lunes, 27 de junio de 2022
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Trabajo ¿Remoto o flexible?

Diva Criado, Columnista

Diva Criado

Abogada y periodista, Master en Gestión Pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Coordinadora de la Sección de derechos humanos, redactora y editora de la Agencia de Noticias La Independent de España.

Desde el punto de vista positivo, la crisis sanitaria fue, sin lugar a dudas, un aliado del medio ambiente por la reducción de los niveles de CO2 en las ciudades. Provocó en todo el mundo, cambios drásticos en el estilo de vida de las personas. Además de ser un Impulsor de la conciliación entre la vida familiar y profesional. Así las cosas, el panorama laboral dio un giro copernicano. 

Hace unos días interactuando con un grupo de jóvenes ejecutivas/os y empresarias/os de varios sectores en Europa, preguntaba su opinión acerca del trabajo remoto y cómo sentían su vuelta a las oficinas, teniendo en cuenta que con una mayoría de empleados exigiendo flexibilidad ¿Cómo decidir qué ruta tomar cuando otros factores lo convencen de traer a todos de vuelta? 

Hay que decir que, la mayoría de ellos, tienen acuerdos de trabajo híbrido, otros están de vuelta a sus trabajos en oficinas o en sus empresas. Las respuestas fueron de lo más variopintas, sus experiencias son una realidad del día a día y resultan realmente enriquecedoras. Juzguen ustedes. 



Una de ellas comentaba: “Creo que la modernidad y las nuevas herramientas han hecho posible otras formas de trabajar. Durante toda mi vida laboral, sobre todo con el uso de las herramientas tecnológicas, siempre me pareció una estupidez que la gente tuviera que ir todos los días a trabajar a una oficina, porque hay épocas, en las que no hay muchos picos de trabajo o momentos en la vida personal de cada uno, en los que simplemente ir a la oficina se complica. En esos momentos, tener la posibilidad de trabajar desde mi casa hubiera ayudado para cumplir sin estrés con ciertos roles. Por ejemplo, cuando tenía un cólico menstrual, cuando uno de mis hijos se enfermaba y había que llevarlo al médico o simplemente porque la ciudad se colapsó por las nevadas o las fuertes lluvias y el transporte público se retrasó y se pierde mucho tiempo tratando de llegar a la oficina o porque simplemente quiero ir a desayunar con mis amigos o llevar tranquilamente a los niños al colegio, sin que eso se convierta en un problema”.

Otra dijo: “Luego llegó la pandemia y entonces nos fuimos al otro extremo. Que la gente trabajara desde casa, fue un experimento que en la mayoría de los casos funcionó bien, teniendo en cuenta también el tipo de trabajo que desarrollan. En mi caso, por ejemplo, la mayoría de mis clientes están en todas partes del mundo, no atiendo clientela de manera personal, salvo alguna excepción en la que tengo que desplazarme al país del cliente. Así ha funcionado para la mayoría. Sin embargo, en los dos últimos años, nos damos cuenta que el modelo totalmente flexible de trabajar desde casa, limita el ejercicio tanto del empleado como del empleador”.  

Pregunté ¿Por qué es limitante? Comentario general. “En el Trabajo Remoto no hay transparencia, credibilidad y compromiso. Es muy fácil ocultar cosas cuando se trabaja desde casa, especialmente cuando esa persona es un líder, cada miembro de un equipo debe saber exactamente qué esperar de su líder y se espera que este, esté en la oficina liderando, orientando. Eso genera credibilidad y compromiso. El trabajo remoto no genera vínculos con la empresa, ni con los compañeros. Los seres humanos somos por naturaleza seres sociales, uno no solamente va a un trabajo a ganarse un sueldo, también va a relacionarse y a crear vínculos”. 

La oficina permite dividir espacios, el trabajo en casa no, dijo otra, “…muchas veces es difícil desconectarse del trabajo. Al estar trabajando en casa la jornada laboral se extiende más horas sin que nos demos cuenta”. Otro agregó: “Trabajando desde casa muchas veces tuve la sensación de aislamiento y sé de algunos que ahora están teniendo dificultades para trabajar en equipo. Y es normal, porque las carencias de un ambiente laboral con otros compañeros presenciales, hacen que se sientan aislados, son nuevos y novatos. No tienen una vinculación emocional con la empresa, la gente necesita saber que es parte de un equipo”. 

Alguna de ellas advertía: “Definitivamente la parte emocional del componente humano es muy importante para que la gente quiera permanecer en las oficinas. Una de las razones de no crear vínculos con la empresa es que hay mucha movilidad de gente que cambia de empleo, eso no es bueno, ni para el empleado ni para las empresas. Para las empresas porque entrenan a la gente, la capacitan y cuando ya están aprendidos, los empleados buscan otro trabajo mejor y se van. Las empresas pierden tiempo y dinero”. 

Y continuaba: “Mi experiencia es clara, conseguí un trabajo durante la pandemia, buscaban un perfil muy específico y yo lo tengo. El proceso de selección duró dos meses, cuando finalmente me dieron el empleo, me mandaron por correo unas claves de acceso y toda la información y me dijeron que usara mi computador personal y mi teléfono, además de trabajar desde casa, con todo lo que eso implica. Es decir, costes en herramientas para trabajar cero. En esa empresa duré el tiempo que tardé en encontrar otro empleo, tres meses. No hubo empatía con nadie, no conocí a nadie. Ahora, llevó dos años trabajando en esta empresa y me siento parte de ella. Espero permanecer muchos años”.

