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sábado, 25 de abril de 2026
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“El cannabis tiene más de 100 usos posibles”

Más Colombia conversó con Jorge Duque, cofundador de la Federación Colombiana de Cannabis y Cáñamo, sobre la Resolución 227 de 2022. Se mostró pesimista sobre su efecto concreto.
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El domingo pasado se expidió la Resolución 227 de 2022, que establece los lineamientos para el uso industrial del cannabis en alimentos, bebidas y textiles. De acuerdo con el Ministerio de Salud (MinSalud), este documento también establece mejoras a los procesos mediante los cuales se otorgan licencias y cupos para cultivar esta planta y comercializar sus productos derivados.

¿Cuáles son los usos industriales que tendrá el cannabis?


En cuanto al uso industrial del cannabis, la nueva normativa contempló que podrá emplearse el componente vegetal, el grano y cualquier derivado no psicoactivo de la planta para la elaboración de productos alimenticios, bebidas, bebidas alcohólicas y suplementos alimenticios. 

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Asimismo, la Resolución 227 de 2022 abrió la posibilidad de que los productores y empresarios hagan publicidad sobre los componentes de las plantas de cannabis (grano, tallo y hoja) y sus derivados. Con estas nuevas disposiciones, “se espera que la industria de la producción de esta planta y sus derivados avance”, aseguró Fernando Ruíz, ministro de Salud. 

¿Cómo van a funcionar las licencias para quienes quieran cultivar cannabis, comercializarlo y transformarlo?

En cuanto a las licencias, el documento incorporó varios cambios que buscan esclarecer y hacer más rápidos los trámites. El primero es la definición de siete licencias específicas, cuyas modalidades varían de acuerdo al tipo de producción, las cuales deberán tramitarse ante el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) o ante el Ministerio de Justicia y del Derecho (MinJusticia), según sea el caso (ver tabla).


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El segundo cambio es la posibilidad de exportar cannabis y sus derivados. En el caso del cannabis psicoactivo, la normativa contempla que los licenciatarios de cultivo que no cuenten con una licencia que contenga la modalidad de exportación (ver tabla) podrán hacerlo apelando a la modalidad de fabricación de derivados, “siempre y cuando hayan solicitado la inclusión de la modalidad de exportación en la licencia de cultivo de cannabis psicoactivo” (Resolución 227 de 2022). En el caso del cannabis no psicoactivo, no se requerirá ninguna solicitud, sino que bastará con indicar el número de radicado en la Ventanilla Única de Comercio Exterior. 

“La Resolución 227 de 2022 apenas es una puntada, pero no resuelve mucho”

Para Jorge Duque, vocero nacional de la Cámara Colombiana de la Confección y cofundador de la Federación Colombiana de Cannabis y Cáñamo (FCCC), la Resolución 227 de 2022 es a todas luces insuficiente. 

“La Resolución apenas da unas cuantas puntadas frente a las licencias y la exportación, y da un plazo de seis meses para que salgan otros decretos que lo reglamenten de la mejor manera. Es decir, mientras la resolución establece ‘qué se hace’, los decretos desarrollarán ‘cómo hacerlo’. Entonces ahí seguimos patinando”, explicó el empresario. 

A su juicio, el Gobierno no ha sido muy diligente a la hora de implementar un marco jurídico y normas que permitan un avance importante en la industria del cannabis. “Hay varios empresarios que llevamos hablando de esto desde hace muchos años: que la industria es buena, que a nivel mundial está creciendo, que las rentas económicas que deja tanto para los empresarios como para el Estado —en términos de impuestos— son grandes, que incluso podrían superar las que vienen de las licoreras y que Colombia cuenta con un gran potencial. Y, sin embargo, no hemos recibido el suficiente apoyo. Este Gobierno pasó sin ton ni son. Ahí están intentando adelantar el proceso lo más que puedan, pero en realidad será al próximo Gobierno al que le toque”, aseguró Duque.

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En cuanto a la situación actual de la industria del cannabis en Colombia, el cofundador de la FCCC comentó que desde hace cinco años se han otorgado unas licencias para el cultivo de cannabis con fines medicinales. Según explicó, el Gobierno —en cabeza de MinJusticia, MinSalud, INVIMA e ICA— ha otorgado 1.400 licencias. 


La mayoría de esas licencias se ubican en los departamentos de Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca. “Pero, de los 1.400 licenciatarios que hay, solo el 30% está produciendo, comercializando y exportando. ¿Y quiénes son los que están haciéndolo? En su mayoría empresas extranjeras o empresas nacionales con capital extranjero. La mayoría de los empresarios nacionales nos encontramos en suspenso. Hemos invertido mucho en las licencias, en las tierras y en todos los protocolos sanitarios y de seguridad que se nos exigen para producir y vender. Hay inversiones desde los 350 millones de pesos hasta los 1.200 millones de pesos”.

