En los últimos 50 años han cerrado más de 200 empresas de calzado en Bucaramanga: Empresario del sector
¿Se ha preguntado si los zapatos que usa día a día son hechos en Colombia o en otra parte del mundo? Lo más probable es que sean de origen extranjero, pues las importaciones de este producto vienen creciendo desde hace años.
Al revisar las últimas cifras consolidadas en MARO, la plataforma virtual de Colombia Productiva, sobre la subpartida arancelaria Los demás calzados, con suela de caucho, plástico o cuero natural, artificial o regenerado y parte superior (corte) de materia textil, correspondientes al periodo que va de enero a noviembre de 2021, se evidencia que las importaciones de estos artículos ascendieron a US$100.650.816 en 2021, mientras que se ubicaron en US$69.630.706 en 2020.
Pero la historia no siempre ha sido así. De hecho, Colombia tuvo una industria fuerte de calzado. Según el Análisis situacional del comportamiento del sector de calzado colombiano en los últimos diez años (2001-2010), publicado por la Universidad Tecnológica de Bolívar, “la primera fábrica de calzado que se crea en el país fue La Corona, en Bogotá en 1913, los cambios económicos que se dan en dicha época, unido al paulatino aumento del poder adquisitivo de las personas en Colombia, logró poco a poco, la aparición de diferentes fábricas en el país; tal es el caso de Faitalia en Barranquilla (1917), Beetar en Cartagena (1923), Cicodec y Grulla en Medellín (1933)”.
Posteriormente, la industria de calzado del departamento de Santander llegó a ser una de las más reconocidas en el país. Esta “se remonta al año de 1946, periodo en el que la empresa Derby, aún hoy en funcionamiento, inicia labores. Le siguieron Damton de Colombia en 1948, calzado Marisol y Norman en 1960. Su importancia en la generación de empleo se empezó a ver en los años setenta y ya en 1993 generaba el 23% del empleo en Bucaramanga y el Área Metropolitana”, indica la publicación.
No obstante, la situación cambió en la década de 1990. Si bien la industria colombiana del calzado no desapareció por completo, sí se redujo considerablemente. Al respecto, el estudio mencionado señala que “la llegada al gobierno de Cesar Gaviria Trujillo en 1990 trajo consigo políticas de Estado de visión globalista. Esta apertura, sin embargo, llevó a la quiebra y posterior cierre de un sinnúmero de empresas, y el subsector del calzado no fue la excepción”.
Actualmente, la balanza comercial de la industria del calzado es altamente deficitaria. De acuerdo con el último informe Observatorio de Moda, publicado por Inexmoda en diciembre de 2021, las exportaciones de calzado en 2021 alcanzaron los US$30 millones. Los cinco principales destinos fueron Ecuador (28,4%), Estados Unidos (22,7%), Costa Rica (9,3%), Panamá (7,8%) y Chile (4,6%).
En cambio, las importaciones de calzado ascendieron a US$365 millones. Los países de los que provinieron la mayoría de zapatos fueron China (46%), Vietnam (26%), Brasil (10%), Indonesia (9%), Ecuador (5%), Italia (2%) y Camboya (2%).
A su vez, en este informe se observa que la participación de la categoría de Calzado en el Consumo de Moda fue de 12,6% en diciembre de 2021, por debajo de Vestuario (52,9%) y Artículos y Accesorios Personales (19,1%).

¿Qué pasó con la industria de calzado de Bucaramanga?
Más Colombia consultó a Raúl Julián Serrano, fundador de Sueños Moda y Estilo, una empresa santandereana de calzado, sobre el comportamiento de esta industria en los últimos años.
El industrial bumangués contó que “la época dorada fue aproximadamente hace 50 años, momento en el que la industria estaba a la par con maquinaria, equipos y hubo asistencialismo de países como Italia y España, lo cual permitió perfeccionar un producto de talla mundial”.
Serrano coincide con la publicación de la Universidad Tecnológica de Bolívar en que la situación cambió en los últimos años. En su concepto, la apertura económica y la falta de inversión en nuevas tecnologías fueron dos factores que afectaron significativamente al segmento. A esto se le sumó que algunos empresarios, en respuesta a la competencia extranjera, optaron por “producir calzados parecidos a los que hace China, sin lograr nunca los precios de Asia y sí perdiendo la calidad, el confort y el diseño que caracterizaba al mercado”, comentó.
