1 de mayo, Día del Trabajo: 4 prácticas laborales que eran comunes y ahora son impensables
En conmemoración del Día del Trabajo, recordamos 4 prácticas laborales que alguna vez fueron «normales» y que ahora son impensables o por lo menos inaceptables.
En Colombia no se trabaja el 1 de mayo. Este miércoles festivo se conmemora el Día del Trabajo en varios países alrededor del mundo. Se trata de un día en el que se conmemoran las luchas históricas que dieron luz verde a los derechos laborales de los que gozan los trabajadores hoy en día.
Durante la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX e incluso parte del XX, las prácticas laborales eran drásticamente diferentes a las normas contemporáneas. En ese momento, las condiciones laborales eran extremas y el bienestar de los trabajadores era frecuentemente sacrificado en aras de la productividad y el crecimiento económico.
Como resultado de una serie de movilizaciones, se promulgaron leyes que protegieron los derechos de los trabajadores y contribuyeron al surgimiento de la vida moderna, a pesar de la fuerte resistencia que encontraron.
En efecto, los esfuerzos por mejorar estas condiciones de trabajo fueron a menudo criticados por considerar que afectarían la economía y llevarían a los países a la ruina. Sin embargo, con el tiempo quedó claro que, lejos de golpear el crecimiento económico, lo potenciaban, al aumentar la productividad y permitir el surgimiento de nuevas líneas de negocio. Ejemplo de ello es el impacto positivo del fin de semana e incluso del puente festivo en el turismo y las actividades económicas relacionadas.
A continuación, le contamos 5 prácticas laborales que eran comunes durante la Revolución Industrial y que hoy en día serían impensables o por lo menos inaceptables.
Le puede interesar: 7 datos que quizá no sabía de General Motors, la empresa que se va de Colombia
Estas son 5 prácticas laborales que eran comunes y ahora son impensables
1. Trabajo infantil
Durante la Revolución Industrial, los niños eran ampliamente empleados en fábricas y minas, realizando a menudo trabajos peligrosos y extenuantes.
Los niños eran tratados como empleados regulares, de modo que eran sometidos a largas jornadas laborales, con poca o ninguna educación formal y sin las protecciones necesarias para su seguridad y bienestar. Además, por su corta edad y mayor vulnerabilidad, se les pagaba mucho menos.
La limpieza de chimeneas fue uno de esos trabajos comúnmente asignados a niños pequeños, a pesar de ser altamente dañino para la salud y de que a menudo terminaba en la muerte del infante trabajador, bien fuera por causa de un accidente laboral o como resultado de haber respirado altas cantidades de hollín.
Hoy en día, hay claridad sobre la necesidad de eliminar el trabajo infantil de una vez y para siempre. Sin embargo, y a pesar de los avances que ha habido en la materia en las últimas décadas, cifras del DANE muestran que, para el trimestre octubre – diciembre de 2023, 310.000 niños entre los 5 y los 17 años trabajaban en Colombia. A nivel mundial, Unicef estimó que en 2021 había la preocupante cifra de 160 millones de niños trabajadores.

2. A trabajar 24/7
Durante la Revolución Industrial y a lo largo del siglo XIX, los trabajadores adultos enfrentaban jornadas laborales extremadamente largas, que podían llegar e incluso superar las 12 horas al día y los 6 días a la semana. Las largas jornadas laborales dejaban poco tiempo para el descanso, la vida familiar o el ocio, y propiciaban condiciones de trabajo agotadoras y perjudiciales para la salud.
Esta práctica va en contra de las tendencias actuales. No solo los países más desarrollados han disminuido su jornada laboral diaria, luego de que varios estudios comprobaran que la productividad aumenta cuando la jornada laboral se reduce, sino que algunos de ellos están explorando la posibilidad de reducir la semana laboral a 4 días.
Francia, por ejemplo, tiene una jornada laboral de 35 horas a la semana y países como Islandia están explorando la jornada laboral de 4 días por semana. En el caso de Colombia, la jornada laboral viene reduciéndose paulatinamente desde las 48 horas semanales, y deberá llegar a las 42 horas en el 2026.
3. Ruleta rusa laboral
En las fábricas y minas de la Revolución Industrial, las condiciones de trabajo eran peligrosas y las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes.
Los trabajadores estaban expuestos a maquinaria sin protecciones adecuadas, sustancias químicas nocivas, vapores tóxicos y riesgos de lesiones graves o mortales. Elementos de protección como los cascos y las cuerdas de seguridad brillaban por su ausencia, y no había políticas de seguridad social para los trabajadores que quedaban discapacitados como resultado de accidentes laborales.