Duque comentó que un gran porcentaje de la inversión se concentra en los protocolos sanitarios. “En realidad, al Estado le consignamos por la licencia unos 70 millones. Lo más costoso son los 18 protocolos sanitarios que debemos tener. Ahí el negocio opera más o menos así: le pagamos a alguien del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) o a un especialista del SENA para que autorice y certifique. Cada uno de los protocolos, por bajito, vale entre 15 y 22 millones de pesos. Y son 18. Así es como de poquito en poquito la gente se ha gastado entre 400 y 1.200 millones de pesos. En mi caso, hice una inversión de unos 350 millones de pesos”. 

Debido a la dificultad de cumplir con la totalidad de los protocolos sanitarios, un empresario puede verse en la situación de tener la licencia y no estar habilitado para producir. “En mi caso, tengo la licencia hace cuatro años y nada que se mueve. Ahí es cuando uno dice: como que mejor vendo la licencia y recupero algo de la inversión. Eso no lo pienso yo, sino casi todos los licenciatarios que estamos en suspenso. Hay otros que están buscando capital extranjero o que están buscando compradores a futuro”, comentó el cofundador de la FCCC.

Sobre la posibilidad de exportar que abrió la Resolución 227 de 2022, Duque afirmó que sigue siendo muy difícil para el empresario mandar su producto al exterior, entre otras cosas porque no se le permite venderlo a quien lo vaya a destinar al consumo de cannabis recreativo. 

“Para exportar cannabis psicoactivo, la Resolución exige que  los  empresarios reportemos el uso que los compradores externos le van a dar. Nos toca prácticamente tenerla vendida desde un principio para que no perdamos la inversión en los cultivos. Esto desaprovecha oportunidades de venta a países como Francia y Canadá, donde avanza el uso de cannabis recreativo. En ese punto, como país, tenemos una falencia. A nosotros, que crecimos con el estigma del ‘marihuanero’ y de la marihuana, nos cuesta mucho reconocer las bondades de esta planta. Lo primero que deberíamos hacer es empezar a reeducar a la población”.

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La otra gran dificultad, señaló Duque, es la preponderancia de las exportaciones ilegales de cannabis. El cofundador de la FCCC explicó que “la mayor parte de las exportaciones de cannabis de Colombia están en la ilegalidad, en el mercado negro. Nosotros, los que trabajamos con esta planta y los mismos licenciatarios, le pedimos al Gobierno que reconozca esta situación y que nos dé oportunidades a quienes queremos producir, comercializar y exportar de forma legal”. 


Para Duque, las políticas de regulación deberían mirar todos los horizontes e implementarse de forma más rápida, pues la capacidad de esta industria —que incluye la planta en sus diferentes componentes vegetales (tallo, hoja, semilla) y sus derivados— es muy amplia. 

“Por poner un ejemplo: el año pasado se exportaron en Colombia 10 millones de dólares en cannabis, con todas las trabas y obstáculos. Dicha cifra mal contada son cerca de 38.000 millones de pesos. Eso ya es mucho y podría ser ser mucho más si no hubiera tantas trabas. Pero no, el Gobierno prefiere seguir haciendo políticas que no dicen mucho y sí prolongan la espera. Aquí hay una cifra interesante: el Gobierno en estos 5 años ha recibido 35.000 millones de pesos por licencias, casi la misma cifra que se exportó el año pasado. En últimas, el Estado ha preferido lucrarse más de los nacionales que solicitan licencias con el propósito de entrar al negocio, que de las exportaciones”. 

Si se avanza más rápidamente en la regulación, Colombia podría ser una potencia en la producción de cannabis, indicó el empresario. “Estamos hablando de que es uno de los negocios más prósperos actualmente y de que hay muchos países en el mundo, incluso aquí en América Latina, que están creando políticas en esta dirección. Estamos hablando de que Colombia tiene un potencial grandísimo para la producción de esta planta. En casi todo el territorio se puede cultivar. Diría que tal vez en zonas como la Guajira es difícil, por la tierra, pero hay cerca de 2.500 variedades de semillas de esta planta. Seguramente alguna podrá funcionar. Hay otras zonas con un potencial enorme, como los Llanos Orientales y la Orinoquía”, aseguró.

Duque llamó la atención sobre la diversidad de usos que tiene el cannabis y enfatizó en que, gracias a esto, es difícil que el mercado se sature. “Esta planta tiene más de 100 moléculas, es decir, que tiene más de 100 usos posibles. Nuestro primer pasito apenas es intentar exportar la flor seca, sin que hayan mayores obstáculos, luego tendremos que mirar cómo añadirle valor agregado, porque no podemos exportar por siempre la materia prima. Eso es como el café. Se exporta café de todos lados, pero hay unos con ciertos aromas, con cierta suavidad, con cierto tratamiento y así. Lo mismo ocurre con esta planta. Necesitamos que las políticas avancen más rápido y que los empresarios de aquí, los nacionales, podamos empezar a producir”, aseguró el cofundador de la FCCC.