Del Rigor Técnico al Rigor Mortis. Parte 2
Roberto Ramírez Ocampo
Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.
Asistí a una segunda reunión virtual en la presidencia del Senado.
Todos los días el río Magdalena continúa dándonos lecciones, recordándonos que somos “briznas en las manos de Dios”. Nos recuerda que es poco probable que se puedan cumplir con los desconocidos presupuestos de dragado y que esto puede terminar siendo un enorme gasto con una diminuta ganancia para el país.
Dejé la semana pasada sin terminar de formular algunas preguntas. Difícilmente existe un escenario con más posibilidades de que surjan “Cisnes Negros” como son las obras en los ríos. Personalmente, tengo el convencimiento de que estos Cisnes aumentan exponencialmente cuando estamos en el trópico. Por esa razón, es importante mantener la calma durante las discusiones, sin evitar cuestionamientos que enriquecen la discusión.
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La reunión en la presidencia del Senado tiene sentido en la medida que se den respuestas y se les haga seguimiento a esas respuestas.
Hay gente preocupada por las preguntas que hemos hecho a la Corporación, empezando por los 66.000 pescadores en las riberas del Magdalena y los más de un millón de habitantes que están en los pueblos.
Solo un futuro senador, que espero que voten por él, es orgullosamente pescador: Ómar Guarín, #43 de Centro Esperanza y de contera, conoce el río en profundidad.
Él podría explicar con lujo de detalles, y en lenguaje llano, los efectos de Tacamocho y Salamina y la utilidad de aumentar los volúmenes de dragado; diría sin rodeos que primero, antes que los vapores, estuvieron los peces y los pescadores, y que no podemos continuar contaminando los peces de la manera como hoy lo hacemos.
Debo reconocer el monumental trabajo que ha venido haciendo durante los cuatro años del gobierno Duque el director de AUNAP, Nicolás Del Castillo. Le hago este reconocimiento, pues con menos de la mitad del presupuesto de Cormagdalena toca más gente y hace más con menos. ¡¡¡Gracias, Nicolás!!!
Volvamos a la amada por algunos y vilipendiada por otros APP. Insisto en la importancia de correr el velo de los presupuestos para dragado. ¿Hasta en cuántos M3 piensan que va a superarse en cada una de las 18 unidades funcionales? ¿En qué momento en una prueba ácida superamos los 4.392 millones de M3? ¿Cuántos M3 por encima de 5.856.000 puede anticiparse que van a tener que pagar futuros gobiernos, a $20.700 M3?
Recordemos que, en el último año, solo en los últimos 22 kilómetros se han tenido que dragar arriba de los 3 millones de metros cúbicos, y solo tuvimos 38 días del año la profundidad requerida. ¿Qué les hace pensar que eso no vuelva a suceder o a ser peor?
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La APP es por definición un contrato de prestación de servicios. Sin embargo, cuando se supera lo acordado inicialmente, se convierte en un contrato de ejecución de obra. Eso es claro. ¿Cómo afecta a la APP? ¿Está en los pliegos esa eventualidad? ¿Cuánto cuesta?
Las personas que hemos tenido alguna vinculación con la geografía del país, entendemos que el río Magdalena debe ser una alternativa para transportar 5% del total de los 300 millones de toneladas que hoy se transportan por carretera; hoy apenas mueve el 1%. ¿Es claro a qué volúmenes de carga vamos a llegar y en cuánto tiempo?
Una última pregunta, que advierto ya hiciera Augusto García: ¿Cómo justificar pasar de un costo de $7.600 M3 a $20.700?
Los ríos son un hermoso cisne negro, que no se pavonea pero que, sin previo aviso, puede dejar las obras que tanto nos van a costar en un profundo Rigor Mortis.
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