En este contexto de apertura económica y respuestas disímiles a la creciente competencia extranjera por parte de las empresas —señaló Serrano—, varias marcas de calzado icónicas de esta zona del país tuvieron que cerrar en los últimos años. Algunas de ellas son “Calzado Patty, Los Criver, Calzado Marisol, Calzado Diseños, Calzado Diseñitos, Calzado HUR, Calzado Status, Calzado Bye, Calzado Piechico y Calzado Laura Mini. Son más de 200 empresas las que han cerrado en 50 años. A su vez, han nacido muchas, pero no son industrias tan competitivas como lo eran estas, las cuales exportaban”, explicó.
Industria de calzado santandereana: de las marcas propias a la maquila
De acuerdo con Serrano, la industria de calzado de Bucaramanga ya no tiene la misma popularidad de antes a nivel nacional, debido a que cambió su enfoque. “El protagonismo ha disminuido porque [ahora] Bucaramanga es más desarrolladora de grandes marcas y maquiladora internacional. Esto hace que no suene tanto con marcas propias como antes. Sin embargo, sigue siendo protagonista de este sector a nivel nacional”.
Entre las marcas que se maquilan en Bucaramanga están Offcorss, Polito, Barbie, Gomosos, Gumball, Dottos, Travesuras y Duendesm OLE, entre otras.
Para Serrano, maquilar genera una menor rentabilidad. “Es más rentable la marca propia, pero es más difícil generar un posicionamiento, porque este solo se logra con años de trabajo bien hecho e inversión en medios, redes, promociones y lealtad de marca”, aseguró.
Pese al difícil panorama, el industrial aseguró que las exportaciones de marcas locales del sector vienen en aumento, aunque la mayoría de la producción sigue destinándose al mercado interno. En ello, explica, ha ayudado el mejoramiento tecnológico y la versatilidad de las empresas. “La calidad, el diseño, la laboriosidad de los acabados y adornos, el poder despachar desde pequeñas hasta grandes cantidades, la alianza con el sector de la confección y la moda, por medio de la cual se venden paquetes completos de prendas de vestir, y la dinámica de nuevas tendencias que ofrecen nuestros empresarios, son características que posicionan esta industria. Todo esto sumado a que Colombia ha modernizado sus plantas gracias al esquema de maquinaria, equipos e insumos brasileros, mexicanos, italianos y chinos, con lo que se han logrado mejorar terminados, tiempos de fabricación y garantizar la calidad y el confort”, indicó.
Los retos que tiene la industria para consolidarse
Aunque persisten los retos para la consolidación de la industria de calzado de Bucaramanga, en un contexto de importaciones masivas de zapatos, Serrano resaltó que la pandemia jalonó cambios positivos para la industria. Así, por ejemplo, facilitó la comercialización a través de catálogos virtuales, los cuales permiten bajar los costos y facilitan el montaje de pedidos.
En su concepto, la industria en esta zona del país ha mostrado potencial en la pospandemia. “La industria de calzado de Bucaramanga cuenta con mano de obra excelente, tiene una cultura empresarial definida en el sector y los empresarios han venido modernizando sus métodos de fabricación. Estas características, sumadas a la escasez de insumos y producto terminado proveniente de Asia, han generado que los empresarios estén utilizando materias primas nacionales, lo cual ha generado una sinergia regional y nacional y, a su vez, ahora son más los países de destino que se han sumado a comprar productos santandereanos”, subrayó el empresario bumangués.
Al preguntársele por los desafíos de la industria en el futuro próximo, Serrano enfatizó en la importancia de seguir avanzando en la capacitación de la mano de obra. “Se debe promover la formación por competencias, con el fin de seguir mejorando la mano de obra”, indicó.
Serrano explicó que, para el desarrollo de la industria, es clave que las empresas tengan una persona bilingüe dentro de su equipo humano, ya que esto les permite explorar nuevos mercados alrededor del mundo. “Estoy seguro de que muchos mercados internacionales quieren nuestros productos, pero no tener personas bilingües es el limitante número uno para alcanzar nuevos clientes en el extranjero”, afirmó.
Además, señaló la importancia de “apostarle a tecnificar más las plantas. Los empresarios de esta zona del país han venido haciendo mejoras en los últimos años, especialmente en materia de diseño y confort. Esto ha llevado a que la industria se convierta en un sector de moda aliado al de las confecciones, la joyería y marroquinería. Además, se le está apostando a la comercialización virtual”, dijo Serrano.
Según Serrano, hoy en día alrededor de 100.000 personas tienen que ver con la industria bumanguesa del calzado, lo que equivale a más de 25.000 familias. “Son miles de familias beneficiadas directa e indirectamente por este sector. Para muchas personas, trabajar en la industria de calzado es un tema tradicional en Bucaramanga”.