La ofensiva comercial del Tratado Unión Europea y Mercosur
El nuevo Tratado Unión Europea y Mercosur contiene cláusulas tradicionales en diversos aspectos.
En materia de compras estatales, inversión, eliminación de aranceles entre otras, el Tratado Unión Europea y Mercosur continúa la política comercial que representa una amenaza no solo para los países del Mercosur, sino para los productores agrícolas de la Unión Europea.
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La negociación del Tratado Unión Europea y Mercosur: un proceso tortuoso
El pasado 5 de noviembre durante la 65 cumbre del Mercosur, realizada en Montevideo se suscribió el Tratado Unión Europea y Mercosur.
Después de 25 años de negociaciones este tratado de libre comercio se acerca a su ratificación, pero todavía tiene un camino difícil para su implementación, pues se requiere el aval del Consejo Europeo y la ratificación de la mayoría de los países de la Unión.
El tratado Unión Europea y Mercosur había culminado su proceso de negociaciones en 2019, pero estas se reabrieron durante los últimos años porque Brasil había solicitado el replanteamiento de algunos aspectos.

Afectaciones en ambas partes
En la Unión Europea se hicieron diversas críticas especialmente por parte de los agricultores franceses que alegan que los productos agrícolas del Mercosur son producidos con normas menos estrictas.
Mientras que Alemania y España le dan fuerte apoyo, en Francia Emmanuel Macron que tiene enorme debilidad en su gobernabilidad, aseguró que el tratado era inaceptable, posición que comparten países como Italia, Países Bajos, Polonia, Austria y Bélgica.
Con el tratado suscrito en diciembre serían particularmente favorecidas las poderosas agroindustrias de Brasil y Argentina y también se beneficiarían las exportaciones de minerales del bloque.
Brasil, que está promoviendo la reindustrialización confía en la llegada de nueva inversión y le apuesta a que, en sectores como el farmacéutico, en el cual se adoptaron medidas de protección especiales, para proteger la producción local haya un fortalecimiento.
Los europeos calculan un significativo aumento del PIB e intentan posicionar a Europa en un mercado en el cual China que abarca el 32% de las exportaciones de Brasil habiéndose convertido en su principal socio comercial.

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Europa posicionándose ante las nuevas amenazas
El Tratado Unión Europea y Mercosur, para los europeos en cierta medida es un escape para sus exportaciones que se pueden ver amenazadas por los aranceles que Trump ha propuesto imponer a ese continente.
Úrsula Van der Leyen señaló que las 60.000 empresas europeas que exportan al Mercosur podrían ahorrar hasta EUR $4.000 millones por la disminución de aranceles.
En el caso de la industria automotriz la Unión Europea se beneficiaría con la reducción de los aranceles a los carros que exporta los cuales son actualmente del 35% en Brasil, amenazando los productores del Mercosur, pero su efecto sería competir con los chinos en los mercados brasilero argentino. De todas maneras, habría una reducción inmediata a estos aranceles y una liberalización total en solo 5 años que puede según analistas del tratado representar para Argentina la pérdida de 180.000 puestos de trabajo.
Aunque voceros del Mercosur manifestaron que eso forzaría al bloque a una mayor coordinación e integración. La situación del bloque no es la mejor y se expresa en el distanciamiento entre Lula de Brasil y Milei de Argentina.
Para La Unión Europea es vital el acceso a materias primas críticas para su agenda de transición energética, lo cual es visible en un nuevo capítulo sobre Materia Primas, que no estaba incluido en lo negociado hasta 2019 y que permitiría el acceso a minerales libres de impuestos a las exportaciones y de los cuales Brasil posee en abundancia tales como el niobio, tantalio y el manganeso, pero también cobre, níquel aluminio y acero, asegurándose la UE el acceso privilegiado a esos recursos.
Según Luciana Giotto investigadora argentina “Sobre las recientes políticas verdes de la UE como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y la Ley de Deforestación, las cuales han sido motivo de protesta de agroexportadores del bloque sudamericano, la UE ha concedido a los países del Mercosur un denominado “mecanismo de reequilibrio”. Aunque los países del Mercosur buscaban 12.500 millones de euros de compensación para suavizar el impacto de las normas verdes de la UE, esto no se materializó”.

Todavía faltan numerosos pasos para su entrada en vigor, pero para La Unión Europea abocada a una creciente desindustrialización, puede representar un aire en sus exportaciones manufactureras.
Para el Mercosur es visible la predominancia de los grandes intereses agroexportadores aun a costa de sacrificar sectores importantes de la industria local y la pequeña producción campesina.