Sobre las pasadas elecciones
Jorge Enrique Robledo
Ex senador de la República.
En primer término, saludar los esfuerzos políticos que nos permitieron pasar el umbral y, con el senado de Jennifer Pedraza, preservarle la personería jurídica a Dignidad & Compromiso. Saludar además la gran energía que aportaron nuestros 115 candidatos y candidatas al senado y a la Cámara de Representantes, haciendo de punta de lanza de este gran esfuerzo. Y resaltar y agradecer el gran trabajo de los numerosos voluntarios, los cuales, sin cobrar nada a cambio, pusieron todo su empeño en promover estas candidaturas, en particular, la mía.
Si resalto el gran esfuerzo de los voluntarios, es por la insustituible importancia de la lucha política que no se concibe como un negocio sino como un servicio público, con el fin de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la nación colombiana, y no las de unos cuantos, causa por la que me he esforzado desde 1971 y me seguiré esforzando.
De otra parte, repudiar que la pasada elección operara todavía más como un negocio calculado para enriquecer a dirigentes políticos de distintos niveles, mediante la adecuación de las normas legales a esas ambiciones o recurriendo cada vez más a la ilegalidad, que incluye extorsionar a más electores empobrecidos. Con todos ellos además víctimas del modelo económico neoliberal impuesto, no para desarrollar a Colombia –con mayor generación de riqueza y mejores empleos e ingresos–, sino para mantenerla en el subdesarrollo, porque está demostrado que no se propone al verdadero progreso de la economía de mercado nacional.
Con la misma lógica con la que actuamos en las elecciones pasadas, Dignidad & Compromiso seguirá respaldando las candidaturas de Sergio Fajardo y Edna Bonilla a la presidencia y la vicepresidencia de la República, sin ganar votos vendiéndoles el alma a los diablos de la política tradicional colombiana, como sí lo hizo Petro para ganar la presidencia, según lo explicó Gustavo Bolívar. Y como también lo han confirmado hasta la saciedad los numerosos escándalos de corrupción de jefes petristas en este gobierno, así Petro, con su conocido cinismo, intente ocultarlo.
Prácticas abominables que no empezaron en 2022. Porque se remontan a la creación del Frente Nacional de los partidos Liberal y Conservador en 1958, acuerdo que consistió en mantener a Colombia en el subdesarrollo económico y social y en repartirse entre ellos –y luego con sus partidos hijastros– los recursos públicos, tanto en puestos como en contratos. Prácticas que llevan 68 años empeorándose con sin par cinismo, lubricadas además por los inmensos recursos del narcotráfico.
Y que Sergio Fajardo es a prueba de ese riesgo lo demuestra que, luego de sus éxitos en los gobiernos de Medellín y Antioquia, lleva décadas negándose a venderles su alma a los diablos de la política tradicional colombiana, que mucho le han coqueteado.
Bogotá, 14 de marzo de 2026.