El ser humano como solucionador de problemas y su relación con la Propiedad Intelectual
Liliana Hoyos Celis
Directora del área de Compliance y litigios en propiedad industrial de la firma Muñoz Abogados.
La Propiedad intelectual es más que un número de certificado de titularidad, es el reflejo de que el ser humano siempre está en constante evolución, constante creación, creación que le permite no sólo la conservación de la especie sino también mejorar sus condiciones de vida.
Siempre que se habla de Propiedad Intelectual se piensa en un certificado de registro, el patente número tal, la marca número tal, la obra número tal, pero ¿es realmente ese número de certificado lo más importante? No, si bien el número de patente, registro o depósito, evidencia el derecho en cabeza de un titular en particular y en consecuencia su explotación económica de forma exclusiva y excluyente, no es lo más importante a la luz de la Propiedad Intelectual, pues detrás de ese certificado se encuentra el producto de la creación del hombre, de su inmensurable capacidad para ser un solucionador de problemas.
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El ser humano como ser trascendente no sólo está en busca de la supervivencia de la especie, sino que continuamente busca mejorar sus condiciones de vida, a veces no de la forma más ética y sustentable con su entorno, pero, constantemente, a través del ejercicio de la razón y la toma de decisiones libres, el hombre busca comprender su realidad y transformarla de acuerdo a sus necesidades y aspiraciones.
El ser humano tiene la capacidad para enfrentar y resolver problemas como parte integral de su condición humana, no sólo desde el punto de vista técnico o práctico, sino también en otras esferas de su existencia, como el arte, la cultura, la ética, etc.
Leonardo Polo, filósofo español, consideraba que el hombre era un “cuasicreador”, esto es, un ser con la capacidad de participar de alguna manera en el proceso creativo, con la capacidad de generar nuevas ideas, conceptos, obras y formas de organización social que influyen en su entorno y en la cultura en la que vive, de donde se desprende que, el ser humano es un agente activo en la transformación y mejora del mundo.
Es justo en este punto donde la Propiedad Intelectual adquiere relevancia, entendiéndose esta como ese conjunto de derechos legales que protegen las creaciones de la mente humana, cuyo fin último, no es otro más que, incentivar la creatividad y la innovación al otorgar a los creadores derechos exclusivos sobre sus creaciones, cosa que les permite beneficiarse de su trabajo y protegerlo contra el uso no autorizado por parte de terceros, situación que indudablemente fomenta el desarrollo económico y social al promover la inversión en investigación, desarrollo y creatividad.
Así las cosas, claro es que, la Propiedad intelectual no es solo un número de certificado impuesto sobre el titulo de una patente, de un signo distintivo o de un depósito de derechos de autor, la Propiedad Intelectual funge como pilar fundamental en la protección del resultado de la creación del hombre, de esa capacidad de solucionar problemas para mejorar su entorno, para forjar su futuro a través de innovación y creatividad.
Estamos en un momento histórico donde nuestro planeta está más que sobre explotado, donde nuestra especie, de no redireccionarse la ruta, puede verse abocada a la extinción o al menos de gran parte del mundo que conocemos, cosa que pondría, indudablemente, en peligro la conservación de la especie, y es justo ahí donde la innovación y creaciones del ser humano, de su capacidad como solucionador de problemas, puede reorientar el mundo, direccionando su creación hacía el cumplimiento de objetivos de desarrollo sostenible que ayuden a mitigar el hambre, la pobreza, fomentar la salud y bienestar para los más necesitados, generación de energía asequible y no contaminante, fomentar la producción y consumo responsable, desplegar acciones que propendan por la protección del clima, la vida marina, los ecosistemas terrestres, y en general, garantizar una supervivencia sustentable y en armonía con el planeta y demás especies que habitan nuestro planeta.
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Justo es esta la bandera, el mensaje que para este 2024 lidera la OMPI, quien ve en la propiedad intelectual la posibilidad de fomentar “la innovación y la creatividad que necesitamos para impulsar el progreso humano y cómo la conexión entre la Propiedad Intelectual y los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace del mundo un lugar mejor”.
En el marco del día de la propiedad intelectual que se celebró este 26 de abril, Muñoz Abogados llevó a cabo un webinar titulado “Impulsando el desarrollo sostenible a través de la Propiedad Intelectual: Protección de marcas y patentes a nivel internacional”, en el cual se abordaron temas como el verdadero objeto último de la Propiedad Intelectual y cómo podemos proteger el resultado de esa innovación y creación a nivel internacional mediante mecanismos como el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y el Protocolo de Madrid, mecanismos legales a los cuales nuestro país se encuentra adherido.
Puede acceder a la grabación de este gran evento en nuestro canal de YouTube, por medio del siguiente enlace: https://youtu.be/sTdxCmDjIe4
La Propiedad intelectual es más que un número de certificado de titularidad, es el reflejo de que el ser humano siempre está en constante evolución, constante creación, creación que le permite no sólo la conservación de la especie sino también mejorar sus condiciones de vida.