¿Son evolucionismo y darwinismo la misma cosa? | Más Colombia
martes, 24 de marzo de 2026
Inicio  »  Columnistas  »  ¿Son evolucionismo y darwinismo la misma cosa?

¿Son evolucionismo y darwinismo la misma cosa?

darwinismo, teoría de la evolución, Charles Darwin, evolución biológica, selección natural, Más Colombia

Guillermo Guevara Pardo

Licenciado en Ciencias de la Educación (especialidad biología) de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, odontólogo de la Universidad Nacional de Colombia y divulgador científico.

La evolución sucede en cada rincón del cosmos; en la Tierra fabricó el mundo de los seres vivos. Así como es cierto que en el centro del Sol las reacciones termonucleares son las responsables de generar luz y calor, también es verdad que los seres vivos evolucionan a través del tiempo. 

Entre los científicos no hay ninguna duda de que la evolución ha ocurrido, que todas las especies descienden de otras que ya desaparecieron. El proceso evolutivo es la espina dorsal de todo fenómeno biológico, lo que resumió el genetista de origen ucraniano Theodosius Dobzhanzky en la máxima: “Nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la evolución”. 


Consumo de energías renovables tan solo fue del el 7,5% a nivel mundial en 2022: petróleo y carbón dominan el escenario energético global

Y esto, que es una verdad absoluta, incluye al ser humano: compartimos con los chimpancés y los bonobos un antepasado que vivió hace unos 7 millones de años, ancestro que es mucho más reciente que el que tenemos, por ejemplo, con una rana.

Extendiendo hacia atrás aún más la línea del tiempo, compartimos con todos los vertebrados un antecesor que vivió hace unos 550 millones de años. Eso explica por qué los animales con vértebras tienen el mismo plan corporal, el mismo diseño biológico. 

Acá la palabra «diseño» no tiene nada que ver con la llamada teoría del diseño inteligente que pretende explicar el mundo de los seres vivos, no por la acción de fuerzas materiales ciegas, sino por la intencionalidad de una inteligencia diseñadora sobrehumana. Los estudiosos de la evolución hacen predicciones sobre cómo eran los organismos antepasados de los actuales; los fósiles y otras pruebas terminan por respaldar o rechazar sus hipótesis.

Hay quienes aseguran que la evolución es solo una teoría, pretendiendo arrojar una sombra de duda sobre el hecho evolutivo. ¿Por qué tales personas no aseveran lo mismo respecto de, por ejemplo, la teoría de la relatividad? Como sostienen que el ser humano es el producto de una creación especial y, en consecuencia, un ser que no está sometido a las leyes de la biología evolutiva, ven en la explicación científica sobre nuestro origen un peligro para sus creencias.

En ciencia, los hechos se explican recurriendo a teorías que son contrastadas experimentalmente para demostrar su validez o falsedad. Así es como una teoría se hace científica. La historia de la ciencia está llena de ejemplos de teorías que terminaron abandonadas cuando las pruebas demostraron que eran falsas. 


Cuando se empezó a estudiar el fenómeno de la combustión, las primeras teorías proponían la existencia de una sustancia llamada flogisto, que hacía parte de la composición de los cuerpos que podían arder. Los experimentos demostraron que el tal flogisto no existía.

Las teorías no son dogmas de fe y cuestionarlas continuamente es parte de la grandeza de la ciencia. Durante años la teoría de la relatividad de Einstein ha superado todas las pruebas a las que ha sido sometida, demostrando que sus presupuestos básicos son verdaderos. Seguramente, para los fenómenos que ocurren en un agujero negro la relatividad pierde validez y es necesario recurrir a una teoría que amalgame la relatividad con la mecánica cuántica. 

Para explicar el fenómeno de la evolución se han elaborado diferentes teorías, como la de Jean-Baptiste Lamarck que, grosso modo, plantea que las modificaciones ocurridas en el medio ambiente obligan a los seres vivos a desarrollar órganos que les permitan adaptarse a los cambios ambientales. Tales modificaciones se transmiten a la descendencia, proceso conocido como herencia de los caracteres adquiridos. 

¡Alarmante! Viajar a México se ha convertido en un dolor de cabeza para los colombianos

La genética demostró que el lamarckismo es falso, como también resultó falsa la concepción ortogenética de la evolución defendida por el jesuita y paleontólogo francés Pierre Teilhard de Chardin en su libro El fenómeno humano, según la cual el proceso evolutivo va en línea recta guiado por una fuerza inmaterial hacia el surgimiento indefectible del ser humano, el punto omega.

El universo es completamente indiferente a la existencia de seres humanos. Por el contrario, a nosotros sí nos interesa entender su funcionamiento y nos embarcamos en la maravillosa empresa de buscar las leyes que lo gobiernan, utilizando lo aprendido para fabricar toda la tecnología que facilita nuestro diario vivir.  

Charles Darwin y Alfred Russell Wallace propusieron un mecanismo para explicar las modificaciones que tras millones de años ocurren en los seres vivos: la selección natural. Los experimentos, observaciones y fósiles han demostrado que ese es el mecanismo fundamental del proceso evolutivo. Pero el darwinismo, como toda ciencia, va cambiando, evoluciona. 

Cuando los aportes de Mendel y Darwin se conjugaron en los años treinta y cuarenta del siglo pasado, surgió el neodarwinismo y la explicación de la evolución ganó en profundidad, se hizo más sencilla. 


Sin renunciar a los principios básicos del darwinismo, también existe la teoría del equilibrio puntuado, propuesta en la década de 1970 por los paleontólogos Niles Eldredge y Stephen Jay Gould como una alternativa, entre otras cosas, al gradualismo que Darwin defendió en El origen de las especies.

Para concluir: la historia de la vida no es la narración que conduce hacia un fin determinado, como puede ser el surgimiento final y triunfante del Homo sapiens. La evolución no tiene un propósito definido, no hay causas finales, no es teleológica. El azar y la necesidad son los polos opuestos que la hacen avanzar, a ciegas. La evolución es el hecho, el darwinismo su teoría.