Rusia y China muestran sus armas más poderosas en 2025
La visita de Putin a Pekín exhibió el potencial militar de Rusia y China con sistemas antiaéreos, misiles hipersónicos, submarinos nucleares y cazas de quinta generación.
La visita de Vladimir Putin a Pekín en 2025 no fue solo un encuentro diplomático. Se convirtió en una demostración de poderío militar de Rusia y China, dos potencias que, en medio de la transformación del orden mundial, buscan consolidarse como un bloque alternativo frente a la hegemonía occidental.
Durante el encuentro se destacaron las armas más avanzadas de ambos países, desde sistemas antiaéreos hasta cazas de última generación, en una clara señal de cooperación estratégica y disuasión militar.
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Sistemas antiaéreos: S-400 Triumph y HQ-9B
Los sistemas de defensa aérea ocupan un lugar central en la estrategia de ambas naciones. Rusia presentó el S-400 Triumph, capaz de alcanzar objetivos a 400 km y neutralizar hasta 36 blancos de forma simultánea, incluyendo misiles y aeronaves que viajen a velocidades de 4,8 km/s. China, por su parte, mostró el HQ-9B, con un alcance de 300 km y capacidad de interceptar 10 objetivos al mismo tiempo.
Si bien el S-400 tiene mayor alcance y cobertura, el HQ-9B representa un avance notable en la industria militar china, orientado a reforzar su autonomía tecnológica frente a la dependencia de sistemas extranjeros.

Misiles hipersónicos: Zircon y YJ-21
El rubro de los misiles hipersónicos es quizás el que mejor refleja la carrera armamentista actual. Rusia expuso el Zircon, con un rango superior a los 1.000 km, velocidad de 2,7 km/s y capacidad potencial de portar ojivas nucleares. China exhibió el YJ-21, que supera los 1.500 km de alcance y alcanza una velocidad de 3 km/s, con la posibilidad de operar desde aviones, buques e incluso submarinos.
Ambos sistemas tienen en común una característica: son prácticamente imposibles de interceptar con las defensas antimisiles actuales, lo que los convierte en armas estratégicas de disuasión en un escenario global cada vez más tenso.
Submarinos nucleares: Borei y Tipo 094
En el ámbito naval, los submarinos nucleares destacan por su capacidad de asegurar la segunda respuesta en caso de un conflicto nuclear. El Borei ruso opera con 16 misiles balísticos y 40 torpedos, con autonomía de hasta 90 días y un sigilo acústico superior (93 dB). El Tipo 094 chino, por su parte, cuenta con 12 misiles balísticos y 18 torpedos, pero alcanza un rango mayor de 12.000 km en sus proyectiles.
La diferencia principal está en la discreción y autonomía, el Borei ofrece mayor silencio y tiempo en operación, el Tipo 094 incrementa el alcance de sus armas.

Tanques: T-14 Armata y Type 99ª
En el terreno terrestre, Rusia presentó su T-14 Armata, un tanque de 48 toneladas con cañón de 125 o 152 mm en torreta no tripulada, además de blindaje compuesto y cápsula blindada para la tripulación. Con un alcance de 500 km, es considerado uno de los carros de combate más avanzados del mundo.
China se unió con el Type 99A, más pesado (55 toneladas) y con un alcance superior de 600 km. Su armamento principal es un cañón de 125 mm, complementado con ametralladoras de 7,62 y 12,7 mm. Ambos cuentan con blindaje reactivo y sistemas de protección activa, mostrando una convergencia en la modernización de la guerra terrestre.
Cazas: Su-57 y J-20
En el aire, la competencia se centra en los cazas de quinta generación. El ruso Su-57 alcanza los 2.600 km/h, con un radio de acción de 5.500 km y una carga de combate de 10 toneladas. Está armado con cañones de 30 mm, misiles aire-aire y aire-superficie, y bombas guiadas.
China mostró el J-20, diseñado con un perfil furtivo y características similares en velocidad y alcance, pero con capacidad de carga ligeramente mayor (11 toneladas). Puede ser operado por uno o dos pilotos e integra sistemas de inteligencia artificial y drones, al igual que su par ruso.

Más que armas, un mensaje político
La exhibición comparativa de las armas más poderosas de Rusia y China no fue casualidad. Más allá de la tecnología, la intención fue mostrar que en un mundo multipolar, la cooperación entre ambas naciones configura un bloque militar capaz de desafiar la supremacía de la OTAN y de Estados Unidos.
Putin y Xi Jinping subrayaron que su alianza no busca la confrontación directa, sino un contrapeso frente al orden internacional actual.
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