mientras las hectáreas sembradas y la productividad de los cultivos de coca continúan en aumento .

El contexto que presiona a Petro tras la reunión con Trump

Es en este escenario donde se produce la reunión entre Petro y Trump. La debilidad interna en seguridad reduce la capacidad del Gobierno para sostener un discurso de autonomía estratégica frente a Estados Unidos.

Durante años, Gustavo Petro calificó la cooperación militar estadounidense como intervencionismo, cuestionó la extradición y denunció la guerra contra las drogas como un fracaso impuesto desde Washington. Incluso rechazó explícitamente cualquier acción militar extranjera en territorio colombiano o en sus fronteras.

Sin embargo, tras el encuentro con Donald Trump, el énfasis cambió: cooperación regional, inteligencia compartida, control fronterizo y lucha conjunta contra el narcotráfico volvieron al centro del discurso oficial.

Tras el encuentro con Donald Trump, el énfasis cambió: cooperación regional, inteligencia compartida, control fronterizo y lucha conjunta contra el narcotráfico.
Tras el encuentro con Donald Trump, el énfasis cambió: cooperación regional, inteligencia compartida, control fronterizo y lucha conjunta contra el narcotráfico.

¿Puede Estados Unidos retomar acciones militares en las fronteras?

Aunque no se anunciaron operaciones específicas, la reunión entre Petro y Trump dejó abierta la puerta a un mayor involucramiento de Estados Unidos en la seguridad regional, especialmente en zonas fronterizas con Venezuela y Ecuador.

Petro reconoció la necesidad de coordinar respuestas frente al narcotráfico en la frontera con Ecuador y planteó un enfoque regional sobre Venezuela, alineado con los intereses estratégicos de Washington. En la práctica, esto implica aceptar la presencia activa de Estados Unidos como actor de seguridad, algo que antes había sido rechazado de plano.

En un contexto de descertificación, presión por resultados y expansión del crimen transnacional, la cooperación militar vuelve a aparecer como una salida rápida, aunque políticamente contradictoria con el discurso que sostuvo Gustavo Petro durante su mandato.

Petro reconoció la necesidad de coordinar respuestas frente al narcotráfico en la frontera con Ecuador y planteó un enfoque regional sobre Venezuela
Petro reconoció la necesidad de coordinar respuestas frente al narcotráfico en la frontera con Ecuador y planteó un enfoque regional sobre Venezuela.

Siga leyendo:  Junta de Paz: la propuesta de Trump que desafía el sistema multilateral

El regreso de la política antidrogas que Petro criticó

El giro también se refleja en el enfoque antidrogas. La narrativa de sustitución voluntaria y reforma estructural no logró contener la expansión de las economías ilegales, y hoy el Estado enfrenta organizaciones más fuertes y territorios más disputados.

Estados Unidos, que durante décadas impulsó una política de interdicción, erradicación y cooperación militar, vuelve a posicionarse como socio clave. La reunión entre Petro y Trump reactiva, de facto, el esquema que los gobiernos anteriores defendieron, aunque ahora se presente bajo un lenguaje de “cooperación entre iguales”.

Lo que deja la reunión entre Petro y Trump en clave de seguridad

La reunión entre Petro y Trump no es solo un gesto diplomático: es la señal de que la política de seguridad del Gobierno entró en una fase de repliegue discursivo. El presidente que denunció el intervencionismo terminó aceptando la centralidad de Estados Unidos en la gestión de la seguridad regional.

El deterioro interno, la expansión de los grupos armados y la presión internacional llevaron a Petro a legitimar nuevamente el rol de Washington en Venezuela, en la frontera con Ecuador y en la lucha antidrogas, reabriendo la puerta a una cooperación militar que antes calificó como inaceptable.

Le puede interesar: Cómo la OTAN y la guerra en Ucrania están redefiniendo el poder de la Unión Europea