Se fortalecen empresas comunitarias de cacao en Tumaco
Nuestra serie sobre el Pacífico colombiano continúa. En esta oportunidad, hablamos con Mary Gómez, coordinadora del Programa Colombia Sostenible, una iniciativa que impulsa proyectos productivos y de conservación ambiental en zonas del país afectadas por la violencia. Este programa cuenta con la financiación del Fondo Colombia en Paz, creado a propósito de la firma del Acuerdo de Paz en 2016, y que recibe, a su vez, fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para comenzar, ¿podría contarnos en qué consiste el proyecto en Bajo Mira y Frontera y cuánto tiempo va a durar?
El proyecto busca fortalecer la cadena productiva del cacao y la recuperación de especies forestales —de alto valor ecológico y comercial— ubicadas en el Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera del municipio de Tumaco, Nariño.
Este proyecto es de los pocos en el país que hacen parte del programa Colombia Sostenible, que contempla dos componentes: el de restauración y el productivo. Con respecto a lo primero, trabajamos en la recuperación de 250 hectáreas de bosque de Guandal —una formación boscosa propia del litoral Pacífico en peligro de extinción—. En lo productivo, nos concentramos en el mejoramiento de la producción y la calidad del grano de Cacao en el Consejo Comunitario de Bajo Mira y Frontera, un territorio en la zona rural de Tumaco, habitado en su mayoría por afrodescendientes.
La iniciativa comenzó en marzo del 2021 y terminará en abril del 2023. La entidad ejecutora que ganó la convocatoria pública, en esta ocasión, fue la Fundación Ayuda en Acción, una organización española que lleva trabajando desde 1981 en 21 países. Esta organización seleccionó y contrató su equipo en el territorio, con la aprobación del Consejo Comunitario. Por tratarse de un proyecto de más de 6 mil millones de pesos, no se podía adjudicar a una entidad pequeña.
¿Qué es exactamente un Consejo Comunitario?
Un Consejo Comunitario es una unidad administrativa de una zona designada a nivel local en Colombia. Uno de los más conocidos es el Consejo Comunitario de Tierras de Comunidades Negras —así están reconocidos oficialmente bajo la Ley 70 de 1993—. En Tumaco, hay 24 Consejos Comunitarios.

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¿Por qué desarrollar este proyecto en una región como esta?
El territorio del Consejo Comunitario de Bajo Mira y Frontera tiene unas condiciones ambientales que permiten la producción de cacao con unas características notables de calidad. Sus tierras están bañadas por el Río Mira y muchos más afluentes hídricos, con unos hermosos paisajes y con alta riqueza de flora y fauna. Esto representa una oportunidad económica importante para el bienestar de las comunidades que viven allí.
Para aprovechar ese potencial, es necesario mejorar e innovar en procesos y tecnologías que impulsen la competitividad del cultivo de cacao. Dentro de la implementación incluimos la rehabilitación de cacaotales y la dotación de infraestructura de beneficio y acopio, así como el fortalecimiento socio-organizacional, empresarial, comercial y financiero.
Por otra parte, este territorio tiene un gran potencial para la producción de cacao especial en la categoría Fino de Aroma y en la categoría Orgánico Certificado, debido a la experiencia previa del Consejo Comunitario, que desde hace años está familiarizado con el protocolo de producción orgánica. Lo anterior asegura el acceso a mercados especializados.
Sin embargo, actualmente produce y comercializa un cacao que, en su gran mayoría, es de la categoría “corriente”. Por esta razón, la terminación del proyecto exige una etapa de elaboración de un Plan de Negocios por parte del Consejo Comunitario que garantice un aprovechamiento de este potencial.
Adicionalmente, el Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera se encuentra ubicado en una zona rica en especies forestales importantes para la conservación de la biodiversidad, el repoblamiento de especies nativas de fauna y flora y la producción de maderables a futuro.
Sin embargo, la deforestación y la sobreexplotación del bosque han venido deteriorando sus ecosistemas, poniendo en riesgo el sustento de las familias, el tejido social y especies de flora y fauna propias de la región. Por esto, el proyecto plantea la siembra de árboles económica y ecológicamente importantes en las fincas de los agricultores. Todo lo anterior, bajo los conceptos de sostenibilidad, protección y conservación del medio ambiente.