4. Mucho trabajo, poco pago
Los salarios eran bajos y a menudo no alcanzaban para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias. Hasta finales del siglo XIX, los salarios podían ser tan bajos como lo determinara el mercado, pues no existía un salario mínimo legal que limitara la extrema competencia entre trabajadores para acceder a un empleo.
En esta materia los avances han sido evidentes. En 1890, se aprobó el primer salario mínimo en el estado de Victoria, en Australia. En Colombia la creación de un salario mínimo se dio en 1945, pero hubo que esperar hasta 1983 para que se aprobara la unificación del salario mínimo para la totalidad de los trabajadores colombianos. Actualmente, más del 90% de los Estados miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cuentan con un salario mínimo legal.
A grandes rasgos, la definición del salario mínimo pretende garantizar que los trabajadores tengan un poder adquisitivo mínimo para costear una vida digna. A la vez, la existencia de un salario mínimo y la mejora progresiva de los salarios superiores a este impulsan la economía, pues aumentan el consumo.
Ahora bien, actualmente millones de trabajadores ganan menos de un salario mínimo en Colombia y el mundo. Además, existe una brecha salarial que afecta a mujeres y miembros de la comunidad LGBTIQ, de modo que aún hay un largo camino por recorrer en materia salarial.
También le puede interesar: Calculadora de la reforma pensional 2024: estime si perderá plata y cuánto aproximadamente
Historia del 1 de mayo, Día del Trabajo
En Colombia el Día del Trabajo se celebró por primera vez en el año 1914 bajo el nombre de “La fiesta del obrerismo”, aunque la lucha por los derechos laborales había iniciado mucho antes.
Las raíces de esta conmemoración se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, cuando las largas jornadas laborales y la precariedad laboral eran la norma. En concreto, la elección del 1 de mayo para conmemorar el Día del Trabajo y de los Trabajadores se remonta a los sucesos ocurridos en Chicago en 1886, que para la época era el segundo polo industrial de los Estados Unidos.
Ese año, la Federación Estadounidense del Trabajo había citado a una jornada de protesta el 1º de mayo para exigir que la jornada laboral fuera de ocho horas. Los empleados de oficinas federales y de obras públicas tenían ese derecho, pero los obreros industriales no.
La huelga llegó a movilizar a unos 350.000 trabajadores en todo el país, pero tuvo su mayor fuerza en Chicago, donde las jornadas de los trabajadores llegaban hasta las 14 horas diarias.
Días más tarde, el 4 de mayo, se convocó a una movilización en el parque de Haymarket, que terminó con un agente muerto y 60 más heridos. En respuesta, las autoridades abrieron fuego contra la multitud; 38 obreros perdieron la vida y 100 más resultaron lesionados. Un año más tarde, varios dirigentes sindicales fueron ahorcados luego de un proceso judicial que fue altamente criticado.
Desde entonces, cada año se celebra el Día Internacional del Trabajo el 1 de mayo.
Para 1890, varios estados se reunieron para abordar la situación de los trabajadores a nivel mundial, concluyendo que era necesario crear una organización que protegiera los derechos universales de los trabajadores. Esta reunión marcó el inicio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El Día del Trabajo es una ocasión para celebrar el progreso en la protección de los trabajadores. Cuando la lucha inició, la preocupación de los empleadores giraba en torno a la productividad y se creía que reducir las jornadas laborales y establecer períodos de descanso afectaría la producción.
Sin embargo, lo que realmente sucedió fue que la inclusión de los derechos laborales tuvo un impacto positivo en el desarrollo industrial de los países. Por un lado, la mejora en las condiciones laborales se vio reflejada en el estado de ánimo y las condiciones de salud de los empleados, quienes aumentaron su productividad ante la reducción de las jornadas laborales.
Por otro lado, el reconocimiento de períodos de descanso potenció otras áreas económicas. El turismo y la industria alimentaria y de ocio, por ejemplo, se vieron ampliamente impulsadas por la implementación de vacaciones y la instauración de los fines de semana como días de descanso.
Algo similar ocurrió con el mejoramiento de los salarios. Por un lado, aumentaron los costos laborales, pero, por el otro, mejoró la capacidad de compra de los trabajadores. Al tener más dinero en el bolsillo estos pudieron consumir más, lo que les generó importantes beneficios a las empresas.
Aunque la Organización Internacional del Trabajo reconoce que aún hay muchas áreas que requieren atención en lo que respecta a derechos laborales y hay aspectos en los que ha habido retrocesos en las últimas décadas, el Día del Trabajo es el escenario ideal para recordar los avances que se han adelantado alrededor del mundo.
Hoy en día, hace falta erradicar el trabajo infantil, reducir la brecha salarial de género, promover las oportunidades laborales en comunidades con poco poder adquisitivo y recuperar el terreno perdido a la par que se eleva la creación de riqueza. El camino sin duda será largo, pero los avances han sido sobresalientes.