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miércoles, 21 de enero de 2026
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El sector de textiles y confecciones es uno de los que más jalonan la economía y debe ser priorizado: dirigente gremial

Yilmar Celis, un dirigente del sector de textiles y confecciones, le contó a Más Colombia las dificultades que enfrenta el sector y las limitaciones de la política de reindustrialización y de economía popular.

Sector de textiles y confecciones, Más Colombia

Yilmar Celis es dirigente de Asotexco y hace parte del comercio del barrio la Alquería, uno de los barrios más populares del sur de Bogotá y uno de los centros más emblemáticos del sector de textiles y confecciones de Colombia.

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En conversación exclusiva con Más Colombia, dio su punto de vista frente a temas polémicos como los aranceles a las confecciones, las reformas que se están discutiendo en el Congreso y las políticas de reindustrialización y de economía popular. 

Además, lamentó que el sector no haya sido priorizado por el Gobierno y enfatizó en que este es clave para jalonar el empleo y generar encadenamientos productivos. 

Yilmar Celis, sector de textiles y confecciones, Más Colombia
Yilmar Celis, dirigente de Asotexco.

Usted ha dicho que el sector de textiles y confecciones enfrenta varias dificultades. ¿A cuáles se refiere?

Hay mucha informalidad en el sector de las confecciones porque viene compitiendo con confecciones traídas del exterior, sobre todo de países asiáticos como India, China o Bangladesh. Para nosotros, es muy difícil vender al consumidor al precio que llega de otros mercados.

Competimos con economías que incluso subsidian el sector de textiles y confecciones. Allá también pagan salarios bastante bajos y de esa manera minimizan los costos para poder exportar. En cambio, aquí tenemos un costo país demasiado alto.

Por otra parte, la alta informalidad hace que el sector no pueda acceder a los programas que pueda proporcionar el Gobierno. En todos los barrios de Bogotá hay una máquina, una persona cosiendo, gente que fabrica uniformes para los colegios… pero todos se limitan a talleres de micro o famiempresas. La mayoría son informales porque, si se formalizan, ya no son competitivos.


¿La política de reindustrialización le va a servir al sector?

En la política de reindustrialización del Gobierno no vemos nada específico para el sector de textiles y confecciones. Está más enfocada en otros sectores. Se limitan un poco a las dotaciones militares y al sector defensa, pero no hay algo encaminado al sector de textiles y confecciones como tal. 

Es una falla porque el sector de textiles y confecciones tiene amplio encadenamiento productivo hacia adelante y hacia atrás. Se estima que 26.000 familias viven de la confección en Bogotá. 

Este es un sector que genera mucho empleo y es necesario tenerlo en cuenta como jalonador de la economía.  

Hay que celebrar que existan unos rubros para esos pequeños emprendimientos. Hay que identificarlos, capacitarlos y ayudarlos económicamente para que crezcan. Pero si usted le irriga pocos recursos a pequeños emprendimientos muy dispersos, termina fomentando la informalidad. Porque si a un vendedor informal le dan 2 millones de pesos, eso apenas le sirve para surtir otra vez y se le acaba en 15 días.

En cambio, hay muchas empresas que ya estamos constituidas, que llevamos años generando empleo, y para nosotros no hay apoyo. 

Está bien que se le den recursos a los pequeños emprendimientos, pero debe haber más recursos para esas empresas que ya sabemos cómo es contratar, que ya sabemos cómo es pagar impuestos. Debería haber más recursos para las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) que ya estamos constituidas.

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Otro tema que ha tomado relevancia es la imposición de un arancel del 40% para las importaciones del sector. Hay quejas de que ha aumentado el contrabando. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Una medida en el camino correcto fue elevar el arancel del sector de las confecciones al 40%, que es lo máximo permitido. Ha aumentado el contrabando, pero eso no significa que la medida del arancel sea mala en sí. Los países que mencionaba antes protegen su industria y de esa manera logran exportar bastante.

La medida es buena, pero no se ha controlado el contrabando. No hay medidas suficientes para evitarlo. Hay una incapacidad del Estado de controlarlo en todos los campos, no solo de este Gobierno, sino en todos. El arancel está bien, lo que está mal es que el Estado no asuma el control del contrabando.

¿Qué opina de las reformas que plantea Petro?

El sector de textiles y confecciones no es ajeno a la problemática que viven todos los sectores productivos de Bogotá y de Colombia, en el sentido de que las empresas están limitando sus contrataciones debido a la incertidumbre que generan las reformas que el Gobierno está promoviendo.

Arrancamos este año con buena expectativa. El sector siempre se ha sostenido porque es uno de los que más jalona la economía, pero las empresas dudan en contratar porque quizás tengan que hacer pagos mayores por las nuevas regulaciones del Gobierno.

¿Qué apoyos necesita el sector de textiles y confecciones?

El sector de textiles depende de la producción del sector de las confecciones, aunque los negocios sean aparte. Entonces, se podrían dar beneficios para impulsar las confecciones. Hace unos años se habló, por ejemplo, de un IVA diferencial para el sector de las confecciones. 

Se necesitan tarifas diferenciales en el servicio de luz. Los recibos de la luz son bastantes costosos. En lugar de que le suban la tarifa por consumir harto, deberían bajarle si usted está produciendo. Los subsidios a la nómina serían un esquema muy importante para propiciar la formalización. 

Hay que pensar en una política específica para el sector de textiles y confecciones. Desde la apertura económica se dejó de producir algodón y se acabaron las empresas que producen telas; las que quedan son contadas. Es importante que el Gobierno asuma el sector como un eslabón fundamental dentro de la cadena de producción.


Otro tema son las compras públicas. Que el Distrito y la Nación les compren a los confeccionistas. Calculamos que eso generaría 350.000 empleos, más o menos. Es una medida sencilla que generaría empleos y permitiría formalizar muchas famiempresas.

Gracias, Yilmar. ¿Algún comentario para terminar?

El sector comercial de la Alquería es uno de los lugares más importantes del sector textil y de confecciones de Colombia. Medellín es casi el 50% del sector porque ha recibido apoyo departamental y municipal. Eso no existe acá en Bogotá. 

En Bogotá todo el mundo compra telas en la Alquería, incluso llegan clientes extranjeros. Nosotros decimos “si usted no encuentra en la Alquería algo del sector textil o de confecciones, no existe”. Pero no hay una atención especial para la zona.