Hablemos exclusivamente del componente productivo. ¿Cuáles son los pasos necesarios para producir cacao de buena calidad y que, además, sea competitivo en términos de precio?
Para obtener un cacao de alta calidad es necesario partir de un material genético tipo “criollo o acriollado” —presente en el 70% del cacao existente en el territorio—, y pasar por un óptimo proceso de cosecha y separación del cacao sano del cacao enfermo (afectado por plagas y enfermedades).
El proceso de beneficio es una de las etapas más importantes e indispensables para garantizar la calidad del producto. En este, el grano de cacao pasa por un proceso de fermentación, secado, clasificación, embalaje y almacenamiento. Para ello, se deben utilizar unidades de fermentación que estén libres de materiales metálicos que puedan generar contaminación por corrosión.

También se deben realizar procesos de evaluación de calidad, monitoreando el avance de la fermentación con un proceso natural de cocción en cajones fermentadores de madera y a temperaturas que van de los 36 a los 45 grados centígrados. Además, se deben hacer “volteos” o movimientos —dependiendo del protocolo establecido—, cada 24 a 48 horas, por un periodo de 5 a 7 días.
Luego, siguen los procesos de secado, preferiblemente en muelles bajo cubiertas traslúcidas para garantizar el secado bajo el sol durante el día. En este punto también se deben desarrollar pruebas de cortes, para hacer seguimiento al secado, el cual requiere de 7 a 10 días, con una luminosidad constante, y realizar tres movimientos durante el día. Una vez se cuenta con el cacao seco — con un 6,5% a 7% de humedad—, comienza el proceso de selección en la máquina “clasificadora”. Por último, el cacao seleccionado se empaca en costales de fique de 50 kilos, con bolsas internas de polietileno de buena calidad. Así, el producto queda listo para la comercialización.

