Alerta en el mundo ante la posibilidades de una nueva crisis de deuda
Un informe del Debt Service Watch revela que, mientras que en América Latina la deuda representaba el 10% del PIB en la década de 1980, en la actualidad representa el 11%. De continuar esta tendencia, se acerca el peligro de una crisis de deuda.
Además, el incremento en el servicio de la deuda quita flexibilidad a los presupuestos, debilita el gasto social y productivo y puede llevar al mundo a una crisis.
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Enorme servicio de la deuda
El servicio de la deuda pública está dejando de lado la posibilidad de gastos sociales, ambientales y productivos, por el enorme peso que tiene en los presupuestos nacionales.
En un análisis de 139 países, de los 155 que obtienen préstamos del Banco Mundial, Debt Service Watch encontró que el servicio de la deuda representa en promedio un 38% de los ingresos presupuestales.
Según el Debt Service Watch, como proporción del gasto presupuestario total, el servicio de la deuda pública es también un enorme problema en muchos países. Representa en promedio el 29,5% del gasto en todos los países, el 39% en África, el 26,5% en América latina y el Caribe y el 22% en Asia.
La proporción del servicio de la deuda con respecto al gasto presupuestario es especialmente onerosa para los países de renta más baja: 39% del gasto en los países de renta baja (LIC en inglés), 33% en los países de renta media baja (LMIC en inglés) y 32% en los países sin litoral.
El servicio de la deuda iguala el gasto social total (educación + salud + protección social) promedio en todos los países. Visto más de cerca, lo supera en la mitad en África, está en torno al 85% en Asia y se sitúa en el 64% en América latina y el Caribe.
En lo que se refiere específicamente a la protección social, sobresale que, en 107 países, el servicio de la deuda supera el gasto en protección social.
Colombia no es la excepción
En el caso de Colombia, y usando datos comparables entre los diferentes países, la deuda representa el 25,17% de los ingresos, el 31,07% de los gastos y el 7,09% del PIB.
Esta es una situación crítica si se compara con países de desarrollo similar como Chile, donde la deuda representa el 7,44% de los ingresos, el 6,71% de los gastos y el 4,10% del PIB, según el informe de Debt Service Watch.
En Perú la deuda representa el 9,26% de los ingresos, el 9,14% de los gastos y el 2,32% del PIB, según informes del Development Finance International.
Todo el mundo se preocupa
Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) están preocupados por los niveles de endeudamiento.
En la reunión que se celebró en Marrakech, la directora del FMI señaló que las perspectivas de crecimiento global a mediano plazo se encuentran en su nivel más bajo en décadas.
Los efectos cicatrizantes de las sucesivas crisis son cada vez más evidentes, justo cuando muchos países luchan por superar la alta inflación, la elevada deuda y los importantes déficits de financiación para proporcionar servicios básicos, apoyar la infraestructura y la acción climática, y abordar la creciente pobreza y desigualdad.
Según un análisis del FMI realizado a raíz de la reunión de Marrakech (octubre de 2023), el año pasado la deuda total se situó en el 238% del Producto Interno Bruto mundial, nueve puntos porcentuales por encima del nivel de 2019.
En términos de dólares de EE.UU., la deuda ascendió a USD $235 billones, lo cual supone un incremento de USD $200.000 millones con respecto al nivel de 2021.
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Quiénes se benefician con los altos niveles de deuda
La solución que proponen las entidades financieras internacionales, encabezadas por el FMI y el BM, es aumentar la tributación —incluyendo los impuestos al carbono— y disminuir los gastos mediante la llamada austeridad fiscal.
Aunque la enorme deuda amenaza la estabilidad económica mundial, muy poco se habla de los beneficiados con esta situación. La banca internacional se lucra concediendo préstamos condicionados con altos intereses. También se beneficia el capital especulativo que busca ganancias rápidas, sin prever las consecuencias futuras.
Las soluciones en boga promueven que el problema de la deuda se resuelva con políticas de austeridad, con recortes en el gasto social y productivo y sin tocar las gigantescas ganancias especulativas que obtienen los acreedores.