Y es que, hay dos tipos de empleados, continúo diciendo: “Está clarísimo. El empleado normal promedio, que está feliz trabajando desde su casa todo el tiempo y el empleado que quiere hacer algo más, que quiere ascender en la escala laboral. Un empleado que es muchísimo más proactivo, comprometido con su carrera. No necesariamente con una empresa para la que va a ser importante estar y ver para tomar roles. Uno desde la casa no puede tener modelos de rol. Admirar al jefe, por ejemplo, esos modelos no se generan trabajando desde la casa, porque hay una comunicación no verbal que se pierde totalmente con el trabajo remoto”.

¿Y según tú, cuál es el modelo ideal?  “Cuando se compaginan los dos modelos, en casa y en la oficina. Claro, hay que tener en cuenta el modelo de negocio de las empresas. Lo ideal es aquel, en el que la gente vaya dos o tres días a la semana a la oficina y el resto que los tenga como quiera. Las personas deben ajustar su propio horario, lo importante no es el tiempo que dediquen al trabajo, sino la gestión de resultados”. 

Uno de ellos, empresario, muy joven, decía: “Las empresas también desempeñan un rol en la sociedad, tienen Responsabilidad social en las áreas en las que se ubican. No pueden ser ajenas a eso, porque las empresas influyen en la economía de las ciudades y terminan favoreciendo el bienestar general. Eso se notó durante la pandemia, muchos negocios aledaños a las empresas tuvieron que cerrar, negocios que generaban empleo y que su economía giraba gracias a las empresas, como restaurantes, cafeterías, bares, pequeños negocios, etcétera, unas sobrevivieron otras no”. 

Empapándome del tema para escribir esta nota, investigué, pregunté y leí mucho sobre las tendencias del retorno a las oficinas. Encontré un estudio de Microsoft que indica, que el 50% de los líderes empresariales expresan que sus empresas requieren que los empleados regresen a las oficinas. De alguna forma concluye que los empleados no están interesados en volver. El argumento es que después de trabajar de forma remota, las probabilidades de anteponer su bienestar a su trabajo, en comparación con la época antes de la pandemia, es más importante.

Una investigación del Grupo Adecco —empresa de consultoría y recursos humanos a nivel mundial—, de mediados del 2021, que realizó una encuesta a más de ocho mil trabajadores en Alemania, Australia, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Japón y Reino Unido, muestra cómo afectó la pandemia su forma de encarar el empleo. La conclusión del informe es que está claro que las empresas deben redefinir la nueva era del trabajo y crear nuevas oportunidades de empleo, así como, realizar cambios significativos para atraer y retener al mejor talento. 

Destaca cinco aspectos fundamentales a tener en cuenta como opciones de futuro. 1.- Es hora de dar la bienvenida al trabajo híbrido; 2.-Sin horarios fijos. Muchas empresas creen que la presencia del empleado es sinónimo de productividad; 3.-Líderes emocionalmente inteligentes. No hay lugar para oligarquías y directivos dictatoriales. Los empleados quieren líderes empáticos, que generen confianza y tengan un enfoque novedoso sobre el bienestar y la creación de una cultura empresarial, que favorezca un equilibrio entre vida laboral y personal, entre otras; 4.-Competencias digitales óptimas. Los empleados desean capacitarse para mejorar sus habilidades digitales. 5.-Confianza en las empresas. Es evidente, que para muchas empresas sobrevivir a la pandemia fue todo un reto. Aquellas que apostaron por el bienestar de sus empleados ganaron una confianza absoluta. La vuelta a la nueva normalidad, está garantizada por la confianza de los empleados en sus organizaciones. 

Desde mi punto de vista, las conclusiones saltan a la vista y es que, buscar trabajo y estar activos ya no es lo mismo, incluso la importancia de los sectores tampoco lo son. Las empresas que antes estaban subvaloradas recobraron mayor importancia. Es indudable que los roles dieron una vuelta a nuestros antiguos hábitos.

Las ventajas del trabajo remoto aparentemente son beneficiosas, debido a que los tiempos de interacción familiar como los desplazamientos, son figuradamente más rentables y los traslados cortos o inexistentes, tampoco es necesario cumplir con el protocolo del vestuario formal de negocios, al menos de la cintura para abajo.

Pero esas ventajas terminan pasando factura no solo a nivel empresarial sino personal, por ejemplo, el “working from home”, es un arma de doble filo para las mujeres. La realidad es que un buen porcentaje de ellas, más que de ellos, optan por el trabajo remoto, más por la necesidad de poder cumplir con sus roles en el hogar que por otra cosa. La situación ha generado una doble carga laboral con mayores responsabilidades para ellas.

Pero, si la historia sirve de faro, la manera usual de trabajar que teníamos antes del coronavirus, parece que ineludiblemente tendrá que volver, en la medida que se reabren las economías. No sé hasta qué punto siguen vigentes los comentarios de Kate Lister, Presidenta de Global Workplace Analytics: “Trabajar desde casa es una decisión estratégica, no solo una táctica que ahorra dinero. Gran parte de ello se reduce a la confianza. ¿Confías en tus empleados?”