viernes, octubre 15, 2021
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Una política cultural mundial independiente

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Felipe Arango
Artista plástico, Byam Shaw School of Art, Londres. Presidente de la Unidad Nacional de Artistas (UNA)

Los inexorables procesos de concentración cultural engendrados por la sociedad del consumo y del espectáculo, sintetizada en la denominada “cultura mainstream”, son patético síntoma de la apropiación monopolista de las expresiones artísticas en manos de las gigantescas empresas multimedia y de los malabarismos especulativos de las grandes compañías financieras.    

El triste resultado de la globalización ha sido una implacable homogenización de las manifestaciones culturales, convirtiéndolas en simples mercancías manejadas por los grandes grupos de poder del mundo digital y del entretenimiento. Paulatinamente van desapareciendo las expresiones culturales de las diferentes naciones y pueblos, de las minorías y de todos los sectores independientes. El modelo que se viene imponiendo en todo el orbe es el de la denominada Economía Naranja promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el cual acaba con el concepto de la cultura como derecho de los pueblos y la convierte en mercancía para el enriquecimiento de las transnacionales.

Las llamadas industrias “culturales” han multiplicado sus ganancias a consta de la privatización de las mismas y del control casi absoluto de los “mercados culturales” mundiales. En la actual crisis debida a la pandemia por el Covid-19, las creaciones artísticas y culturales han sufrido una estrepitosa disminución a nivel mundial. Mientras tanto, las grandes empresas monopolísticas del mundo digital han incrementado sus ganancias de manera exponencial, y el papel que se le subroga a los artistas nacionales, a los empresarios y a todos los integrantes de la cadena implícita en la producción cultural, es el de suministrar mano de obra barata y creaciones a bajo precio para el usufructo de las transnacionales, implantando un modelo de “maquila cultural”.

En el 2020, la economía de la cultura y la creatividad europea perdió el 31 % de su actividad hasta alcanzar una pérdida acumulada de 199.000 millones de euros. La música y las artes escénicas experimentaron pérdidas del 75 y 90 %, respectivamente. Se perdieron 53.000 millones de euros en artes visuales y 26.000 millones en las audiovisuales; la arquitectura, la publicidad, los libros y la prensa cayeron entre un 20 y un 40 %. (El Tiempo; 28, 01, 2021).

Durante el 2020, en la industria cinematográfica se perdieron 10 millones de puestos de trabajo, un tercio de las galerías redujeron el 50 % de su personal, el cierre de la industria musical costó más de 10.000 millones de dólares y el mercado editorial cayó 7.5 %. La Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), recuerda que las recaudaciones para creadores de música, audiovisuales, teatro y literatura disminuyeron 35 %, igual a 3.500 millones de euros. (El Espectador; marzo 10, 2021).

La cancelación de actividades en América Latina en junio de 2020, golpeó al menos un 83 % de los espacios culturales, se han comprometido 2.6 millones  de puestos de trabajo y la mitad de las empresas del ámbito han reducido sus ventas en un 80 %, mientras dos tercios de los trabajadores autónomos vieron disminuir sus ingresos en igual proporción.  La caída para el segundo semestre fue del 13.75 %, con una contracción del sector del patrimonio del 75 %, 44 % en artes escénicas, 25 % en formación artística y 23 % en música (El Espectador, marzo 30, 2021). 

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En contraste con estas pérdidas, el oligopolio digital Apple, Microsoft, Amazon, Google y Facebook, movió en la bolsa durante el año 2020, cinco billones de dólares. La sola Microsoft movió US $ 1.5 billones, Facebook cerró el año con beneficios por 29.246 millones de dólares (+ 58  %) y sus usuarios diarios alcanzaron los 1.840 millones (+ 11%), mientras los mensuales llegaron a 2.800 millones (+22%) . Netflix tuvo ganancias por US $2.761 millones ( + 48 %) y superó los 200 millones de subscriptores y Apple tuvo unas ganancias que ascendieron a US $ 28.7000 millones (+29 %).

El auge del mercado de valores de 2020, se limitó realmente a unas pocas empresas; el índice S&P – 500 subió un 18.4 %, pero la cartera de FAAAM (Facebook, Alphabet, Amazon, Apple, Microsoft), más Netflix, subió 55 %. La contribución de este último grupo al crecimiento del S&P – 500 fue de 14. 35 % ( Covid y capital ficticio; Michael Roberts; 30,01, 2021; Sin Permiso).

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El “streaming” musical subió un 18.5 %, favoreciendo especialmente a las grandes plataformas y a los músicos más sonados. Tan solo dos canciones superaron los 2.000 millones de reproducciones. La repartición de las grandes plataformas se cimienta en un sistema que beneficia a los más escuchados y hace más difícil la supervivencia de los artistas menos conocidos. Las plataformas digitales, lideradas por Spotify, Apple y Deezer, representan el 62.1 % de los ingresos globales musicales, con alrededor de 443 millones de subscriptores a pago (El Tiempo, marzo 23, 2021).

El modelo de globalización cultural neoliberal que se viene imponiendo cada día con mayor fuerza bajo el rótulo de “economía naranja” o “economías creativas” va en detrimento de las creaciones independientes, críticas y analíticas nacionales, del trabajo, creación y condiciones de vida dignas para los artistas y creadores independientes, mientras concentra la propiedad, manejo, y comercialización en manos de unas compañías monopolistas multimedia y en las llamadas  Over The Top (OTT).

Ante esta concentración del poder y las ganancias en manos de las grandes transnacionales “culturales” y la caída exponencial de las expresiones culturales nacionales e independientes, se hace necesaria una estrategia conjunta de las naciones y de los artistas y los creadores para estudiar  y trazar estrategias conjuntas que garanticen la sobrevivencia de la cultura y de las expresiones analíticas y críticas independientes para rescatar el valor verdadero de las artes y la cultura para la humanidad.

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Felipe Arango
Artista plástico, Byam Shaw School of Art, Londres. Presidente de la Unidad Nacional de Artistas (UNA)

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