4 aspectos a mejorar para que la caficultura recupere el terreno perdido
Luego de haber sido protagonista indiscutible de las exportaciones colombianas durante décadas, la caficultura viene perdiendo terreno. Atrás quedaron los tiempos en los que los colombianos prácticamente solo bebían café cultivado en su país, y en el llamado Eje Cafetero —que hace algunos años fue reconocido como “Paisaje Cultural Cafetero” por la Unesco— las montañas cubiertas con el famoso grano ya no son la norma.
En este año que comienza, ¿a qué debería prestar atención el sector para recuperar parte del terreno perdido?
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1. Trabajar en la renovación de cafetales
La producción nacional viene cayendo, en parte debido al envejecimiento del parque cafetero nacional. La suspensión de los programas de renovación de cafetales y del Incentivo a la Capitalización Rural ha contribuido a esta problemática y deberá revisarse si se quiere impulsar la caficultura en Colombia.
2. Impulsar el consumo de café colombiano en el país
De acuerdo con MARO, la plataforma estadística de Colombia Productiva, una entidad adscrita al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, las importaciones de la subpartida arancelaria “Los demás cafés sin tostar, sin descafeinar” vienen creciendo.
En 2019, el país importó 43.805 toneladas, en 2020 fueron 63.192 y en 2021 101.459 toneladas. Además, en los primeros siete meses de 2022 se importaron 64.097 toneladas, es decir, 9.764 más que en el mismo periodo de 2021. Según el portal Bloomberg Línea, en 2020, de cada 10 tazas de café que se consumieron en el país, 5,5 fueron preparadas con café importado.
Al respecto, el gremio cafetero ha dicho que se trata de un fenómeno de mercado y no de desabastecimiento, y que “ni toda la industria nacional, ni la gran mayoría de los consumidores colombianos, están dispuestos a pagar lo que cuesta el café colombiano de alta calidad”. Sin embargo, el mercado interno está lejos de ser despreciable y, sin duda, es un recurso valioso a la hora de impulsar la producción nacional.
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3. ¿Impulsar los contratos de venta de café a futuro?
Estos contratos se han vuelto un dolor de cabeza para los distintos actores del sector: los productores, las cooperativas, el Fondo Nacional del Café y la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
Ante factores como el aumento de los costos de producción, el endeudamiento y una discrepancia entre el precio pactado y el que rige al momento de tener que entregar el grano, algunos productores han incumplido sus compromisos, lo cual a su vez ha llevado a las cooperativas a incumplir los suyos.
Con esto, han sobrevenido pérdidas para el Fondo Nacional del Café —el cual es de carácter público—, algunas cooperativas están al borde de la quiebra y el país ha sufrido un desgaste reputacional ante los compradores internacionales.
Este año, se deberá definir si se siguen incentivando las famosas ventas de café a futuro. De ser así, será importante tener en cuenta los efectos del cambio climático y los costos reales de producción. Además, se deberá realizar un acompañamiento más cercano a los caficultores, debido a que muchos de ellos presentan una baja escolaridad, tienen acceso restringido a la información, perciben bajos ingresos, están endeudados y difícilmente dimensionan las implicaciones de firmarlos.
4. Avanzar en la garantía de la seguridad social para los trabajadores del sector
El Estado, los empleadores y los trabajadores deberán acordar cómo garantizar la seguridad social de los obreros del sector, y en especial de los trabajadores temporales de cosecha, conocidos en las zonas cafeteras como andariegos.
Para ello, se deberá trabajar al menos en dos campos: por un lado, en que los ingresos de los campesinos, indígenas y empresarios que contraten trabajadores para las diversas labores agrícolas sean suficientes para cubrir este rubro que, en términos prácticos, es un nuevo costo de producción.
Por otro lado, en que las condiciones de cotización resulten satisfactorias para unos trabajadores que, por su carácter temporal y alta movilidad, requieren cierta flexibilidad.
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