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¿Cuáles son los contextos sociales que viven los beneficiarios de este proyecto?
Todos los beneficiarios pertenecen al Consejo Comunitario; muchas mujeres son madres solteras que se devolvieron a esta región donde tenían su tierras abandonadas y querían recuperarlas. Están solas porque sus esposos se dedicaban a la coca y los asesinaron o no volvieron. Otras mujeres han manifestado que sus hijos mayores se dejaron llevar por la delincuencia común, entonces ellas quieren mostrarles a ellos y a sus hijos más pequeños que se puede vivir de proyectos lícitos. Por esta razón se han puesto al frente de sus fincas, y van a las escuelas y aprenden. Son las que hacen sus injertos de cacao y están aprendiendo sobre el cultivo de este producto.
También se han vinculado jóvenes graduados del colegio que tienen dificultades para conseguir trabajo. En estos territorios hay presencia de muchas bandas delincuenciales y de narcotráfico, y por eso el tema de la avifauna es tan importante. Los jóvenes nos han dicho que quieren incursionar en este tipo de turismo, que consiste en el avistamiento (observación) de aves.
Algo importante que nos hemos dado cuenta es que muchos habitantes están cada vez más conscientes de la importancia de cuidar su territorio y les están enseñando a sus hijos a sembrar y repoblar con especies nativas porque ahora sí piensan que el futuro del territorio es lo único que les pueden dejar.
¿De cuántas personas estamos hablando en total?
El proyecto del CCMBYF (Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera) está mejorando la calidad de vida de 400 beneficiarios (263 hombres y 137 mujeres) y sus respectivas familias.
Ahora, es importante decir que gracias a que el cultivo de cacao ha sido parte de la tradición productiva de estas familias, la incertidumbre con respecto a sus posibles beneficios es menor. En este sentido, esperamos que en un futuro cercano, tanto el Consejo Comunitario como los beneficiarios, puedan plantear y ejecutar nuevos proyectos que amplíen los beneficios a un mayor número de habitantes del territorio colectivo. Las actividades del proyecto son complementarias entre sí y buscan, en esencia, aumentar la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de 400 hectáreas de cacao para 400 familias (1 hectárea por familia), mediante el mejoramiento de los cultivos agroforestales de cacao y los procesos de beneficio y comercialización.
Adicionalmente, el proyecto está llevando a cabo la restauración de 250 hectáreas de bosque de Guandal, a través de 150 hectáreas (0.37 hectáreas por agricultor) con especies maderables de interés ecológico, cultural y económico, y 100 hectáreas de uso colectivo con especies forestales de interés ecológico. Entre los criterios de selección de los beneficiarios, está uno importante y es el de comprometerse a no sembrar coca en sus terrenos.
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¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el cultivo de cacao en esta región del país?
Estamos hablando de un territorio con vías de acceso complicadas, terrenos altamente inundables y fincas productoras a ambos lados del Río Mira, algunas con ausencia de carreteras. Esto dificulta la entrega del producto al centro de acopio pues implica grandes distancias, muchas veces a pie o en el lomo de animales y hasta con trayectos fluviales. Lo ideal es que se entregue el cacao en grano fresco en la Central, así como poder estandarizar el proceso de secado del grano para asegurar la calidad.
Ahora, también se han hecho avances. Las instalaciones del Centro de beneficio se han fortalecido gracias al proyecto para mejorar el proceso de fermentación, secado y empaque. Se construyó un muelle en el río Mira, una casa de descanso y la adecuación del cable vía está en proceso. También se está adelantando la ampliación del área de secado, se han construido andenes y viveros de especies forestales y de cacao, y se le ha hecho mantenimiento a la maquinaria que no se había usado. Esto agilizará todo el proceso para poder entregar al aliado comercial, que se llama Cacao de Colombia, un producto con sello de Tumaco.
¿Qué tipo de financiación ha recibido este proyecto? ¿Con qué recursos cuenta?
El valor total del proyecto es de $6.309 millones de pesos colombianos, con un aporte del Programa Colombia Sostenible de $3.527 millones y un aporte por contrapartida —entre CCBMYF y Ayuda en Acción— de $2.781 millones.
¿Cuáles han sido los principales aprendizajes y lecciones?
Entre los principales hallazgos y aprendizajes, vale la pena mencionar que hemos identificado que no todo el cacao se puede clasificar como cacao fino de aroma, debido a la introducción de materiales genéticos que han degradado la calidad. También existe un bajo conocimiento generalizado del agronegocio del cacao en los productores y líderes de la región. Sin embargo, hemos podido identificar nichos de mercado para cacao fino de aroma que están dispuestos a pagar un mejor precio por un producto que les garantice la trazabilidad en el proceso de producción.
Por otra parte, el territorio tiene potencial agroambiental para la producción de cacao con sello ecológico, orgánico y comunitario, el cual es apetecido en el mercado de nichos especiales. Se ha identificado una comunidad expectante y con ganas de mejorar indicadores de precio por el producto que entregan. También hemos podido reconocer la existencia de una cadena productiva que presenta debilidades a nivel del territorio, por lo que requiere un fortalecimiento desde el punto de vista gremial, organizativo y de liderazgo.
¿Qué tipo de clientes compran este producto? ¿Son nacionales o también internacionales?
Nuestros clientes nacionales tienen vocación exportadora, y estamos adelantando gestiones para lograr acuerdos comerciales directos para exportar. Dentro de los clientes nacionales están empresas como Cacao de Colombia y Finca Brava, y a nivel internacional están la Confederación de Chocolateros y Confiteros de Francia.
¿Cómo se vende el kilogramo de cacao?
El cacao se vende en grano seco. Cada kilo se vende bajo referencia de precio bolsa, sumando un valor adicional por diferenciación de precio por calidad.

¿El cacao producido por estas comunidades pasa por algún proceso que genere mayor valor agregado?
La visión o estrategia de agregación de valor de la empresa comunitaria CACAO BAJO MIRA está focalizada en la certificación de cacao orgánico, con lo que se busca garantizar un mejor precio de venta para los productores. Hacia el futuro se quiere trabajar en la transformación de productos terminados y semiterminados a base de cacao (chocolate y chocolatinas).
Al terminar el proyecto, ¿qué sigue para estas comunidades? ¿Cómo pueden ser autosostenibles?
El objetivo y propósito para garantizar la sostenibilidad productiva y comercial de las comunidades es que CACAO BAJO MIRA lidere el comercio del cacao desde el territorio, implementando óptimos procesos de beneficio y consolidando procesos de comercialización, para garantizar precios competitivos a los productores. El propósito es que puedan concentrarse principalmente en aumentar progresivamente la capacidad de acopio en la central de beneficio, superando las 12,5 toneladas mensuales de cacao fino de aroma, lo que representa la mitad de las 25 toneladas que son el potencial total actual del territorio.
Hoy, con el acompañamiento y apoyo del proyecto, el Consejo Comunitario logró consolidar la primera empresa comunitaria de este territorio, denominada CACAO BAJO MIRA. Los únicos socios y dueños pertenecen a la misma comunidad. A través de esta empresa podrán consolidar su profesionalismo, estandarizar procesos de calidad y lograr la autonomía administrativa para la comercialización del Cacao.

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